Una vez que los Vendor regresaron a su mundo natal, Ariel salió a recibirlos con todos los acompañantes que quedaron con él. De las 10 colosales naves cuatro fueron destruidas.
Ariel habló a los suyos a cerca del titán que había despertado los dioses/demonios del Caos.
-Hijos míos, no se ha logrado vencer completamente a nuestros enemigos porque un Gran demonio de la antigüedad ha surgido, el terrible Cutulu.
-Les voy a relatar una parte de la historia de esta aberración de la creación.
“Las Criaturas de las Tinieblas llegaron a una nueva Galaxia llamada Andrómeda desde otra muy lejana Galaxia, donde fueron expulsados por las abominaciones que cometieron allí. Lo primero que hicieron al llegar aquí fue apoderarse del infinito cosmos. Los Antiguos una vez que la Galaxia fue suya, construyeron en medio del espacio la constelación del Caos, en la que se instaló como soberano su amo; Azatoth, y desde allí dominó toda la Galaxia durante mucho tiempo en la oscuridad total.
Junto a él vinieron sus dos poderosos acompañantes Shub-Niggurath y Yog-Sothoth. También trajeron con ellos a un ser de dimensiones colosales llamado Cutulu, este titán fue quien ocasionó gran parte de la destrucción de aquella lejana Galaxia.
Fue en donde unos dioses llamados los Arquetipos, le hicieron fuerte combate y a su multitud de monstruos verdes con formas humanoides de pulpo. La batalla fue agotadora pero al final los Dioses Arquetipos lograron vencerlos. Cutulu fue hechizado bajo una poderosa magia hasta dejarlo completamente en un sueño profundo.
Luego estas Deidades arrojaron a los Grandes Antiguos fuera de su Galaxia, y con el pasar de los eones Azatoth ha despertado a Cutulu para poder defender su Reino. Como se sintieron seriamente amenazados por nuestra r**a los Vendor, decidieron despertarlo para hacernos retroceder.
Ahora esta gran amenaza que alguna vez fue un formidable enemigo para los Dioses Arquetipos, lo es para nuestra Galaxia donde Luciel es el Creador.
Una antigua profecía dice que: con la ayuda de los Grandes Antiguos, algún día Cthulhu despertará y con él sus semillas estelares y esto se ha acabado de cumplir”.
-Debemos avisar a Luciel para que al igual que los Dioses Arquetipos, logre destruirlo o por lo menos dejarlo nuevamente bajo un largo letargo.
Ariel y los dos más antiguos Vendor viajaron al Reino celestial para hablar de lo acontecido con Luciel en la batalla que tuvieron con las Criaturas de las Tinieblas.
Como de costumbre el Rey recibió con mucha cortesía y amabilidad a los Vendor. La conversación se entabló y Luciel se enteró de todo lo ocurrido en la guerra. Su rostro cambió cuando Ariel le contó del colosal dragón-pulpo que había despertado, haciéndoles frente a una de sus grandes naves destrozándola en un solo golpe.
-Amigo mío, tenemos que hacer algo y pronto para no seguir permitiendo que ese ser colosal pueda causar graves daños a tu creación. Dijo Ariel.
-¿Qué me sugieres Ariel?
-Ve y ataca sorpresivamente con todo tu poder a los tres dioses/demonios, ellos te temen y si les coges distraídos poco o nada podrán hacer para despertar las veces que quieran a Cutulu.
Luciel no dudó en escuchar al profeta ya que en otras ocasiones, siempre había tenido la razón en revelarle los movimientos futuros que sus enemigos realizarían en contra de él y su creación.
En el Reino del Caos, todos nosotros nos sentimos fuertes con la victoria que obtuvimos sobre los Vendor, la intervención de Cutulu puso el balance a nuestro favor. Yo en verdad temblaba de miedo sabiendo que nuestro fin estaba cerca.
Nunca me imaginé que la furia de los gigantes Vendor fuera tal que a casi 2/3 partes de los ejércitos de Lord Nazgul y Mordor, quedaron destruidos. Un poco más les faltaba para derrotar a los grandes escorpiones para luego invadir el palacio n***o.
Sin embargo los dioses/demonios del caos lo tenían todo previsto, Yog-Sothoth con su omnisciencia, Azatoth con su omnipotencia y Shub-Niggurath con sus artes oscuras trajeron de vuelta a este colosal ser.
Nazgul se sentía más confiado, sabía que podía manipular a Cutulu para su conveniencia, él también tenía un gran poder, por algo es el dios más poderoso después de Luciel.
Un nuevo ejército quedaría bajo su fortaleza, los Ythogthas de Cthulhu son unos batracios medianos de dedos palmeados y con unos tres ojos, rodeados de finos tentáculos que cubren sus rostros. Su tamaño es de 3 metros y su forma de ataque son a través de escupitajos amarillos que votan una substancia que deja paralizado por unos momentos a sus enemigos.
Nuevamente Phantom por órdenes de Nazgul, formaría un nuevo ejército de reptilianos y Octopus para anexarlos con los Trolls, Trolls-mor, los grandes Scorp, los soldados de las sombras y ahora los Ythogthas.
Este sería llamado “los siete ejércitos del Señor Oscuro”.
Una vez que Phantom completó de crear a los dos ejércitos de reptilianos y Octopus, los llevó a las afueras del palacio n***o, ahí aguardaban las demás legiones. Nazgul y Mordor los reunió a todos y saliendo al balcón desde un gran altura, miraron a los siete ejércitos que cubrían todo lo que sus vistan alcanzaban a ver, igualmente los dragones negros de Therion volaban alrededor. Lo único que faltaba para tener toda la maldad a su merced era, la recuperación del Gran Dragón que aún no sanaba por completo de las graves heridas ocasionadas por la poderosa águila blanca de Luciel.
El Señor Oscuro habló y todos los que estábamos presentes rugíamos como feroces leones hambrientos en busca de su presa. Nazgul ahora si se sentía bien seguro que nada ni nadie lograría vencerlo.
Esta era la armada más grande que había tenido en su poder desde el principio de los tiempos, y apoyado con las Criaturas de las Tinieblas especialmente con Cutulu se sentía el máximo soberano de la Galaxia.
Yo respiraba aliviadamente, sabiendo que Luciel, su hijo Gondor y todas sus legiones no serían lo suficientemente fuerte para vencernos, aún con el apoyo de los ejércitos de elfas de la Reina Elentari y los gigantes Vendor, todo les resultaría inútil, más tontamente todos nosotros nos olvidamos del inmenso poder de la dama de Luz, aquel ser divino que nos hizo retroceder con su gran esplendor refugiándonos en las cavernas oscuras de la constelación del Caos. Lúthien era el único ser que podía devolver en un profundo sueño al terrible Cutulu.
Luciel que había seguido el consejo de su gran amigo Ariel, ensambló una lanza de doble punta que era capaz de destrozar las casi impenetrables escamas de un dragón n***o, un escudo que aguantaría cualquier tipo de ataque sea este de rayos láser y gama, fuego, electricidad, rayo y un martillo que tuviera el suficiente poder para tumbar de un solo golpe al mismísimo Azatoth. Finalmente la armadura que llevaría puesta sería tan liviano como una pluma pero tan resistente como el diamante más sólido.
Luciel llevaría con él a su poderosa e imbatible águila blanca, quien hirió casi de muerte al que era invencible hasta ese entonces en batalla, el Gran dragón n***o Therion.
El único que sabía de los planes de su padre era Gondor, a lo cual le acompañaría para batallar juntos en contra de Azatoth, Yog-Sothoth y Shub-Niggurath. Él iría con su armadura dorada, la legendaria espada Tenseiga, su poderoso escudo Forgan y su majestuoso corcel blanco.
Esta sería una batalla de titanes. Luciel iba con todo su poder para encadenarlos y no permitir que despertaran a Cutulu las veces que ellos lo considerasen necesario.
-¿Hijo mío estas preparado para la batalla?
-Si padre, tenemos que vencerlos y encadenarlos, así Nazgul y Mordor perderán ventaja.
-Es verdad Gondor, no tenemos otra solución que deshacernos de los cabecillas y evitar que despierten nuevamente a Cutulu.
Padre e hijo emprendieron el viaje a los profundos abismos de Caos y justo antes de su partida, Lúthien se les apareció para darles un poder especial y llegasen camuflados sin ser vistos hasta aquel oscuro y tétrico lugar.
Los dioses/demonios dormían en sus pozos abismales hasta que una luz muy radiante los despertó ardiendo sus putrefactos cuerpos, eran Luciel y Gondor montados en su águila y corcel. Los Grandes Antiguos gimieron de dolor por la luz que irradiaban las armaduras de sus combatientes.
Azatoth pudo pronunciar unas pocas palabras:
-“Haz osado venir a nuestra guarida Luciel”
Luciel no pronunció palabra alguna y con el martillo de los dioses dio un brutal golpe a Azatoth dejándolo tendido en la caverna. Gondor de igual manera atacó con su espada de fuego a Yog-Sothoth dejándolo sin oportunidad de defenderse. El ataque de los dioses de la luz fue tal que Shub-Niggurath retrocedió y salió huyendo para dar alarma a Nazgul para que viniese en su ayuda.
Lamentablemente Luciel y Gondor no pudieron agarrar a Shub-Niggurath, sin embargo seguían masacrado a sus enemigos. Cuando estaban a punto de dar el golpe final y quebrarlos, entraron en batalla Nazgul, Mordor, Phantom y Azam. La pelea iba a continuar pero Shub-Niggurath había despertado a Cutulu y un humo n***o se veía salir del pozo del abismo, el grito del titán se hizo escuchar, los Dioses de la luz se encontraban en desventaja, lo único que hicieron fue hacerse invisibles con el poder especial que les había dado Lúthien y regresar a su Reino.
La misión estuvo a punto de concretarse pero al final no pudieron destruir a sus adversarios.
Por otro lado, Azatoth y Yog-Sothoth tronaban de ira y a la vez de dolor, la luz los habían calcinado y los golpes brutales que recibieron los dejaron tirados en la caverna, no podían creer que en su propio territorio fueran derrotados y humillados.
Ellos estarían dispuestos a sanar completamente las heridas del dragón Therion para tener a toda la maldad disponible y emprender un ataque lleno de furia en contra de Luciel, su hijo Gondor y todos sus mundos.
-Shub-Niggurath y Phantom unan su poder oscuro y sanen las heridas de Therion, dijo Azatoth.
Ellos harían caso al máximo líder de las Criaturas de las Tinieblas para tenerlo a Therion nuevamente a su servicio. Pero en lo profundo del corazón de Nazgul, él anhelaba ser quien gobernase las tinieblas completamente y a su debido tiempo, planearía hacer un golpe de estado traicionando a Azatoth para derrocarlo del poder.
No cabía duda que tarde o temprano la misma serpiente se comería su propia cola. La guerra entre la Luz y la Oscuridad se intensificaba, nada ni nadie podrá detenerlos hasta que hubiera un vencedor.