Quiero probarlo.

1511 Palabras
DIANE MOORE No sabía explicar cómo me sentía, no soy de ocultar mis emociones, ni ocultar lo que siento, exploto y digo todo sea bueno o malo. El hombre que conocí anoche me impacto a tal punto que no deje de pensar en él en todo el día, revise cada artículo sobre él y cada vez me decepcionaba más y a su vez más me atraía, es que ese hombre es todo un bombónsote. Miren nada más, imagínense una perfecta escultura, de cuerpo bronceado, músculos marcados, labios carnosos y rosados, brazos fuertes, ese hombre era simplemente perfecto y más, la fantasía de cualquier mujer, río para mis adentros. Yo con mi 1.60 CM cargada por esos brazotes, de verdad no miento cuando digo que ese hombre emana un aura sexy y poderosa; o sea, solo piensas en que te tome cuando lo conoces, no me extraña que sea todo un Playboy. Conclusión, quería probarlo, todo él decía peligro y hay estaba yo queriendo quemarme en todo ese fuego que emanaba de él. Me dije a mi misma "Quieta" no quería ser una buscona, mínimo si me lo tiraba, seria porque él tomaba la iniciativa, una probadita no me haría daño. Yo no soy una mujer celosa, más bien soy abierta, pero si estoy en una relación me comportó, pues ya hay se involucran los sentimientos y uno no puede hay andar por la vida dañando a las demás personas. Soy una chica de provincia, mis padres viven aún allá y yo vine a la ciudad a probar suerte, tratando de conseguir un mejor futuro para mi familia, trabajo duro todos los días para ser independiente, libre y ayudar a mis padres. No los visito seguido, más bien ellos vienen cada tanto y pasan el fin de semana conmigo. Somos muy unidos, con mi mamá nos contamos todo, de ella he aprendido todo lo que sé, mi carácter, mis modales y mi físico, todos son de ella. Soy hija única así que me esfuerzo por no defraudar a mis padres. — Hola chica, vallamos a tomar algo esta tarde. Necesito una salida. — Me apunto, vallamos. — Recogí mis cosas y salí con Lisa, ella es una morena hermosa compañera de trabajo, nos llevamos muy bien, junto con Elisabeth, Valeria y Lian y somos un gran equipo. Las mejores fiestas juntos y nos cuidamos entre todos. Fuimos a una terraza bar al aire libre que queda en la azotea de un edificio, pedimos un par de tragos, preferiblemente vino y nos pusimos a charlar de todo un poco. *********** En otro lado... Massimo — Alex voy a verme con el diseñador de magestic — Entro a la oficina sin tocar, como siempre y este sin quitar los ojos de la computadora me habla. — Recuérdame despedir a mi secretaria. — ¿Qué? ¿Por qué? — Me sorprendo, la chica es buena en su trabajo y la única que lo soporta, él si que tiene un humor n***o. — Por dejarte entrar como perro por su casa. ¿No sabes tocar? — Río divertido. — Dame los papeles y te dejo en paz. — Me mira y sonríe. — Toma y no vuelvas sin firmar ese contrato. — Tranquilo, todo está bajo control. — Salí rumbo al sitio, este tipo era demás de raro, había escogido una terraza bar para reunirnos, ¿acaso quería emborracharse? Llegué 10 minutos antes, tomé una mesa y pedí un trago para relajarme. Giro mi vista en todas las direcciones, veo un par de chicas guapas, un guiño, sonrisa y saco mi celular, me concentro en él hasta que escucho unas risas que me sacan de mi letargo, miro hacia esa dirección y mi vista se ilumina. Parecía una niña con ese gorro, la mujer más guapa que había visto. Salí de mi nube cuando el cliente llegó, nos presentamos y comenzamos hablar de lo que nos competía. No podía quitar mi vista de ella.... ******** Diane Estaba super entusiasmada, riendo como loca con Lisa hasta que sentí una mirada perforando cada parte de mí. Mire hacia todos lados varias veces y no veía nada. — ¿Qué Pasa? — Mirando hacia los lados imitando mi gesto. — Nada, sentí como si alguien me observará. No me pares... — Sí estás incómoda nos vamos. — Tranquila, nadie dañará nuestra tarde. — Seguimos hablando y ya seguí sintiéndome así, pero lo disimulaba. — Vallamos a