Theo se levantó de inmediato para ver que ocurría, Alessia y Nacho ordenaban a las empleadas de la casa para tratar de apagar el fuego que se extendía rápidamente por la antigua construcción, un estallido obligó al ojiazul a salir para ver la humareda en el sector de los cultivos, se devolvió a la habitación con los gritos de que se detuviera, pero necesitaba ponerse unos zapatos y buscar su celular. El humo era cada vez más denso y se reprendió mentalmente por su terquedad, como pudo cogió lo que necesitaba y abandonó la alcoba justo antes de sentir como el techo caía sobre el lugar donde él se encontraba ubicado. —¡Sal de ahí! —el alarido de Ignacio fue acatado de inmediato, si moría todo por lo que había luchado sería en vano. Junpei organizó una de las cuadrillas de los trabajadores

