Siento que el mundo entero se mueve, que no hay nada más que pueda hacer, cuando creo que estoy perdida y que ya no hay vuelta atrás, una mano viene en mi rescate y me toma fuerte.
- ¡Tómate de mi brazo!. - Grita por encima del sonido de las cosas cayendo.
- Trent… - Digo bajito sin poder expresar mi agradecimiento porque acaba de salvar mi vida.
- ¡Hazlo! Intentaré subirte. Vamos.
Me tomo de su brazo con la otra mano y él me jala sacándome del hoyo para caer sobre un montón de palos acumulados, asumo que los juntaron ahí para hacer una fogata, por lo que su caída es peor que la mía, yo sólo caigo sobre su cuerpo, pero un palo golpea su cabeza y lo veo sangrar mientras me toma el rostro con las dos manos.
- ¿Estás bien, Lily? – Se nota que está más preocupado por mí de lo que dice.
- Yo si, pero tú cabeza, mira, estás sangrando.
- Tranquila, no es serio. - Dice y me intenta sonreír.
- Yo te voy a curar, espera.
Salgo de sus manos y me siento buscando a tientas mi bolsa de enfermería. Saco lo necesario y lo curo superficialmente mientras él toma mi mano cuando le duele.
- No deberías preocuparte tanto por mi, podría tomar tu preocupación por algo más.
Se para mientras me habla y me giro para enfrentarlo pero veo que me mira serio.
- ¿Sucede algo?
- Sólo no vuelvas a caerte. No te aseguro que estaré allí para salvarte.
- Uuuf, cómo si lo necesitara. - Le digo tomando una bandita y tratando de llegar a su frente.
- Déjame, yo lo hago. - Otra vez el frío.
- Agáchate, lo haré yo. Es lo mínimo que puedo hacer.
- Está bien. - Se agacha y me deja limpiar la herida y colocarle la bandita, me alejo y de pronto llega ella, obviamente Teresa, aunque la acompañan un par de personas más.
- Dios, Ian ¿Estás bien? - Ella intenta acercarse pero Trent se aleja y se acerca a mi.
- Si, sólo no me fijé por dónde iba y choqué.
Yo lo miro algo extrañada porque no dijo que fue mi culpa por no mirar y tampoco dejó que ella se acercara a pesar de que dice quererla más de lo que yo me puedo imaginar. No entiendo que está pasando aquí.
- Vámonos. No hay nadie en este lugar. Revisaremos el edificio de enfrente. - La orden de Trent es clara y sin lugar a dudas.
Todos los demás caminan pero Teresa, Trent y yo nos quedamos atrás. Trent no quiere moverse y ella sólo lo mira, mientras Trent me mira a mi como rogando que no lo deje solo con ella. Demonios aquí pasa algo muy complicado y quiero saberlo.
- Diaz, puedes retirarte con el resto. - Teresa me habla pidiéndome que me vaya, yo miro a Trent y él tiene su vista abajo, algo me dice que no quiere quedarse solo con ella, empuña su mano y es una clara señal de que sucede algo más aquí.
Pues bien, él acaba de salvar mi vida, ahora me toca salvarlo a él. No entiendo porqué hago lo que hago pero bueno, soy aún un poco tonta, así que no me juzguen. Me acerco a Trent y tomo su mano mientras él levanta la cabeza asustado por mi toque, yo me acerco aún más para darle mi apoyo, pero él toma mi ayuda como algo más y de pronto, y sin previo aviso, toma mi nuca con su otra mano y junta nuestros labios.
Demonios, nunca he besado a nadie y no quería que mi primer beso fuese así, pero si es lo que lo puede ayudar, es lo que hay.
- ¡Ian Trent por dios! - La escucho gritarle y, aunque intento alejarme, Trent no me suelta.
Su beso es sólo un par de labios unidos, no son más de algunos segundos los que pasamos así, pero me tienta completamente que haya hecho esto. Me abrazo a su cintura mientras él se abraza a la mía, es un beso más profundo, nuestras respiraciones agitadas se mezclan y puedo dejar escapar una especie de jadeo en búsqueda de aire, escucho como Teresa se aleja y es ahí que Trent me suelta.
Ok, esto fue sólo un beso por ayuda, nada más, no necesita explicaciones ni detalles, es todo lo que significa.
Me alejo de Trent y comienzo a caminar, pero su voz me detiene.
- Gracias, Díaz.
- Gracias a ti también.
Sigo caminando, subo a la planta principal y Trent se queda un momento más atrás de nosotros, cuando me integro en el grupo, Teresa y su amiga me miran con odio, pero ese hombre allá atrás me salvó la vida y no dudó en ponerse el mismo en peligro por ayudarme, si necesita algo, yo estaré ahí, ahora tiene mi gratitud de por vida.
- Ok, todos afuera ¿Falta alguien? - Trent más repuesto se acerca desde atrás y da la orden.
- ¡No, señor! - Gritamos todos y comenzamos a caminar.
Marcos se acerca a mi y me toma un mechón de cabello mientras me pregunta que me sucede.
- Estás muy roja, pareces tomate ¿Te pasa algo?
- No, yo... - Estoy por responder cuando Trent me habla desde atrás.
- ¡Díaz! - Ok, eso suena a una orden, así que me alejo de Marcos y espero a Trent.
- ¡Señor! - Me cuadro como lo hacemos todos y el me mira con sus ojos algo complicados.
- Necesito pedirte que lo que sucedió allá abajo quede solo entre nosotros. - Me imaginaba que sería así, fue sólo un estúpido beso, nada más.
- Por supuesto ¡Señor! - Pero su mano se posa en la mía y me gira para quedar frente a frente.
- Hablo de la caída, Lily. Y bueno, quería pedirte disculpas por el beso. - Me acaba de sorprender, no le importa que le diga a los demás que nos besamos, pero si me está pidiendo que no diga que provoqué una caída y que él resultó herido por eso, seguramente me tendrían en castigo por no mirar bien y estudiar el perímetro provocando que alguien más sufra daños.
- Está bien, lo entiendo ¡Señor! - Digo fuerte y claro.
- Ah, por favor ¿Ahora quieres hablarme con formalidades? - Me vuelve a sorprender por su tono risueño y hasta molesto y, a decir verdad, me encanta cómo es este Trent, ahora hasta pienso que podríamos llevarnos mucho mejor.
- Usted es mi superior ¡Señor! - El camina delante de mi y mientras pasa a mi lado se acerca a mi oído para hablarme sin mirarme.
- Punto uno, no sabes besar, y punto dos, tus jadeos por mí no decían lo mismo hace un rato.
- ¿Qué? - Pero... ¿Que diablos? ¿Cómo me dice eso? ¿Que demonios le pasa a este cretino? Mi rostro arde de una forma en la que jamás imaginé, mi corazón acelerado y mis manos temblando de rabia. Ahora juro que lo odio.
- ¡Hey! - Grito molesta pero él ya ha avanzado bastante y yo me quedé como idiota sin decir nada.
- Apresúrate, Díaz, nadie se queda atrás.
Dice mientras se ríe, es un completo hijo de la chingada ¿Cómo diablos llegué a esto?
Y ahora ¿Que voy a hacer? Me está pidiendo que no hable de la caída pero se burla de mí por lo del beso ¿Quién rayos te entiende, Trent?