Luciel se recupera con medicina elfica

1779 Palabras
Las alarmas sonaron para dar asistencia al Rey, era la primera vez que se lo veía herido, el golpe del dragón no solo había causado daño a su cuerpo sino también su corona quedó destruida en pedazos. Bryinhildr y Gondor al enterarse de lo sucedido, ascendieron en una de las naves al Reino celestial, cuando llegaron todo mundo se hallaba con sus semblantes bajos y otros con sus rostros llenos de angustia. Bryinhildr con lágrimas en sus ojos corrió hacia su amado que tendido en una cama yacía. Luciel no respondía a la voz de su esposa ni tampoco a la de su hijo. ¿Qué pasará ahora con el Rey?, ¿tendrá una salida en su delicado estado? ¿Quedará su creación a la intemperie de sus enemigos? ¿Nazgul hará logrado su objetivo? En el palacio de Nazgul las cosas eran semejantes, Therion no dejaba de votar líquido morado, era la primera vez que el gran dragón n***o herido de muerte se encontraba. Los dioses/demonios del caos tardarían un tiempo en sanar las heridas del dragón. Nazgul permanecía en silencio y por un tiempo quedaría en estado de hibernación. No había podido aniquilar a su hermano. Por el momento sería Mordor y Phantom quienes quedarían al cargo de todas las legiones en el palacio. Mordor una vez instalado en el “GRAN TRONO n***o” de su padre, dispondría de los servicios de Phantom para dar una nueva orden de ataque a su debido tiempo a los reinos de Luciel. Mordor buscará con todo su ser la venganza de haber perdido a su esposa y a su pequeño retoño. Estaba dispuesto hacer frente a Luciel, si su padre no lo pudo vencer, él se propondría en hacerlo. -Phantom, mago n***o y general de las legiones oscuras ven y armemos un esquema de la invasión al Reino de Luciel, quiero aniquilarlo ahora que sé que está herido de muerte con el golpe mortal que Therion le propinó. -Si mi gran Señor, estoy a tus completas órdenes. Iré a reunir a una parte del ejército de las sombras y pedir a Azatoth que nos ceda una parte de su ejército, a los repulsivos retoños de Shub-Niggurath. -Ve Phantom y en el tiempo menos posible quiero tenerlos a todos reunidos. Phantom fue al profundo abismo y yo lo acompañaba. Un gran humo n***o emergía y la presencia de Azatoth se hizo presente. El dios oscuro habló y Phantom le respondió con plena autoridad. -Señor de los señores del Reino del Caos, he venido junto con mi mensajero para pediros su ayuda. -Mordor el hijo de Nazgul desea cobrar venganza contra Luciel, ahora que ese dios se encuentra herido de muerte, será el momento más oportuno para invadir sus territorios y arrasar con todo. -Mi señor, Mordor desea que envíe a una parte de sus ejércitos para cumplir con lo planificado. Un gran trueno se oyó de las fauces espantosas del dios/demonio. -Voy a darle diez legiones de los retoños de Shub-Niggurath. Espero me tengan buenas noticias y destruyan a aquel que con su creación en la Luz nos ha causado tanto daño. “Desde la distancia un hoyo se abrió y venía algo n***o, algo grande, y oscuro, y viscoso, allí venían unas escuadrillas de seres, con sus brazos viscosos retorciéndose y alargándose. Ellos se subieron arrastrándose y fluyendo sobre sus pezuñas y sus bocas y sus brazos serpentinos." Estos eran los retoños oscuros de Shub-Niggurath con unas masas tentaculosas dotadas de varias bocas y que caminan sobre tres patas acabadas en pezuñas. Miden 5 metros de altura y, vistos de lejos, su olor era solo a putrefacción. Yo me quedé asombrado al ver a tan asquerosas criaturas, totalmente en contraste con la hermosura de los elfos o los semidioses. Pero que puedo decir si a partir de mi rebelión siguiendo a Nazgul, estoy convertido en un ser tenebroso y sin una buena apariencia. Yo que era principal semidiós y mensajero de los dioses, ahora convertido en esto y sirviendo a otro rebelde como Phantom. ¡Cuánto me sigo lamentando por haber perdido todo lo que tenía al principio! Detrás de Phantom iban las legiones de Shub-Niggurath, a unos pasos más se unieron los ejércitos de las sombras. Un mar lleno de estas criaturas aguardaban a las afueras del palacio de Nazgul. El sonido de las trompetas y los tamboriles sonaban por doquier, desde lo alto del palacio, Mordor saldría ante la multitud para alentarlos con odio y furor para una vez más fuesen a destruir a los enemigos de la Luz. La voz de Mordor se oyó metálica, seca y llena de odio. -Soldados de las sombras y retoños de Shub-Niggurath: -Los he invocado en nombre de mi padre Nazgul que ahora se encuentra en reposo, para acabar de una vez por todas con Luciel y sus confederados. -¡Quiero que el aire se respire a maldad! ¡Quiero verlos llenos de odio! ¡Quiero ver en sus rostros hambre y sed de destrucción! Todas las legiones daban gritos de histeria y locura, el ambiente era todo un caos digno de esas criaturas. Mordor daría la orden para emprender el viaje, pero el mago n***o Phantom lo llamó un rato a su aposento. -Mi Señor, aun no