Capítulo 19
CasoObservo a mis niños jugando futbol con Silas mientras estoy sentada en los columpios, esto parece tan perfecto que tengo miedo que en algún momento se quiebre. Silas los deja jugando para acercarse a mí, da la vuelta para empujarme del columpio, esto me hace reír hace años que no subía a un columpio.
—¿Esto te está generando problemas en tu familia? —susurro, creo que he sido bastante egoísta
—Mi padre es un cabrón —es lo único que dice —Quiero que vayan a la fiesta —susurra agarrándome de la cintura abrazándome
—Está bien —deja un beso en mi cuello erizando mis vellos
Me suelta volviendo a empujarme luego corre a donde están los niños, Jack ha sido tackleado y Niall se lanzó sobre él. Se están desarrollando rápido, al parecer Silas les compro ropa de esta manera puedo ver sus gustos. Los dos traen pantalón de mezclilla, sin embargo, la playera de Dexter es de color n***o con un robot que enseña la lengua en el centro, Niall es una camisa de manga corta color amarillo claro. Me bajo del columpio para acercarme a ellos, cuando voy a cruzar el pequeño sendero de reojo advierto un auto venir. No tengo tiempo de moverme así que espero el impacto. Un cuerpo impacta contra el mío quitándonos del camino, rodamos hasta detenernos. Silas me toma del rostro escaneándome buscando algún daño, suelta un suspiro y coloca su frente con la mía.
—Lo siento —logro susurrar, siento miedo esto pudo haber
—Todo está bien cariño, solo ten más cuidado —me da una sonrisa y me da un beso lento para controlar mis nervios y funciona
Me ayuda a levantarme, mis hijos están del otro lado viendo asustados. Caminamos hasta ellos y tan pronto subo la cera se lanzan a abrazarme, esto ha sido un susto.
—Podemos llevarte a casa —suelta Silas de manera inocente y sé que no tiene nada, si le llego a decir sé que el llegar a como pedro por su casa
—Gracias, pero ya llego Fausto —le doy un rápido beso alzándome en las puntas para alcanzarlo, él se agacha un poco facilitándolo
Aunque para Silas no es suficiente, me agarra de la cintura su toque hace que mi piel se erice y me da vuelta para darme un beso profundo que me deja ansiando más, gimo en sus labios. Me abraza colocando su cabeza en mi hombro aspirando mi aroma.
—Esta noche me masturbaré en tu nombre susurra —pasando su lengua por los labios
—Yo no me tocaré, tú harás el trabajo —ríe por mi comentario
—Tienes razón, sería un crimen no cumplir mi papel —declara con burla
Deja un beso y hace una succión y se aleja y coloca su frente en la mía y hace un movimiento con nuestras narices haciendo que ría. Me suelta. Jack ya está en el auto cuando subo al copiloto. Me despido con un movimiento en las manos observando a mis hijos que me responden el gesto. Silas sube al auto y se va.
Llegó al consultorio del Psicólogo de aquí nos vamos a la fiesta de la esposa de Fray ni siquiera sé su nombre, sin embargo, ya le compré algo. Fausto me espera fuera con mi hijo. La recepcionista dice mi nombre así que me levanto, las personas del lugar me observan es un lugar donde no me siento juzgada.
—Buenas tardes, Gales ¿Cómo estás? —expresa en cuanto entro
Es un hombre de al menos unos cuarenta años, cabello canosos algo regordete con una sonrisa que te reconforta haciéndote sentir seguro de alguna manera. Siempre viste de forma normal como si fuera cualquier día, no hay trajes y el lugar donde da las terapias es un jardín, creo que por eso me lo recomendaron. Gabriel Márquez.
