Los Vendor cobran venganza

1841 Palabras
Ariel con dos de los Vendor más antiguos entraron a la dimensión donde todo se ve, con profundo dolor vieron la m*****e que Mordor propinó a sus esposas y niños. Seres desconocidos para Ariel arrasaron con todo. La ira de los Vendor no se haría esperar, y planearían un mortífero ataque a las bases militares de los tres planetas de las estrellas oscuras. -Venerable Ariel, ¡no soportamos lo que hemos visto!, ¡esos malditos han acabado con nuestra descendencia! -Mis amigos, nunca los he escuchado maldecir. -Los maldecimos Ariel porque lo que ha hecho Mordor y sus escorias infernales no tiene perdón alguno. Hemos decidido atacarlos con tu consentimiento o no, la decisión está tomada, iremos a los mundos de esos malditos y cobraremos por cada vida que nos arrebataron. Los gigantes no aguantaban más el profundo dolor que les invadía en su interior. Una nueva guerra se armaría en contra de las Criaturas de las Tinieblas. Luciel se había enterado de lo sucedido y viajó enseguida al planeta de los Vendor. Llegando vio a todo el mundo en un profundo luto, los Vendor enterraban a sus esposas y retoños, el ambiente era pesado nadie decía palabra alguna. El Rey fue a Ariel para darle su apoyo. -Amigo mío, ¡Qué terrible lo que les ha sucedido! -Es lamentable Luciel la manera como el mal no tiene piedad alguna con los inocentes. -Voy a ayudarlos para retribuir el daño hecho por Mordor. -No Luciel, los Vendor quieren resolverlo por sí mismos y no desean ayuda de nadie. Luciel comprendía su dolor y decidió respetar, con todo tendría preparado una flota de muchas naves de combate con los mejores pilotos elfos y humanos. Ariel entraría en un período de crisis porque se sentía culpable, sabía que su interferencia a favor de Luciel en revelarle las formas como Mordor entró en Aradia por un portal interdimensional, fue el causante que los Señores de la oscuridad tomaran represalias en contra de su pueblo. Los Vendor construirían diez naves destructoras, ya que solo poseían flotas para la carga de material cuando viajaban a extraer piedras para la edificación de sus enormes edificios. Estas naves tenían 6.800 metros de largo, el gran tamaño era debido a que cada Vendor medía más de 8 metros de alto. Su capacidad de pasajeros osaba entre 1000 y 2000. Poseía una batería principal de ocho turbolásers pesados y cuatro cañones de iones pesados, colocados en cuatro soportes dobles que flanqueaban la estructura de la torre de la nave. Esta clase de Destructor podía hacer que todas sus armas pesadas dispararan al bajar su arco. Alrededor de la nave se montaron numerosas armas pequeñas y medianas para evitar ataques contra naves pequeñas que no podían ser atacadas con las baterías principales. Fueron diseñados grandes cañones de defensa puntual para destruir los misiles y naves espaciales de mucho menor tamaño, mientras que otros atacan a las naves estelares de Mordor. Poseen también reacondicionados con lanzadores de torpedos de protones. Cinco colosales torres de 500 metros de alto de triple cañón están montadas en la cresta de la nave, justo delante de la terraza menor de la superestructura dorsal. En la punta delantera del hangar de ataque, hay tres grandes turbolásers ventrales, los cuales estaban cerca de las esquinas del inmenso hangar. Estas colosales naves eran las más grandes jamás construidas en la Galaxia entera, ya que los destructores de las Criaturas de las Tinieblas llegaban a 1.600 metros y las naves interestelares de Luciel y la Reina Elentari llegaban a medir 1.300 metros. En cuestión de poco tiempo sería el ataque RELÁMPAGO como ellos lo denominaron, solo esperaban que sean ensambladas y luego probadas todas las diez naves destructoras. En el Reino del Caos, los tres dioses/demonios sabiendo que los Vendor no se quedarían de brazos cruzados y que una gran venganza pretendían, decidieron despertar desde lo más profundo de los siniestros abismos a un ser de tamaños inimaginables, un colosal titán llamado “El Gran Cutulu”, esta criatura entre todas las existentes era la de mayor grado de maldad y fuerza descomunal. Una figura de un pulpo, un dragón alado, y con apariencia humanoide. Su tamaño es impresionante, 4.000 metros. Su cabeza viscosa y cubierta de tentáculos destaca sobre un cuerpo grotesco y escamoso con unas alas rudimentarias; pero era el perfil general de toda ella lo que resultaba más espantoso.". Además, cuando finalmente aparece físicamente se menciona que posee una piel viscosa. Sin embargo, parece ser que Cthulhu es capaz de cambiar la forma de su cuerpo a voluntad, así como extender sus extremidades retráctiles y tentáculos como lo considere oportuno. Los Grandes Antiguos pronunciaron poderosas palabras arcanas para despertar al titán. “KO TE MEA MAU TONU AKE KAORE I MATE; A I TE PAAHITANGA O TE EONI, ARA KO TE MATE ANO KA MATE”. El mensajero del terror a la vista, el engaño oscuro que mata toda Luz, Azatoth, Yog-Sothoth y Shub-Niggurath invoca al Padre Oscuro, el desdichado que vive en la locura despierta. Él mira al acecho bajo los tenebrosos abismos, el Gran Antiguo sumerge, él es el cazador de las sombras. Inmortal que habita en la locura, el Señor del Caos reptante ha sido invocado y un sonido brutal se escucha, Cutulu se eleva, que se prepare la Luz a enfrentar al ser que no debería existir. Se sacudieron los pilares del Caos; y el viento que acariciaba a Yog-Sothoth; y el fuego oscuro de Nazgul, y las aguas fangosas