DOS SEMANAS DESPUÉS DEL NACIMIENTO DE TED SEIS SEMANAS ANTES DE LA BODA. CHRISTIAN —Ana... —¿Umm? —murmura, pero no despierta. No quiero despertarla, pero es necesario. —Ana... —la llamo de nuevo. Nada. ¿Será que voy por un vaso de agua helada como aquella vez en Taiwan? No, no puedo hacerle eso. Se enojaría mucho más que aquella vez... además, ésta vez tengo un pequeño llorón que pide a gritos su mami desde su cuna en esta misma habitación. Resignado a que Ana no despertará, pues sé que está cansada, me levanto y me acerco a la cuna de nuestro bebé. Sé que tiene hambre, por eso intentaba despertar a Ana. Mi bebé no pasará hambre. Jamás. Lo tomo en mis brazos de manera delicada antes de comenzar a mecerlo para intentar calmarlo con el intento de una canción de cuna en voz baja.

