Sábado

1345 Palabras
Diane El sábado llego más lento de lo que creía, use un esmalte para uñas anti-ansiedad, pues no podía con mis nervios y ganas de verlo, hablábamos todos los días por chat, él ha estado pendiente de mí, aunque este trabajando siempre saca un momento para escribirme. Fui al súper temprano a comprar algunas cosas para llevar a la salida, había preparado un pícnic, yo sabía que él era un hombre de mundo acostumbrado a los lujos y excentricidades, así que me propuse sacarlo de lo común, de su zona de confort. Al despertar esta mañana le mande un texto diciendo que se vistiera con algo cómodo y salí. Compre frutas, ingredientes para preparar sandwich, jugos de fruta, cerveza que sé que le gusta y por su puesto vino. Fui a casa prepare un baño relajante con muchas burbujas y esencias, utilice la cera y depile hasta el lugar más recóndito de mi cuerpo, estuve un buen rato en la tina, quería oler delicioso, no salí hasta que estuve como una uva pasa. Me puse algo cómodo y bajé a preparar todo en las canastas, cuando ya casi terminaba sonó el timbre de mi departamento. Sonreí y suspiré antes de ir a abrir la puerta. — Hola bombónsote! — Me devuelve la sonrisa. — Hola pitufa, ¿Estás lista? — Más que lista. Espera. — Entre y terminé de hacer todo, le di la canasta, mientras yo buscaba unas cobijas. — Ve al auto, ya te alcanzo. — Como mandé! — Recibe todo, se ríe y se va negando. — Tonto!! — Le grito, minutos después llego al auto, pongo la dirección en el GPS y salimos rumbo a nuestro destino. — Ahora si me vas a decir, ¿de qué va todo esto? — Vamos de Pícnic. — Le digo emocionada. ********* Massimo — Woou tú sí que me sorprendes. — Esta chica era una caja de sorpresas y ni que decir, cada vez me gusta más. Estuve solo un par de días sin verla y me puse intenso con los SMS, nunca había testeado tanto con alguien. Ella simplemente me hace querer más y más de ella. Llegamos al lugar, ella se bajó y se puso a organizar las cosas, obvio yo la apoyé en todo. — Llevo años viviendo en Italia y no conocía este sitio. — Ella se ríe mientras acomoda todo. — Me imagino. — Ven aquí pequeña. Te extrañé mucho estos días. — La atraigo a mi, juntos nos sentamos en una de las cobijas. — A si?. — Acuna ni rostro y me besa. — Sí, mucho... ******* Diane Y como había dicho, tomé la iniciativa, la parte donde estábamos se prestaba para muchas cosas, literal estábamos solos con la naturaleza, solo ella seria testigo de lo que le haría a ese hombre. Lo besé con pasión y deseo. Acaricie sus brazotes y él llevó sus manos a mi cintura, luego a mi trasero, lo acaricio y apretó, sacándome un gemido. Separamos nuestras bocas por falta de aire, nos miramos a los ojos y luego giro quedando él sobre mí. Me miro a los ojos, acaricio mi cabello, miro mis ya hinchados labios y volvió a besarme. Esta vez el marco el ritmo, besándome con pasión y desenfreno, con el mismo que quitamos nuestras ropas, él me contempló un rato, vio mis pechos desnudos erizados por el contacto directo con el aire, bajo su mirada a mi zona v, la acaricio con un dedo y bajo a comer. Uff el mejor sexo oral de mi vida!! Mis gemidos no se hicieron esperar y sin cohibirme dejé salir todo, total. Nadie estaba en el lugar. Me deja tirada y agitada, se levanta, me guiña mientras lame sus labios. — Quiero montarte — Le pido acariciando su pecho marcado, mirándolo a los ojos y luego viendo su polla erecta. — Te lastimarás. Déjame hacerlo. — No. Lo haré despacio. — Lo beso. ******* Massimo La dejé hacer su travesura, me empujo, se fue subiendo sobre mí dándome besos por todo mi abdomen hasta llegar a mi