Maye —¿Quién sabe? —pregunta Toby—. Pudo haber sido cualquier cosa. Incumplimiento de contrato. Uso de información privilegiada. Tal vez simplemente cabreó al Sr. Almeida una vez de más. Quentin niega con la cabeza. —No, ese hombre no despediría a alguien productivo solo por su actitud. Diez pavos a que fue porque acosó a alguien. —¿De verdad estamos haciendo apuestas sobre esto? —pregunto, apretando mi vaso de whisky. Es el primer día de vuelta tras las vacaciones de Navidad y toda la oficina es un hervidero de especulaciones sobre los cambios de personal. Es un peso que me quito de encima saber que nada de esto tiene que ver conmigo. —¿Tú no tienes ninguna teoría? —me pregunta Toby. Está sentado frente a mí, y su brazo roza el de Quentin sobre la mesa de la barra. Ambos parecen total

