Un amor sin fin, Lúthien y Gondor

1647 Palabras
Tras pasar algunos días, Gondor iba como todas las mañanas a tomar un paseo por los frondosos valles de las afueras de “Norbel”, mientras él caminaba una joven mujer vestida con unas túnicas un poco antiguas se le cruzó en el camino. Ella le pidió ayuda para que le guiara hasta una cabaña que no se encontraba muy lejos. Gondor accedió a su ayuda y ambos iban conversando como que se conocían de toda la vida. Ellos llegaron a la vieja cabaña y la mujer le agradeció, en el momento de despedirse ella habló con su dulce voz. -“Ésta vez no te has sonrojado como lo hiciste delante de tu padre”. Gondor se quedó una vez más sin palabras y supo que aquella mujer con esos ropajes antiguos era Lúthien. Los nervios le invadían y no sabía si salir corriendo o quedarse en el mismo lugar sin pronunciar palabra alguna. -Yo sé porque silencias Gondor, sé que te gusto mucho. No sigas temblando que no es la primera vez que te vengo a visitar a tu mundo. En dos ocasiones anteriores te visité en forma de una loba y luego de una paloma. Cuando dormías yo era la mujer a quien tu veías. Lúthien en ese instante se transformó primero en una loba y luego tornó la forma de una paloma blanca y se posó en los brazos de Gondor. Con su pequeño pico rozó los labios de Gondor y luego Lúthien volvió a convertirse en aquella mujer con ropajes antiguos. -¿Sigues teniéndome miedo Amado mío? -¡En verdad eres tú la mujer que se me apareció en sueños! -¿Por qué me buscas si soy solo un semidiós y tú eres una gran diosa con unos poderes grandísimos que hiciste retroceder a toda la oscuridad? -A parte que me gustas mucho, he visto tu noble corazón y el valor que tienes para defender a los tuyos a si sea si pierdes tu vida por salvar a la de los demás. -Gondor tienes algo que aún no lo entiendo. He visto tu interior y nunca había percibido en ningún otro ser que brille con tan intensidad. Lúthien con el tiempo descubriría que Gondor proviene del mundo de lo Increado, él no recuerda nada pero un día le será revelado todo. Ella desde aquel día bajaría a Aradia todas las mañanas para pasear por los valles de Norfer con su amado Gondor. Era increíble ver como una divinidad tan altísima actuaba como una pequeña niña. Gondor cada vez que veía a Lúthien su corazón se aceleraba y sus manos sudaban, este gran y poderoso héroe que humilló delante de los demás dioses a Lord Nazgul, parecía un indefenso cachorro cuando la diosa le miraba a sus ojos. Me provocaba una gran envidia pero a la vez admiración ver lo tan afortunado que era Gondor con las mujeres, por algo su nombre significa, “el amado por las mujeres”. Yo ahora me encontraba condenado a servir a la oscuridad hasta que todo se acabase, cuando mi fin llegó fui a un lugar donde había solo sombras y mucha, mucha soledad. No sentía que el tiempo recorriera, pasaron largos eones para que saliera de aquel solitario lugar y reencarnara en este mundo llamado Tierra. El amor de ellos crecía día a día y Lúthien ya no iba como la mujer con aquellos antiguos ropajes, ella mostraría su verdadera esencia. Ella era tan hermosa que aún las bestias más salvajes de Aradia caían rendidos a sus pies observando a tan inigualable divinidad. Cuando ella cantaba pequeños animalitos se acercaban y la rodeaban por todos lados. Muchas de aquellas criaturas quedaban profundamente dormidas. En el ambiente se sentía mucha paz, y un estado de calidez que lo llenaba todo. Todo temor, miedo, tristeza y angustia desaparecían y solo el Amor vibraba en aquel lugar. Gondor al igual que los animales quedaba extasiado al verla cantar. Cuando él dormía ella se acercó suavemente para abrazarlo y quedar dormida entre sus brazos. Mientras los dos dormían juntos entre las sombras de los árboles del bosque, ambos se elevaron a una dimensión más allá de las estrellas. Solo eran los dos y se veían como “UNO SOLO Y EL MISMO”. Centellares de estrellas azules y blancas les rodeaban cuando una puerta se cerró detrás de ellos, el espacio quedó sellado y unos luceros empezaron a brillar más, todo parecía moverse, se podía observar como los dos empezaron a brillar con una intensidad enorme, esa luz irradiaba con un color dorado hasta transformarse en una luz blanca, una enorme luz blanca que partía de sus pechos y que parecía comunicarse con todas las demás luces. Unas voces se escucharon como murmullos hasta que una voz fuerte y clara reclamó en una voz grave: -“USTEDES SON LLAMAS GEMELAS”, antes de la dualidad masculina y femenina todos los espíritus increados eran “UNO SOLO Y EL MISMO”. En el momento en el que se