Freya llegó a la mansión con el corazón aún agitado y una tensión que se extendía desde su pecho hasta cada extremidad. La amenaza de Jack la atormentaba, y sus palabras resonaban en su mente, desbordándola de pensamientos y temores. Se coló por la entrada lateral, evitando encontrarse con cualquier m*****o del personal. Todo lo que quería en ese momento era llegar a su habitación, encerrarse y descubrir, de una vez por todas, si lo que tanto temía era real. Una vez en su habitación, Freya se dejó caer sobre la cama, mirando la bolsa con las pruebas de embarazo como si fuera una carga imposible de soportar. Respiró hondo, tratando de calmarse, y finalmente tomó una de las pruebas, dirigiéndose al baño. Los minutos que siguieron fueron eternos. Mientras esperaba el resultado, cada segundo

