Cuando Ally vino a comentarme sobre la fiesta que organizaron las nombradas (y “necesitadas de cariño”, en mi opinión) rubias que, al parecer, son fans de Mike, eran aproximadamente las siete y cuarto de la noche. Ahora son las ocho y media, lo cual significa que es hora de la cena. Sería una cena común y corriente (tanto como podría ser la hora de la comida en una familia real), pero a causa de que tenemos invitados, es un acontecimiento un poco más formal de lo habitual. Así que, por segunda vez en el día, cambio mi atuendo a un vestido azul con mangas de encaje, es pegado a mi cintura y suelto hasta llegar un poco más arriba de mis rodillas; lo acompaño con unas cómodas sandalias de ligero tacón y me encuentro lista. Mientras tanto, Ally estaba acostada en mi cama esperándome y matand