—Estoy bien gracias y usted —extiende una sonrisa
—Sin privarme de los sagrados alimentos —su comentario me hace reír
—Hay un hombre —mueve las cejas sugestivamente —No sé si lo que siento por él es dependencia o hay un sentimiento real. Que si el hecho de que él me dio lo que no tenía con mi esposo se esfume —decirlo con él es como relajarme, hablarlo con mi padre es diferente él se fugó con la mujer que amaba, sin embargo, yo no
—De eso ya te habrías dado cuenta, no estarías aquí buscando sanar, sino con él sin importarte más —me da una pequeña sonrisa como si hablara desde la experiencia —La que tienen la respuesta de eso eres tú. No te cierres dale la oportunidad, sin embargo, está bien que hagas este proceso antes de —suelto un suspiro aliviado
—Me he estado sintiendo observada —suelto previamente de que me arrepienta
Alza la vista de lo que estaba escribiendo analizándome.
—¿Tienen fecha para el juicio? —asiento, quizá sea eso lo que me tenga de nervios —Puede que sea eso los nervios de volver a estar cerca de él, de igual manera deberías decirle a alguien de confianza para que analice el ambiente y sentirte más tranquila —me da una sonrisa
Salgo del consultorio sintiéndome mejor, en cuanto salgo camino directo al auto no sin antes observar a mi alrededor alcanzando a advertir alguien esconderse
Mis sospechas no son para nada mentales, me siguen y no sé si es por buscar información o por algo más. Entro al auto tensa, Fausto me da una mirada esperando que hable mientras comienza a mover el auto. Jack se encuentra leyendo. Quiero hablar con Fausto sin que se entere Jack sé que se preocupara. Me quedo dormida hasta que llegamos a una casa con un enorme jardín en la parte de enfrente es hermosa, la puerta es abierta por Alexis mis niños lo hacen a un lado para salir.
Baja Jack, le daré indicaciones a Fausto —le doy una sonrisa, asiente y baja
—¿Qué pasa? — apaga el auto para regresar a mirarme
—Alguien me sigue —suelto, esto me hace sentir incómoda
Él analiza y mira el espejo retrovisor y a nuestro alrededor. De la cinturilla me entrega una de sus armas mientras me muestra que está cargada así coloca el seguro.
—¿Recuerdas como usarla? —asiento, él me enseño defensa personal y cuando lo necesite no logre hacer nada
—A todos nos pasa. El miedo significa que estamos vivos —meda una sonrisa reconfortante. Entiende lo que pienso —Esta vez es diferente, piensa en tu bebe y en los que están esperando por su mamá —me da un golpecito en la frente haciéndome reír —Tú tienes el poder —determina, asiento y guardo el arma en mi bolso me detiene con una mano
Se quita la el saco y me entrega la banda donde tiene varias navajas, si lo ven desde lejos parecería que traigo un cinturón. Ahora si salgo del auto y cierro la puerta. He guardo todo en mi bolso, no creo necesitar esto aquí. Sé que con esto Fausto mantendrá los sentidos alerta y doblara la seguridad. Llego a la puerta dándome cuenta de que está abierta, entro y cierro tras de mí. Doy varias respiraciones intentando relajarme hasta que lo consigo y camino hasta entrar. El lugar es hermoso la puerta es de cristal solo tengo que empujar. La loseta del piso es blanca con figuras de flores, paredes color rojo claro, sigo caminando hasta llega a la sala donde me encuentro a Silas con una botella empinándola, sigo mi recorrido hasta llegar con Fray que me da una sonrisa y un abrazo. Frente Silas está una chica de vestido blanco, piel color chocolate, cabello corto y lacio tiene una figura elegante, pechos pequeños y piernas largas, es lo único que percibo desde aquí.
—Cuando la conocí era casi santa y ahora compite con mis hermanos por quien toma más —bromea, me gusta la mirada que le da a su esposa, la adora
—Al principio todos parecen normales —le sigo la broma
Veo a mis hijos jugar fuera en el jardín trasero con Alexis, Cameron esta del otro lado observando divertido, me doy cuanta que ella comienza a flaquear.
