Capitulo 22

2098 Palabras
Capítulo 22Caso perdido Observó el café como si fuera lo más interesante que hay en el lugar, ¿En qué momento caí en algo tan estúpido como esto?. Vaya que lo intente, no creo en esas tonterías de que el amor llega con el tiempo en un matrimonio, creo que es una relación que se construye. Además de un buen sexo aunque hay algo de eso estoy seguro de que esta chica ha saltado en más camas de lo que han saltado en la mía, pero no está la química siento como si estuviera obligado y la evito la mayoría del tiempo. Ella no para de presionar porque nos casemos. Es 10 años mayor que yo admito que al principio me gustaba, sin embargo, solo tiene que decir unas cuantas palabras para arruinar el encanto, de verdad que lo intente aunque no paraba de insinuarse o provocarme debo decir que soy un hombre fuerte. Es hermosa de eso no hay duda, su cuerpo es voluptuoso teniendo curvas aunque si tuviera más cintura no me molestaría soportar un poco más, rubia de ojos azules y piel blanca. Hoy trae un vestido rojo que solamente hace exponer sus pechos haciendo un intento de sacar su cintura, pantalón beige y zapatos de tacón alto color verde.  —¿Me estás siquiera poniendo atención? —suelta molesta, extiendo una sonrisa —No me interesa nada de lo que expresas —soy sincero, debería agradecerme el hecho  Está más que indignada hasta que suelta un suspiro  —No importa, lo podemos arreglar después del matrimonio —manifiesta con una sonrisa, apuesto a que ya tiene elegido el vestido y la lista de invitados  —No pasará —determinó levantándome  —¡Mi hermano te demandará! —grita a lo que me doy media vuelta  —Tengo los papeles en mi cesto de basura —le doy una sonrisa cínica antes de salir de ahí Subo a mi coche y conduzco a la empresa, mi padre es un gran magnate petrolero del que debemos seguir su camino se encargó de ello. Entró por el lugar siendo saludado a todos, mi hermano Fray es la cara mientras yo soy el de las ideas que han sido un éxito razón por la que me aguantan. Entró a su oficina sin siquiera tocar para sentarme en la mesa, estaba en una llamada, observó el expediente sobre el escritorio. ¿Cómo es que alguien con un brillante futuro decide venir a un pueblo? Aunque estaría en la sede principal no es algo que haría. Comienzo a hojear su expediente leyendo las brillantes cartas de recomendación, datos de su hijo y luego ella, su esposa. Los celos me invades, es hermosa, su cabello parece ser indomable de color miel y esos ojos grises que ansió por ver, intento controlarme actuando despreocupado, piel morena, tengo curiosidad de como será su cuerpo en esta foto solo se le ve hasta los hombros. Entra alguien más a la oficina, me encuentro con Laura, sencilla como siempre, trae un vestido amarillo claro largo que resalta su figura y el color de su piel chocolate, ojos color azul y cabello corto. Entiendo por qué se enamoró de ella, es muy divertida y alegre. —Deja a mi hermano y cásate conmigo —suplicó a lo que ella ríe dándome un golpecito en la cabeza, se deja caer en la silla de aun lado  —Deberías decirle que no piensas casarte —dice como obvio  —¿Cuántas veces crees que ya le menciono? —se burla Fray, ha terminado la llamada —Artillería pesada, declárale que ya andas con otra —reflexiono en eso, pero terminó haciendo una mueca, investigara —¿Ya lo has leído?, me comentaron sobre lo grandiosos que es —fórmula quitando de mis manos el expediente, quiero gritarle y robarme la foto, parece que Laura se dio cuenta  Le quita el expediente y me entrega la foto, esta mujer me entiende, por eso la amo. —Un amor platónico —dice Laura bromeando, si es una mujer casada no me atrevería a no dejarla irse sin pasar por mi cama, pero no es algo que le diría a mi hermano sabiendo lo buena moral que es  —Cuando menos te lo esperes