Las luces tenues del cuarto se entrelazaban con las sombras de los cuerpos que yacían enredados sobre la cama. Ivy, aún enredada en las sábanas, dejaba escapar un último gemido mientras su pecho subía y bajaba, tratando de recuperar el aliento. Una sonrisa satisfecha apareció en su rostro, mientras observaba a Estefan, quien yacía a su lado, el rostro cubierto de gotas de sudor, mirando el techo con expresión perdida. Estefan apartó la mirada, sintiendo el peso de su propia culpa ahogándolo. Con un suspiro pesado, alcanzó la sábana a su lado y se cubrió, buscando distancia. No estaba orgulloso de lo que acababa de hacer, y las palabras de Ivy, llenas de ligereza, lo hacían sentir aún más vacío. —¿De verdad vas a actuar como si no hubiera pasado nada? —dijo Ivy en un tono burlón, deslizan