donde mora Therion. Se vanagloriaron de día y la noche al escuchar los gritos siniestros de Cutulu. Los demonios y los soldados de las sombras temblaron cuando fue dicho; “Hágase tu Voluntad Padre Oscuro”. Azatoth habló viendo al frente al Sumo Sacerdote de las Criaturas de las Tinieblas. -Después de eones que has permanecido en un sueño profundo te hemos despertado hermano mío. El Titán respondió: -¡Heme aquí Azatoth!, después de mucho tiempo que he sido despertado tengo hambre y sed de sangre. -Pronto muy pronto tendrás lo que pidas Gran Cutulu. Nazgul, Mordor, Phantom, Azam y los comandantes de las tres razas, fueron invocados a excepción de Therion que aún seguía recuperándose de sus graves heridas. El Gran Concilio se dio. He aquí, un Templo de cristales negros, y los cristales reflejan las entrañas de obscuridad. Se alza el Templo hasta herir con su cúpula al Reino donde el Luciel mora, arrullado por los gritos de agonía, y las maledicencias de su creación fallida. Dentro del Templo brotan cantos, que no son sino el eco de las voces de las Criaturas de las Tinieblas al recorrer los vértices, mas ya no en expansión constante. Es este el Atrio de los abominables, así nombrado por las Criaturas de las Tinieblas. Pues en este Atrio están inscritos los Testimonios de los hijos de la oscuridad que han sido, que son y que habrán de venir. Es éste el momento más solemne en el Atrio de los abominables; y los cantos de las Criaturas de las Tinieblas resuenan en el Templo por causa del Gran Cutulu. Y todo el Templo se eleva más allá de las estrellas: se mece a través de los vértices eternos, donde la luz no puede profanarlo. Los cantos se desvanecen mientras el “PADRE OSCURO” es reverenciado. -Lord Nazgul si los Vendor pasan tus filas soltaré al Padre Oscuro, dijo Azatoth. -Espero no sea necesario, no será difícil acabar con esos deformes gigantes. Los Vendor una vez preparados iniciaron el viaje a las estrellas oscuras, a la velocidad de la luz llegaron para iniciar el ataque. Los tres mundos se hallaban protegidos por campos de energía, pero eso no sería de mucha ayuda ya que los Vendor contaban con proyectiles hipersónicos que arrasaban con cualquier campo magnético. El mundo donde fueron creados los reptilianos miraron la destrucción de su campo protector, ellos salieron en numerosas naves de combate para dirigirse a una de los destructores. Fue poderosa la resistencia de los reptilianos pero la furia de los Vendor no tenía límites y saliendo con algunas naves del hangar, se dirigieron a tierra donde una legión de reptilianos esperaba por ellos. La m*****e comenzó, los Vendor agarraban con gran fuerza a los reptilianos y los vencían en fuerza, sangre verde chorreaba por todo el funesto lugar. Los gigantes gritaban con ira la venganza de sus esposas y retoños. Muchos de los reptilianos fueron aniquilados y los que quedaron con vida se refugiaron en cavernas subterráneas. Uno de los capitanes Vendor gritó: -“Vamos ahora por esos asquerosos pulpos” Se acercaron al segundo planeta y vieron que todo era mar y arena, los pulpos humanoides los esperaban con sus armas. El campo protector de este mundo también fue destruido por misiles hipersónicos. Los Vendor descendieron y batallaron mano a mano con los pulpos. Aquí la resistencia fue mayor y una parte de los gigantes perecieron. Parecía que la batalla llegaría a su final sin embargo uno de los antiguos líderes Vendor bajó en su nave con sus guardas para vencer a sus enemigos. Sorprendentemente alcanzaron la victoria, Nazgul y Mordor desde el palacio oscuro observaban un poco angustiados la furia arrasadora de los Vendor, ellos los subestimaron y ahora estaban acabando con 2/3 partes de sus ejércitos. Solo restaba que aniquilaran a los gigantes Scorp pero eso no era posible, los Vendor habían perdido en batalla a más de la mitad de su ejército. Pero ellos no se darían por vencido y con mucho valor y recordando la pérdida de sus seres queridos, fueron a invadir a los gigantes escorpiones. Mordor enviaría todas sus naves destructoras y un sin número de pequeñas naves de combate para defender desde el espacio el mundo de los Scorp. Una terrible confrontación se tornaba, Los Vendor y los soldados de las sombras encabezados por el general Phantom dieron un duro contraataque, las maniobras del mago destruyeron a dos los destructores. Los Vendor estaban dispuestos a ser aniquilados completamente y no pararían hasta el último. Un sonido monstruoso se escucharía desde una región oscura, una sombra negra se acercaba lentamente. Ariel desde su morada anticipó desesperadamente a las naves destructoras que quedaban con vida que regresasen lo más pronto posible, que aquella sombra negra que se acercaba era una antigua oscuridad que fue despertada y que posiblemente los aniquilaría a todos. Los Vendor no hicieron caso a las palabras de Ariel segados por el odio y dolor. EL PADRE OSCURO llegó y en un manotazo tumbó a uno de los destructores, espantados los Vendor lanzaron algunos misiles hipersónicos a la monstruosa criatura alada.  Poco pudieron dañarlo, Cutulu se reconstruía en cuestión de minutos y a punto de destruir a otro de los destructores, los Vendor huyeron a la velocidad de la luz regresando a su mundo natal. La guerra entre los Vendor y las Criaturas de las Tinieblas había terminado, la venganza no logró su cometido, el Gran Cutulu fue quien impidió la victoria de los gigantes.
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