tendremos una pijamada —suelto entusiasta haciéndolo reír  —Por favor —formuló suplicante, me ofende no soy Cameron Yo solo reí, no quiero prometer algo que no estoy seguro de que podré cumplir. —Ustedes deberían sentar cabeza —señala como si le estresamos y la verdad es así, está siendo presionado por el hermano de Luisa  Salimos a comer esto es lo que necesito para no ceder ante Luisa y lo que quiere, manifestarme cuando ellos comienzan a ponerse intensos. Guardo la foto en el cajón donde debería haber un adorno, sin embargo, lo removí volviéndolo un escondite, ahí nadie encontrara la foto. Conduzco hasta que mi auto de repente se apaga, está volviéndose de noche, estaciono y dejo mi auto ahí para salir, es cuando me doy cuenta de que a unos metros está otro auto, pero a diferencia del mío este tiene luz. Me acerco y toco la ventana y doy unos golpes, cuando alza la mirada me quedó paralizado, hace unas horas vi el expediente y ahora está aquí, sin embargo, su mirada derrocha tristeza que me rompe aunque tiene expresión asustada, arranca el auto acercarme. Tengo el impulso de correr tras el auto y abrazarla hasta que esa tristeza se vaya, no obstante respiro y trato de mantenerme quieto y regresar al auto. Pasa al menos una hora hasta que el mismo auto se detenga frente mío, estoy tenso ¿Y si es su esposo?, las luces no se apagan lo que impide que contemple quien viene. La puerta está abierta y el olor a flores me golpea haciendo que aspire como si fuera la única vez que estaré tan cerca. Aparece ella, trae ropa deportiva escondiendo su cuerpo, parece más tranquila   —¿Necesitas ayuda? —susurra incómoda y avergonzada mirando a todos lados  —Si —logro decir arrastrando las palabras  Quito la capucha mostrando mi cara, eso le dará confianza, siento satisfacción cuando sus mejillas toman un sonrojo que la hace ver adorable. Sale de su trance dando vuelta para irse, alcanzó a sujetar su brazo de forma delicada, siento mis manos cosquillear por tocarla un poco más, levanta la mirada, parece asustada. Le doy una sonrisa para que pueda sentirse tranquila y busco que mencionar, debo ser cuidadoso y evitar expresar lo que pienso. —Necesito energía, prometo no morder por ahora —directo, pero lo último no lo puedo evitar sale junto con una sonrisa sugerente  —Claro —contesta en un susurro, quita mi mano con delicadeza para ir a buscar los cables La sigo manteniendo una distancia,  los encuentra en la parte de atrás del auto, se encorva exponiendo su trasero haciendo una curva con su espalda, no me pierdo su provocación. Quiero darle una nalgada y bajar su pantalón, apuesto a que estará lista para mí, respiro de manera pesada, arreglo mi pantalón, esto será tortuoso, mis manos pican porque lo haga. Sale del auto y se da vuelta sé que su sorpresa es falsa por su mirada que parece retarme. Me entrega los cables sin quitarnos la mirada. —No eres de aquí, ¿Cierto? —busco hacer plática quizá de ese modo mis pantalones sean menos ajustados, si me habla de su esposo y solo quizá el deseo se apague  —No, mi esposo tuvo una oferta de trabajo y ha aceptado —termina haciendo una mueca, parece recordar algo, dándose vuelta mirando el lugar Decido jugar igual que ella y me quito mi sudadera junto con mi playera, una excusa perfecta no quiero ensuciar, me sorprende lo rápido que analizo todo. —Parece que no has sido feliz con el cambio —suelto una risa sin poderlo evitar, parece darse cuenta de que tramo algo y me regresa a mirar  Escanea mi cuerpo, pasando su lengua por el labio inferior, si ella no da el paso estoy seguro de que lo haré yo, pero la observó acercarse decidida sus brazos pasan por mi cuello intentando acercarme, soy tan buena persona que me agacho facilitando la tarea, nuestros labios chocan con un hambre voraz una necesidad difícil de