pronunciaron estas palabras ellos fueron absorbidos por una de las luces y sintieron que caían en una especie de vacío, todas las luces brillaron con tal intensidad que todo fue blanco, brillosamente blanco, hasta llegar al lugar en donde ellos dormían. Cuando despertaron, se miraron a los ojos y se vieron como un solo ser que fue divido en dos y que después de mucho tiempo volvían a unirse. -No es casualidad mi amado Gondor que yo esté junto a ti, en este momento el AMOR INFINITO nos ha mostrado que antes de todas las creaciones en los mundos celestiales y del tiempo y el espacio, existíamos como un ser andrógino. -¿Puedes entender que tú eres en mí y yo en ti? -No tengo miedo más de ti Lúthien, entiendo que desde la eternidad ya existíamos. En ese instante un pacto sempiterno de amor se dio, Nada ni nadie los separaría hasta el fin de los tiempos. Una Luz blanca irradió el rostro de los dos, unos seres aparecieron en forma de corazones y posaron en las manos de ambos amantes. Pronto se daría la boda en presencia de Luciel, Bryinhildr, Mordor y los demás dioses. Esto es lo que Lúthien y Gondor se dijeron mutuamente cuando se casaron delante de Luciel como el Ministro que los unió: -Lúthien y Gondor no vinieron aquí este día para hacer una promesa solemne o para intercambiar un voto sagrado. -Lúthien y Gondor vinieron aquí para hacer público su amor mutuo; para dar aviso de su verdad; para declarar su decisión de vivir, compartir y crecer juntos, en voz alta y ante su presencia, con el deseo de que todos nosotros sintamos una parte real e íntima de su decisión y, así, hacerla aún más poderosa. Ésta es la Ceremonia de las Rosas, en la que Lúthien y Gondor comparten sus comprensiones y conmemoran ese compartir. -Ahora, Lúthien y Gondor, ustedes me dijeron que es su comprensión firme que no entran en este matrimonio por razones de seguridad. -Que la única seguridad real no está en tener o poseer, no en ser tenido o poseído, no en exigir o esperar y ni siquiera en esperar que lo que piensan que necesitan en la vida se los proporcionará el otro. -Sino más bien, sabiendo que todo lo que necesitan en la vida, todo el amor, toda la sabiduría, toda la perspectiva, todo el poder, todo el conocimiento, toda la comprensión, toda la nutrición, toda la compasión y toda la fortaleza reside dentro de ustedes. -Y que ninguno de ustedes se casa con el otro con la esperanza de obtener esas cosas, sino con la esperanza de dar estos regalos, que el otro los tenga con la mayor abundancia. -Ahora les entrego estas rosas rojas, que simbolizan su acuerdo individual de estas cosas Celestiales; que ambos conocen y están de acuerdo en cómo será la vida con ustedes en forma corporal y dentro de la estructura física-espiritual llamada matrimonio. Dense mutuamente estas rosas ahora como un símbolo de que comparten estos acuerdos y comprensiones con amor. -Ahora, por favor, cada uno de ustedes tome esta rosa blanca. Es un símbolo de sus acuerdos mayores, de su naturaleza espiritual y de su verdad espiritual. Representa la pureza de su Yo Real y Supremo y la pureza del AMOR INFINITO, que brilla sobre ustedes ahora y siempre. -Yo, Gondor… te pido a ti, Lúthien… que seas mi pareja, mi amante, mi amiga y mi esposa… anuncio y declaro mi intención de darte mi amistad y mi amor más profundos… no sólo cuando tus momentos sean elevados… sino también cuando sean bajos… no sólo cuando recuerdes con claridad Quién Eres… sino también cuando lo olvides… no sólo cuando actúes con amor… sino también cuando no lo hagas… asimismo anuncio ante mi padre Luciel, mi madre Bryinhildr, los dioses y todos los presentes, que siempre trataré de ver la Luz de la Divinidad dentro de ti y siempre trataré de compartir la Luz de la Divinidad dentro de mí, incluso y especialmente… en cualquier momento de oscuridad que pueda presentarse. Es mi intención estar contigo siempre en una Sociedad Santa del Alma que podamos hacer juntos el trabajo del Amor compartiendo todo lo que es bueno en nuestro interior. Luciel se vuelve hacia Lúthien. -Lúthien, ¿eliges aceptar la petición de Gondor de ser su esposa? (Ella responde: «Lo elijo».) -Reconocemos los dioses con conocimiento total que sólo una pareja puede administrase mutuamente el Sagrado matrimonio y que sólo una pareja puede santificarlo. Finalmente Luciel les dice: -Ahora, que tú, Lúthien, y tú, Gondor, han anunciado las verdades que ya están escritas en sus corazones y que han atestiguado esto en presencia de sus amigos, y observamos con alegría que ustedes declararon ser “esposo y esposa”.
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