La charla de Sarah con Louis no fue muy pacífica. El hombre había dicho que se iría a una fiesta a vísperas del aniversario de Esmeralda. ¿Que podía esperar ella? Literalmente el hombre no había asistido al cementerio desde que ella falleció, ni siquiera importaban las excusas que tuviera, era una falta de respeto. Sarah se había dado por vencida en intentar convencerlo, él no quería saber nada con ir al cementerio. Desde hace unos cinco años dejó de intentarlo, no tenía sentido. Intentó contener su ira y no le dijo nada, Louis parecía tan tranquilo que fue imposible pensar en que le importaba un carajo el día de mañana. —¿Eso es todo? —le preguntaba mientras revisaba sus uñas. —Si, eso es todo. Tienes que quedarte aquí, no sé si volveré en la noche o mañana —Sarah da un largo suspiro