boca. Agarro, acomodó y se fue bajando lento hasta que consiguió tenerlo todo dentro. — Papii. — Me dice acompañado de un gemido que erizo mi piel. Esa palabra me prendió tanto. Sentí como mi amiguito se hinchaba más dentro de ella. Que por cierto esto era la gloria, la vista perfecta, el paisaje, su cabello desordenado, sus mejillas rosadas y el vaivén de sus pechos. Uff Mi diosa. La vi cabalgar, dominar toda la situación, ponerme a mil con sus gemidos y su forma de llamarme "Papii" la dejé un rato y luego volví a girarla para que me cediera el control, mis estocadas eran fuertes y profundas, su centro me recibió resbaloso, salí de ella para bajar a darle atención con mi boca, esa mujer me hacía desear no despegar mi boca de su caramelito, olía y sabía deliciosa, ella terminó en mi boca una vez más... — Esto aún no acaba pitufa. — La volteé en posición de perrito y volví a entrar, disfrutaba tanto de como ella arqueaba su cuerpo y cedía a mis deseos. Dos o tres estocadas y terminé, cayendo a su lado con la respiración agitada y sudado, nos dedicamos una mirada y soltamos la carcajada. — Eso fue increíble, nena. — Nos abrazamos por un rato, desnudos, besé su frente y acaricié su cabello. Lo Siguiente fue épico, reímos bromeando de todo, volamos cometa y nos quedamos hasta ver el atardecer. — Gracias por este día muñeca. — La tenía sentada entre mis piernas, ella tomando vino y yo cerveza mientras veíamos el hermoso atardecer. Recogimos todo y fui a dejarla en su casa. — Gracias por traerme. — Nos besamos aún dentro del auto y el sonido de mi teléfono rompió la escena. — Mañana te llamo para almorzar. — Volví a besarla. ******** Diane — Adiós. — Me acompaño adentro y lo vi irse, me quedé con la pregunta de, ¿quién lo habrá llamado? No era lo mío hacer preguntas, parecer desesperada o celosa, más bien siempre me mostraba calmada. Además, él no era nada mío. No podía hacerme ideas nada más por una follada, que por cierto estuvo increibleeee y sé que a él también le gusto. Lo que pase de ahora en adelante solo el tiempo lo dirá. Me arreglé para dormir y Morfeo se adueñó de mí. ********* Massimo Me estaba llamando una amiga, al subir al coche contesté y era que había llegado a Italia y quería que nos viéramos, ella haría una gran fiesta, fui a mi apartamento y me arreglé para darla toda, hoy había sido un gran tarde y la noche prometia de igual forma. — Ohhh Wouu Guapura, bienvenido a mi humilde morada. — Me recibe Victoria en la recepcion de la fiesta con beso y abrazo. — Hola chica, sí que no escatimas en gastos. — Le comento mirando todo a mi alrededor. — Tú sabes, lo mejor para la mejor. Diviértete. Invité a unas chicas hermosas. — Nos reímos. — No dejas pasar nada. — La noche fluyó tranquila entre tragos, saludar a un par de conocidos y las chicas que si estaban más que buenas. Confieso que en toda la noche no pensé en Diane, estaba bastante entretenido, no sé ni como llegué a casa. Lo que si sé es que al día siguiente no podía con el dolor de cabeza y cuando por fin logré pararme en la mañana, comí algo, una ducha y revise el celular, me di cuenta de que estaba apagado y al encenderlo me llegaron muchas notificaciones, etiquetas de fotos y artículos de farándula. Sí que me divertí anoche, reflexioné. Después vino a mí un pensamiento donde la protagonista era esa muñequita, mi mente me atacó con infinidad de preguntas y el cargo de conciencia llegó a mí. ¡Maldita sea!! ¿Ahora como la busco? ¿Con qué cara me presento a ella?, ayer tuvimos un día increíble, debe estar pensando lo peor, soy un imbécil...
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