Estoy en un lugar lúgubre, dolor y llanto por todas partes, no sé si pueda tolerar mucho tiempo en un ambiente tan deprimente como este, es tan dificil y traumático tener que lidiar con todo esto. Me siento a la deriva, me siento como si fuese un bote que no tiene remos para volver a la orilla, todo esto está pasando a corta distancia de la ciudad y la gente lo ignora por completo o, al menos, evita hablar del tema. A veces no nos damos cuenta de la suerte que tenemos de vivir en nuestras casas, con nuestras familias, tener a la mano el agua potable, un calienta aguas, comida, ropa limpia, entre tantos otros beneficios con los que estas personas en guerra no cuentan pero, sobre todo, con paz y tranquilidad. Aquí están en un miedo constante, un temor a perder la vida y a sus seres amados,