controlar, besa como el mismo cielo, mis manos van a su cintura, pero bajan un poco más, tanteo mi suerte apretando su culo que es más grande de lo que pensé, hay más sorpresas bajo esa ropa, suelta un jadeo así que adentro mi lengua sintiendo la suya que me causa un escalofrío. Mis sueños húmedos ya tienen rostro, se impulsa. Sus piernas van a mi cintura para enredarse, no muevo mis manos de su trasero cuando comienzo a hacer fricción, que sienta como me tiene. Las manos se dirigen a mi cabello donde jala, suelto un gruñido permitiendo que ella tome el control de nuestras bocas mientras sigo con los roces. Sus gemidos se vuelven más fuertes de esta manera hago los movimientos más rápidos y bruscos, muerdo su labio y observó cómo suelta un gemido largo mientras entierra las uñas en mis hombros. Luego se deja caer sobre mi cuerpo y me olfatea lo que me causa gracia, pero me sorprendo cuando deja un pequeño beso que hace que mi piel se erice como respuesta. Hace un movimiento que me hace saber que puedo dejarla en el suelo, hago lo que me pide y evita mi mirada ahora sí se siente avergonzada.  —Casi todos los días estoy aquí —suelto como si nada es así como obtengo de nuevo su mirada, sin embargo, su vista se desvía a mi pantalón que tiene una erección.  Parece pensar que me debe algo, con mi mano la agarró de la barbilla enviando un cosquilleo, le doy una pequeña sonrisa.  —Mi auto se descompone seguido —suelto como si fuera un dato que debe saber, lo que la hace reír, festejo es un buen indicio que ría, hay un brillo en su mirada, la tristeza ha desaparecido —Lo logré —determinó a su mirada divertida —Creo que ya ha terminado, debo irme —susurra, sé que no quiere irse y no quiero que se vaya Asiento quitando los cables que unen a nuestros autos y sin reflexionar muy bien, bueno si lo hago, sin embargo, reflexiono más con las hormonas de quererla gimiendo mi nombre, lanzó los cables en la parte trasera del auto, me mira sin poder reflexionarlo, juzgando quizá que estoy loco. —Es mío —niega caminando al lugar  Entra al asiento y elevó su trasero en la misma posición que hace un rato, no soy de palo agarró su cadera y la empujo dentro. Se voltea para observarme y le sonrió, no hay miedo en su mirada, intenta abrir la puerta del lado contrario, lo que no sabe es la magia de controlar tu auto desde un botón. Agarró de su pie y jalo para que caiga recostada, su cabello se esparce y sus labios aun inflamados e incitan, sin embargo, la mirada llena de deseo que me da es todo el permiso que necesito. Me coloco sobre ella sin quitarle la mirada, atento a todas sus reacciones bajo el cierre,  encontrando un top que aprieta sus pechos, sus labios se entreabren y mueve la cadera buscando fricción. Está bajo mío necesitando de mi toque, quitó la sudadera acariciando la piel expuesta a mi paso, en estos momentos me estorba me siento afortunado, cintura de reloj, esta mujer es hermosa en todas las formas y me siento obligado a no dejarla ir. —Debo regresar con mi esposo —susurra aunque no trata que quitarme, de hecho pasa sus brazos por mis hombros intentando acercarse, rozo nuestros labios y la besó de manera lenta, pero ella parece querer llegar al banquete  Sus manos van a mi pantalón y es cuando algo hace clic en mí, ¿Qué clase de imbécil soy?, ella me gusta de una manera inexplicable y le daré sexo en el auto. Sé que mañana me arrepentiré de esto aunque sé que regresara, debo detenerme, uso toda mi fuerza de voluntad para alejarme. —Perdona, no puedo hacerlo en el auto, me gustaría que fuera en mi cama —susurro dándole el último beso Me mira indignada y molesta, aprieto el botón para que se abran las puertas y ella no duda en salir, me dejo caer en el asiento, observo la sudadera tirada. 
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