Isabel cruzó los brazos frente a su pecho, su expresión era una mezcla de incredulidad y furia contenida. Sabía perfectamente que Damon estaba mintiendo. No había forma de que ese matrimonio con Freya fuera real, pero necesitaba exponerlo sin dejar margen para que pudiera escabullirse. —Muy bien, Damon, —dijo con voz firme—. Quiero ver el acta de matrimonio. Si realmente estás casado con esa… —Isabel dudó un segundo antes de continuar con veneno en la voz— esa mucama, entonces no habrá problema en presentarlo mañana mismo. Ivy, incapaz de contener su enojo, dio un paso adelante. —Si reconoces tu error y haces lo correcto, Damon, yo podría olvidar todo lo que ha ocurrido esta noche —ofreció con una sonrisa tensa—. Despides a esa mujer y te casas conmigo. No entiendo cómo puedes prefer

