Al entrar al restaurante fue dirigida a una zona privada. Debió suponer que ese bastardo no estaría exponiendose en un área pública, antes lo habían hecho. Pero estaba claro que el antes era ayer, el pasado. Hoy era el presente, con un futuro incierto. La meseta le abrió la puerta para que pasará, en el reservado ya estaba David quien también ya había pedido el almuerzo. Supuso que recién lo habían dejado por el ligero aroma de la comida. Se dirigió al otro lado de la mesa y se sentó. —¿No pudiste esperar a que llegar para ordenar? — murmuro airada. La comida estaba repartida por varios lugares de la mesa, era un restaurante a******o que servía varios platos coreanos, japonés y c***o. David, conocía sus gusto y pidió exactamente lo que ella hubiese ordenado, pues no le daría la sati

