—Si, soy yo ¿Quien eres? —la chica arruga la frente al no saber lo que estaba ocurriendo. Definitivamente ese era el número de Sarah. —Soy Patrick —la voz del hombre parecía borracha—. Estamos en un bar, pero Sarah no quiere irse —él da una larga bocanada de aire—. Dice que quiere ir contigo y no se que más. He estado intentando convencerla de que vaya a su casa, pero no quiere —una risa vaga de escucha desde el otro lado. —¿En qué bar están? ¿Puedes darme la dirección? —No lo sé muy bien, la verdad. Pero puedo enviarte la dirección por w******p ¿Puede ser? —Cuídala, estoy saliendo para allá. Eso la preocupaba mucho más de lo que creía, la verdad. Nunca había visto a Sarah ebria, ni siquiera en las vacaciones de Malibú. La mujer si tomaba, pero no al punto de ponerse ebria y eso lo ha

