Rashid llega al Palacio lleno de expectativas, sus padres los reciben con emoción entre abrazos y palmadas y llenos de preguntas pero tal como lo habían decidido antes de que él llegara propondría hablar más serenamente durante el desayuno, su madre que lo observaba con detalle sabía por la expresión de sus ojos que le había ido bien se veía feliz y en paz, lo que quería decir que logró el perdón de Cristina, sin embargo, no lo menciono, estaba a la espera de lo que contaría y que diría su padre al respecto. —Y bien hijo hemos sabido poco estas semanas de ti, cuéntanos ¿cómo te fue con Cristina? —Hay mucho por contar, pero voy a comenzar con decirles que ahora más que nunca estoy enamorado de ella, después de mucho me perdonó, pero todavía estoy trabajando en su confianza. —¿Por qué no

