No sé qué hago escondiéndome en este lugar, mucho menos lo que hace él aquí, intento sacar el teléfono que me dió Ian para pedir ayuda pero, lamentablemente, no tengo señal. ¡Demonios! Tomo mi linterna y la apunto al tipo que está al otro lado de la habitación, pero en cuanto la luz se posa en él, puedo ver un pequeño charco de sangre y sus pisadas ensangrentadas cerca de donde está. - ¡Estás herido! - Le digo y me paro rápidamente con mis implementos y el sonríe. - Tranquila, preciosa, no voy a morir por esto. - El idiota no cambia su forma de ser, sigue siendo un cretino con sus palabras pero eso es lo de menos, no importa, debo hacer algo para parar su sangrado. - Mueve ligeramente tus manos, necesito quitarte la ropa para revisar tu herida. - Si querías verme desnudo, sólo tenía

