El amor de la diosa

1222 Palabras
El Rey de los dioses se armó de valor e hizo un llamado a los demás dioses de los mundos celestiales, convocó a su armada de elfos, llamó también a sus águilas e iba llevar consigo a los colosales dragones celestiales. Por último descendería a Aradia para llevar a su hijo a la batalla. -Hijo mío, ¿vienes conmigo a la que sería nuestra última batalla por defender nuestros mundos? -Donde quiera que estés padre iré contigo, si es de morir junto que así sea. La Dama de Luz Lúthien, una vez más se presentaría ahora como una blanca paloma y fue a posarse mientras Gondor iba al valle a meditar. Ella se posó en los brazos de Gondor y sus alas las sacudía una y otra vez, él no entendía lo que le sucedía pero se sentía bien con el ave posada en sus brazos. Una vez más él se durmió a la sombra de un árbol y por segunda vez Lúthien se le presentó en sueños en forma de una mujer. -Mi niño, no temas y acompaña a tu padre a hacer frente a la oscuridad, Yo estaré contigo donde quiera que vayas. “TE AMO”. Inmediatamente después de aquel sueño, Gondor sintió que alguien le acarició su cabeza y sintió una paz enorme y reconfortante, sintió un calor suave y paz, muchísima paz. Gondor se armó de valor y llamó a su padre para ir a la batalla. Su padre se llenó de ánimos y vio venir llegar a su hijo con su armadura, su espada y escudo. Todos se hallaban listos, dioses, dragones, águilas, semidioses y elfos. El momento había llegado y antes de la partida al Caos, un sonido potente de trompeta se escuchó, desde lejos unas enormes naves de combate se hicieron manifiesto, ellos eran los Vendor, muchos de ellos llegaron por mandato de Ariel para unirse a los ejércitos de Luciel. Esta vez parecía que la balanza se tornaría un poco más equilibrada para enfrentar a los Señores de la oscuridad. Viajando por las zonas siderales, Luciel junto con Gondor dirigieron a sus huestes a las profundidades de la Galaxia donde todo era densas tinieblas y se escuchaban sonidos tenebrosos. Poco a poco se acercaban al Caos y miraron desde lejos a varios dragones negros sobrevolando el lugar, Luciel alzando su mano gloriosa dio órdenes a sus dragones celestiales para a****r. El combate inesperado se dio, los dragones una vez más entraron en batalla como la primera vez. Fuego, humo y rayos celestes iluminaban el lugar. El choque de estas bestias colosales lo hacían retumbar todo. A la misma vez, las naves de combate de los Vendor entraron al firmamento de los mundos oscuros, terribles rayos gama cayeron en las guaridas de los abominables retoños de Shub-Niggurath, sangre negra y verde nauseabunda inundaba el lugar. Todo parecía estar a favor del Rey de los dioses. Luego Gondor saldría a la batalla con una multitud de pequeñas naves élficas para llegar hasta el palacio donde Lord Nazgul residía. Lamentablemente les tendrían una emboscada, esto fue debido a que Yog-Sothoth que todo lo ve, anticipó a todo el Reino del Caos para que se preparasen para el ataque de Luciel y sus ejércitos. Unas criaturas venidas del fondo del abismo resurgieron, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el lugar y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron bestias nunca vistas sobre el sitio de la batalla; y Azatoth les dio poder para destruir a los elfos. El aspecto de estas criaturas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras humanas; tenían cabello largo color n***o; sus dientes eran como de dragones; tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; tenían colas como de escorpiones, y también aguijones; y en sus colas tenían poder para dañar a los elfos. Estas criaturas eran las mismas que surgieron de un abismo profundo y nos capacitaron para aprender las artes oscuras, cuando nosotros los semidioses rebeldes nos convertimos en seres de oscuridad. Ellas invadieron a los elfos y muchas de sus naves fueron destruidas, Gondor montaba en una gran águila blanca y con su espada Tenseiga, destruyó a muchos de estos seres en forma de humanoides con cara de escorpiones. El valor del semidiós se reflejaba en el ambiente y algunas naves de los elfos se abalanzaron a las criaturas. Realmente era un combate titánico el que se observaba, comparado con la primera guerra que se dio hace décadas atrás y que al final Luciel con la poderosa arma “LELIAL”, hizo retroceder a sus enemigos. Claro que esto no quedaría allí y las huestes de los elfos oscuros se hicieron presente, fueron a a****r a Gondor y a sus elfos pero la llegada de algunas grande águilas al sitio amortiguó el poder de los elfos oscuros. Sorpresivamente Phantom haría su aparición montado en un dragón n***o e hizo frente a Gondor. ¡Que combate!, yo solo miraba desde lejos, como era el mensajero principal de los Señores de la Oscuridad no era mi fuerte las batallas. Gondor y Phantom batallaron hasta no dar más, ambos lucían agotados. Mientras ellos seguían luchando hasta la muerte, Nazgul hizo su aparición junto con Therion y fueron directamente a las cercanías donde Luciel aguardaba. Ambos se miraron a los ojos y la pelea empezó, rayos centellantes, fuego, electricidad, rayos láser y todo lo que podáis imaginar, soltaron ambos dioses y el gran dragón. La batalla en todas sus facetas iba de igual a igual y la balanza se tornaría al favor de los Malignos debido a la presencia directa de Azatoth, Yog-Sothoth y Shub-Niggurath. La última línea de combate salió por parte de Luciel y los dioses de los mundos celestiales hicieron frente a los dioses/demonios. La furia de todas estas deidades hacían retumbar todo el Caos y muchas explosiones cósmicas se dieron. Grandes terremotos y explosiones volcánicas sacudieron a algunos sistemas estelares cercanos. Todo parecía que iba a llegar a su final y la Galaxia entera sería desolada. Más en el último de los ratos cuando Nazgul y Therion tenían acorralado a Luciel, Gondor daba sus últimos esfuerzos frente a Phantom y los dioses cedían al poder de las Criaturas de las Tinieblas, una Luz gloriosa se hizo presente segando a todos incluido a Azatoth, Nazgul y a los demás. Una energía abrasadora hirió a los Malignos y todos se fueron a refugiar en las profundidades de los abismos. Yo también fui afectado por esa luz gloriosa y me escondí en un cráter dentro de un asteroide. Luciel alzó su mirada y vio a la radiante diosa Lúthien en todo su poder y magnificencia con una sonrisa en su rostro y hablándole a su mente. -Luciel Rey de los dioses y de toda la creación, he venido para ayudarlos desde el Abgal. -“Soy Lúthien la Estrella de la Mañana”. -Ve rápido de regreso junto con tu hijo y todas tus huestes que sobrevivieron a sus mundos, que por un poco de tiempo más puedo sostener con mi poder a estas horrorosas criaturas del Caos.
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