—¡Vamos no puedes dejar que un hombre gane! —grito los hermanos ríen
Ella deja la botella sobre la mesa lo que hace que Silas haga lo mismo con una sonrisa victoriosa.
—Soy la cumpleañera deberías de haberme dejado ganar —lo acusa haciéndome reír, regresa su mirada a mí —Lo lamento —se disculpa levantándose aún logra mantenerse
De frente debo admitir que es hermosa, a primera vista dirías que en efecto es una santa esos ojos azules le dan un aire inocente.
—Laura—extiende su mano en modo saludo, estrecho su mano
—Gales —le doy una sonrisa, suelta un chillido emocionados y salta a abrazarme —Apuesto a que te has metido un pene antes en la boca me causa ternura como se sonroja— y mira a su esposo
Fray tose, con mi comentario.
—Al pasar has la misma función, lengua baja y garganta floja —asiente divertida
—Ahora entiendo por qué andaba como perro tras de ti —suelto una carcajada
Escucho un chiflido, regreso a ver a Silas que me mira escaneando mi cuerpo. El vestido que traigo es rojo con la parte de frente abierto hasta mi ombligo con unas tiras en el centro que hacen que la piel que se expone no se observe tanto algo recatado y de largo hasta la mitad de mis muslos, tacones negros altos. Solo hay un sillón separándonos.
—Te admiras follable —contengo la risa, decido provocarlo
—Eso dijo mi doctor —sabe a quién me refiero
Su expresión cambia a una línea con los labios y alza la ceja debatiéndose, su máscara ha caído si le molesto observarnos cerca.
Salta el sillón y reacciono rápido, ya que sabía que haría algo, dejo caer mi bolso y corro al jardín donde las miradas van a nosotros, quito mis tacones con facilidad. Tengo ventaja de que esté tomado y sea más lento de lo contrario no tendría oportunidad. Me agacho cuando esta por agarrarme, sigo corriendo toreándolo mis hijos se unen tratando de detenerlo hasta que cae.
—Eso es trampa —grita tratando de recuperar la respiración
El correr todas las mañanas me ha ayudado, recojo mis tacones y vuelvo a colocarlos. Alexis me extiende un vaso con agua, me tomo todo. Veo a Silas levantarse.
—Te traje un regalo— recuerdo caminando hasta mi bolso, Laura me sigue
Busco en mi bolso hasta encontrar la pequeña caja y entregársela.
—Me alegra ya no ser la única mujer —suspira abriendo la pequeña caja de aretes —Sé por lo que estás pasando, no de la misma forma. Sin embargo, hay algo que cala dentro cuando tu vida perfecta cae y te das cuenta de que todo lo que pensabas amar se convierte en una pesadilla —su labio tiembla recordando
—Gracias, guerrera —me acerco a abrazarla
—De nada, guerrera —susurra
Alguien me jala lejos de Laura, ella ríe mientras yo regreso a ver tras de mí a Silas, le doy una sonrisa cuando me observa con los ojos entrecerrados.
—Necesitamos hablar —arrastra un poco las palabras
—Estás más ebrio que la última vez crees que puedas —me burlo, hay un brillo en su mirada
Observo a Fray venir hasta su esposa y abrazarla susurrarle algo, Silas se tensa. Me encuentro con una mujer de ojos verdes delgada y alta con una exuberante figura el vestido n***o que trae hace que su figura resalte con una sonrisa burlona a su lado está un hombre alto y delegado de espalda ancha viste un traje color n***o y tiene una mirada fría que le devuelvo cuando la posa en mí.
—Te traje un regalo —se acerca la mujer y le extiende la bolsa a Laura que la agarra, su expresión ha cambiado y esta lista para saltar —Tú debes ser Gales —me regresa a mirar escaneándome
—Lo soy —afirmo sin quitarle la mirada no me intimida
—Cuando estés ante alguien de mayor nivel debes agachar la cabeza —da un paso cerca