Capítulo 4

584 Palabras
La puerta se abre completamente a la vez que me volteo y veo asomarse a un Mike con una sonrisa arrogante. —Así que... ¿esta es la habitación de la linda princesita? — Dice. —Disculpa, pero creo que te has equivocado de lugar, no deberías de estar aquí — Trato hacerle saber lo más amable posible. —Pues yo creo que no es así — Entra por completo y cierra detrás suyo la puerta de madera —. Wow, ¿tantos libros lees? —Sí — Frunzo el ceño, ya comenzando a impacientarme —. Ahora, creo que deberías irte. Sigue dando pasos lentos y observando con atención todo hasta llegar a mi lado. —¿Y si no quiero? — Me responde y lee los títulos de todos los libros que tengo. Me quedo con la boca abierta, ¿cómo se atreve? Apenas nos conocemos y me habla de esa manera. — ¿Qué hay ahí? — Pregunta mientras señala la caja que se encuentra arriba del todo. Me sonrojo. —Nada que necesites ver — Le respondo —. Bueno, ¿puedes irte? — Nop — Se estira un poco para llegar al final de la biblioteca, logrando alcanzar la caja. —¡¿Qué haces?! — Trato inútilmente de recuperarla, aun así, consigue abrirla. —¿Pero qué...? — Lo interrumpo antes de que siga. —¡Dame ese libro! —Le grito perdiendo el pudor y seguramente toda sonrojada. «¿Por qué todos tienen que ser más altos que yo? Maldita sea, no es justo ser tan baja» —Rose, cielo, creo que pasaste los límites —Dice con falso cariño —, y caíste muy bajo leyendo cierto libro erótico y sádico. Mientras que se ríe hasta atragantarse con su baba, le arrebato el escrito de sus manos junto a la caja (algo no muy educado, pero en mi defensa no tenía otra opción), agarro mi silla del escritorio y me subo arriba de ella para ponerlos en su lugar, oculto. —Y dime, ¿te leíste toda la saga completita? — Pregunta con burla. —¡No es de tu incumbencia, muggle! — Me tapo la boca y él frunce el ceño. —¿Muggle? ¿Qué demonios es eso? — Pobrecito, está más confundido que yo cuando no llegó mi carta para ir a Hogwarts... —No me digas... ¿nunca leído un libro de Harry Potter? — Niega con la cabeza. —Yo no leo — Responde simplemente —. A no ser que sea para estudios, claro — Larga un suspiro de molestia y yo no cabo de la impresión. —¿Por lo menos viste una película de él? —No-oh. —¡Sal de aquí, maldito mundano! — Le digo señalando la puerta. —¿Qué es...? — Antes de que termine la oración lo interrumpo, definitivamente no sé cómo, pero todo pudor inicial se fue. —¡Dije que salgas, muto, hijo de Snow! —Pero... ¿qué es...? — Vuelve a intentar preguntar, pero, nuevamente, lo corto antes de que termine. —Ve hacia la puerta y no preguntes nada ni toques nada más —Le sigo señalando la entrada. —Como mandes…— Se retira, pero en el camino le escucho murmurar un “que rara, yo solo preguntaba.” —Qué hombre tan frustrante —Suspiro indignada mientras me siento en mi cama. —Te escuché —Dice asomando su cabeza por la puerta, sobresaltándome. —¡Te dije que salgas! —Le grito lanzándole un almohadón que, lastimosamente, no alcanzó a pegarle en su cara, ya que justo cerró la puerta.   Después de ese acontecimiento, espero unos minutos para ver si aún está fuera de mi habitación, pero por suerte, ya no se encuentra aquí, por lo que salgo a buscar a Ally. Obviamente, el primer lugar donde se me ocurre buscarla es en su cuarto. Mala idea. Se escuchan supuestos "ruidos extraños" desde adentro. Por favor, y eso que le dije que no quería escucharlos. -Así que, de nuevo estamos solos... «Oh, no»
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