otro lugar por unas hamburguesas. Muero de hambre. — Recogimos nuestras cosas. — Vamos. — Saliendo del restaurante me encuentro con el tipo que me moja las bragas, uff de traje se veía tan sexy. — Disculpa. — Hola, que casualidad volver a verte. — Eso creo, me permites, voy de salida. — Él obstruye mi camino y en primer lugar choqué con él. — ¿Pasa algo? Disculpa si te incomode, solo quería ser amable. — Pues ya lo fuiste, déjame pasar ahora. — Recordé la nota en el periódico y me enoje, me sentía fastidiada. — Quiero tu número, ¿podría ser? — No. — ¿Acaso estás molesta por algo? — Me le acerqué muy pegadito a su rostro y él se sonrió al ver que ni en tacones alcanzaba, me enoje más y él al ver mi cara seria se bajó un poco, ¿no es tierno? — Te quiero lejos de mí, ¿podría ser? — No, no podría. Dame tu número y lo hablamos después. — No lo haré. — ¿Todo bien jóvenes? — Interfiere un anciano. — Me está acosando!! — No es cierto. — Sorprendido respondo rápidamente. — Sí que lo es...!! — Hasta ese momento me doy cuenta de que Lisa no está a mi lado. La busco con la mirada y está lejos riendo. — Como podría acosar a mi propia novia. Amor, no estés enojada, vallamos a casa. Sr. Mercury, le presento a mi novia, Diane Moore. — Quedé en Shock miro a Lisa buscando ayuda y esta está igual que yo o peor. Tiene las manos en la boca y los ojos se le quieren salir, al igual que yo, no esperaba esta jugada, claro... este es un Playboy entrenado y listo para estas situaciones. El anciano se ríe y parece que viene en compañía de Massimo. — Estos jóvenes de ahora. Mucho gusto señorita, soy Victoriano Mercury, socio aquí del Sr. Mussolini — Hola, mucho gusto. — El Sr. se despidió, fue muy amable y me quede roja de la vergüenza e ira, este animal me había volteado la torta. Me las pagaría. — ¿Qué quieres? — Le pregunto ya estando solos. — Déjame llevarte a casa. — No era mi número? — Ruedo los ojos. — Estoy con una Amiga... — No se preocupen por mí, ya pedí un Uber. — Lisa aparece y me abandona. — Traidora. — Se me acerca y me habla al oído. — Usa protección. — Se separa y me deja aún más sonrojada. — Adiós. — Se despide de ambos y se va. — Tengo Hambre, ella gastaría la comida. — Será un placer alimentarte pequeña. — No me digas así. — Hago puchero y él sonríe. ********** Massimo — Vamos. Te llevaré a donde quieras. — Fuimos a un puesto callejero de comida rápida, creo que lo hizo a propósito a ver si la dejaba en paz, pero lejos de eso, me gustó mucho, me sentí muy bien, Bajamos del auto, quite mi saco y subí mis mangas. Estaba listo para lo que fuera con ella. Me sentía diferente con ella, era linda, siempre sonreía, hablaba hasta por los codos y me hacía reír de todas sus ocurrencias. Al final si me dio su número y la llevé casa, pasamos chateando en w******p unas dos semanas, la invitaba almorzar, cenar, a discoteca, con ella todo era más fresco y divertido. Le daba a mi vida más vida. ******* Días Después Diane — Hoy quiero yo escoger el lugar de nuestro próximo encuentro ¿Te parece si pasas por mí el sábado después del medio día? — ¿Es una orden acaso?, siquiera has preguntado si quiero... — Querrás, si sabes que lo que te conviene. Adiós. — Me da un beso rápido. — Aquí estaré puntual pequeña. — Lo vi irse mientras lo movía mi mano en señal de adiós, las cosas con Massimo cambiaron de nivel, el tipo me gusta mucho y a pesar de toda la fama que lo precede, conmigo él se porta diferente, es como si nada de eso fuera así; como si todos los comentarios fueran falsos. Después de la segunda salida en la que no me proponía nada s****l, decidí darle el beneficio de la duda. Ya llevamos dos semanas saliendo y todo va de maravilla, el sábado quiero dar ese paso con él, atreverme a algo más y quiero hacerlo diferente, nada que haya hecho con esas mujeres con las que anda. Quiero que se vuelva adicto a mí, que me prefiera en todos los sentidos. 《Ese papasito es será mío... 》
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR