Capítulo 5

510 Palabras
—¿Sabes? Creo que mejor me voy a otra parte — Le digo girando ligeramente para mirarlo por un momento —, con permiso. Puedo decir que salí de ahí y no me lo volví a cruzar. Pero lastimosamente eso no pasó; me agarró del brazo y me dio una vuelta, logrando que quedara cara a cara con él. —Te tenía que decir algo y no me dejaste terminar —Me reprende burlonamente —. Y yo creyendo que eras educada… —Sí soy educada, es solo que... — No me deja terminar. — Shhh —Me calla-, ahora hablo yo, querida. —De acuerdo, por favor, dime, Mike — Sonrío falsamente. —Gracias — Finalmente me suelta del brazo y nos distanciamos —. Como decía, antes de que me interrumpieras, te quería invitar a una fiesta que organizaron unas hermosas chicas rubias para festejar mi llegada. Levanto una ceja. ¿Acaso está hablando en serio? Realmente, miles de posibles respuestas no adecuadas se me ocurren, pero sé perfectamente que no debería de decirle ninguna de ellas. —Mike, ¿sabes que no puedes salir del castillo? ¿Cierto? — Me limito a responderle. —Oh, vamos, no seas aguafiestas. La fiesta empezará durante la madrugada; dudo que alguien esté despierto a esa hora. Pobre, le faltan unas cuantas neuronas en su cerebro. —Hay guardias vigilando el castillo las veinticuatro horas del día —Le informo —. Además, ¡es sumamente tarde para una fiesta a esas horas! Apoya su espalda en la pared de atrás suyo. — ¿Y, cuál es el problema? —Dice encogiéndose de hombros despreocupadamente — Esas chicas rubias sí que valen la pena. Maldito asqueroso... me indigna más su degenerada mente a que esté diciendo eso en frente de su supuesta prometida. —Adiós, Mike. Que la pases bien en la fiesta — Es lo único que acoto antes de seguir con mi camino. Y a pesar de que ya me encuentre a una buena distancia, puedo escuchar su risa. Engreído. Creo que ahora sé por qué siempre cuando mi padre sacaba el tema de los Borbón y nombraba a Mike, mi hermano murmuraba, “maldito engreído”. Pensando en eso... ¿acaso él lo conocía y nunca me lo dijo? Me siento traicionada por mi hermano mayor. Como sea, finalmente entro a mi habitación y me siento al borde de mi cama para continuar tranquilamente la lectura de mi libro. Sin embargo, no pasan más de diez minutos que disfruto de mi paz cuando la puerta se abre abruptamente ocasionando que me sobresalte. Es Alice, la cual viene toda agitada. Y con una enorme sonrisa en la cara. — ¡Hoy hay fiestaaaaa! -Grita alargando la "A". —No voy a ir, y eso lo sabemos las dos — Le respondo tratando de seguir leyendo. —O no, eso sí que no, señorita. Tú — Dice señalándome con su dedo índice —, vas a ir. —Primero — Comienzo bajando su dedo que me apunta —, es de mala educación señalar —Rueda los ojos —. Y también eso — Entre cierra sus ojos reprimiendo las ganas de rodarlos —. Segundo, la fiesta es demasiado tarde — Abre la boca para contradecirme, pero antes, prosigo-. Y tercero, no me gustan las fiestas. Me sonríe pícaramente. -Eso dices ahora. «Ay, no. ¿Qué clase de amiga tengo?»
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