invada los reinos celestiales. -¿Por qué me retienes Phantom? -Cuando aprendí las artes oscuras con los dioses del Caos, experimenté crear vida y una de ellas es un prototipo de bestia fuerte, grande y brutal. -¿Cuál es ese prototipo Phantom? -Espero mi Señor que voy por él. Phantom se apresuró y veinte fuertes soldados de las sombras sostenían encadenada a la bestia, era feroz y fuerte, pero con poca inteligencia. Este gigante de negra sangre fue llamado Trolls. Esta creación de Phantom triplicaba en estatura y corpulencia a los elfos más grandes y tenía una piel verde y escamosa que era como una armadura. Era duro y resistente como la roca, pero en la hechicería que le dio origen en las tinieblas: temía a la luz. El encantamiento de su creación se ejecutó en la oscuridad y, si la luz caía sobre él, era como si el sortilegio se destrozara y en pocos instantes se disolvía en una enorme masa verde. Mordor se acercó para examinar a la bestia, la miraba por unos momentos. Vio que el Trolls era en verdad fuerte, grande y brutal pero sin mucha agilidad y astucia. Phantom dándose cuenta de las dudas de su Señor, le indicó que solo era un prototipo y que le diera tiempo para perfeccionarlo y tener a muchos de ellos y se los llevara a la guerra. Mordor aceptó la espera y suspendería por un tiempo la batalla hasta que Phantom terminara con su obra y pueda replicar a muchos Trolls perfeccionados. En el Reino celestial las cosas no mejoraban, Luciel aún yacía inconsciente, Bryinhildr a sus pies y Gondor buscando la forma de encontrar una cura para su padre. En el Reino de Arcoluz, Elentari se enteró de la desgracia del Rey. Ella tenía la solución a su cura, una antigua magia elfica utilizada en las guerras con los draconianos en la Galaxia Vía Láctea, sería la solución. La diferencia que esta medicina solo fue utilizada con los elfos en grave estado de salud o en el caso de Elentari, que la utilizó una vez para curarse a sí mismo después de un gran combate que tuvo con Enlil el señor de los Anunnaki. Fue la primera y única vez que la Reina de las Elfas saldría al frente de batalla para enfrentar a ese ser en forma de dragón, fue una pelea muy densa y que a la final el líder de los Anunnaki derrotó a la Elfa. Rescatada por la élite de elfos, Elentari fue llevada a su muy antigua morada cerca de las Pléyades para que con una magia ancestral que ella había recibido de herencia, se sanaría a sí misma. La Reina haría el intento para ver si un dios podría ser curado con esta magia arcana. Ella viajó y llegó a las puertas del Reino, las elfas que custodiaban enseguida la hicieron pasar para llevarla a la cama donde Luciel reposaba. Bryinhildr se abrazó con Elentari, ella viendo la situación del Rey hizo a un lado a los presentes y unas palabras extrañas pronunció: -“Ar Absolūta roku jūs varat tikt atjaunoti” (“Por la mano del Absoluto seas restaurado”) La Elfa puso sus dos manos en la frente del Rey, aspiró por unos minutos y guardó silencio. Nuevamente otras palabras saldrían de su boca: -“Elfu burvība ir dziedināta” (La magia de los elfos te ha sanado”) Finalmente un polvo mágico de color dorado se desprendió de la Elfa y el ambiente se tornó lleno de Luz. Pasaron unos instantes y el milagro ocurrió. El Rey suavemente abrió los ojos y viendo sus heridas estas ya no estaban. Todo su glorioso e inmortal cuerpo fue restaurado. Luego alzando a ver, vio a la Elfa sentada a lado y cerca de ella a su adorada Bryinhildr abrazada con Gondor. Elentari se levantó y Bryinhildr se acercó para darle un beso a su amado esposo, de la misma manera haría Gondor dándole un beso en la frente. El Rey habló y mirando a los ojos de la Elfa con una mirada de amor le agradeció. -Gracias Reina Elentari por salvarme. -Somos aliados y amigos mi Rey, me alegro que estés de vuelta con nosotros. Mira cuanto amor te tiene tu esposa e hijo. Eres bendito Luciel. La escena fue tan conmovedora que la familia quedó a solas mientras Elentari se retiraba a la sala real. -¡Alma de mi alma has vuelto a la vida!, dijo Bryinhildr. -Si esposa mía, dichoso mis ojos al verte a mi lado. -Padre mío, gracias por despertar y permanecer a nuestro lado. -Hijo mío, gracias a ti por permanecer junto con tu madre todo este tiempo que inconsciente estuve. Una vez recuperado el Rey, todos lo aguardan en las afueras del palacio; dioses, dragones, águilas, semidioses, elfos, elfas, magos, hadas, gnomos y enanos. Cuando Luciel salió, grandes gritos de júbilo se escuchaban por todo el reino. Muchas luces de todos los colores se dispersaron en los aires, los cánticos élficos daban una tonalidad de alegría y esperanza. Luciel agradecía a todos los asistentes por esa gran estima que le tenían, esto lo motivó aún más para que su recuperación fuese rápida y sin demora alguna. La felicidad de ver a su creador sano y a salvo no tenía limites, fue hermoso aquel e inolvidable día.    
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