Desperté cómo cualquier otro día con la típica flojera de día lunes, la única diferencia entre este y los demás es que ya había comenzado el verano, por fin. No se imaginan cuanto detesto el invierno, todo es color gris, mucho frío, no me dan ganas de hacer nada pues siento que nada me abriga lo suficiente. Pero bueno, supongo que no están aquí para que les hable de como me gusta el clima.
Comencé mi rutina con una exquisita ducha de unos largos 30 minutos, para luego salir y ponerme una blusa holgada color n***o un tanto transparente, unos jeans del mismo tono y unos botines de tacón color beige, bajé a la sala de estar y me encontré con una nota de mi papá en la que se disculpaba por su ausencia.
En lo personal apoyo que trabaje ya que eso genera nuestro sustento pero me fastidia que no pase tanto tiempo conmigo aunque suene cliché esa es la realidad de muchas familias, en fin, en cuanto bajé fuí a la cocina, tenía tanta hambre que podría comer un elefante, bueno, no literalmente. Abrí la nevera y me encontré con la hermosa sorpresa de que no había exactamente nada para comer, en mi obligación de ir a comprar cosas para sobrevivir me puse a pensar, cuánto más tardará la vida en darme una señal divina, sobre qué elegir, a quién amar, pues porque sí amo a alguien, desde hace mucho tiempo, sin embargo siempre soñé con que quien me ame sea alguien que me corresponda el sentimiento, a quien pueda abrir mi alma y mi corazón, sin celos, con confianza y con complicidad. Es quizás mucho pedir, hubiese sido lindo que alguien me hubiera advertido cuando era más pequeña que querer no era tan simple.
Comencé a echar cosas al carro, chocolate, galletas, dulces, helado, y cosas para el hogar, cuándo por fin terminé de comprar salí del supermercado pero a los segundos choqué con alguien, un ser de gran altura, buen físico y cara sin identificar por mi despistada vista, pues si uso lentes opticos pero a veces me olvido y los dejo en casa.
X: disculpa, no fue mi intención -dijo aquella persona desconocida
Yo: tranquilo, no pasa nada.- me disculpé entrecerrando mis ojos, quizás logro enfocar... pero solo vi un traje de corte elegante y una cara borrosa aunque levemente conocida.
Comencé a caminar nuevamente pero alguien me tomó del brazo impidiendo mi avance. Miré atrás y era el tipo con el que choqué, aunque prácticamente sólo miré nuevamente su traje ya que era lo mas evidente por el color y la forma, pero su cara no amigos, indescriptible, si se preguntan cómo hice para comprar, pues con paciencia y poniendo todo muy cerca de mis pequeños ojos casi ciegos.
Xxx: Valen, hasta cuándo olvidarás tus lentes en casa. Te puede ocurrir un accidente, podrían raptarte, robar tus pertenencias y no sabrías a quién acusar.
Cuando escuché mi nombre recién levanté la cabeza para mirar al hombre, enserio suelo ser muy despistada. Me di cuenta de que era el mejor amigo de mi padre, él tiene el cabello castaño claro y piel blanca, ojos café miel, tiene 33 años, y me tiene completamente enamorada, suena exagerado lo sé.
Yo: Tío Diego, no me había dado cuenta de que era usted, pues sí un día me daré una golpiza de culo por andar sin lentes, digo, por que probablemente me tropesaré en la acera no. -dije tratando de romper el hielo, claramente no funcionó
Diego: Annie, cuántas veces tengo que decirte que me trates de tú ... Estás muy cargada y sin lentes te llevo a casa.
Yo: sí, muchas gracias, aunque dudo que aceptes un no como respuesta...
Tomó algunas de las bolsas más pesadas y caminamos hasta el aparcamiento de su auto, abrió la maleta y dejamos allí todo lo que compré, caminé hasta la puerta del copiloto, la abrió y luego rodeó el auto para subir a su asiento correspondiente.
El camino se hizo corto mientras hablábamos de cosas triviales, me comentaba que el día de hoy había salido antes de su trabajo ya que sólo estaba supervisando un proyecto. Vaya casualidades de la vida.
Cuando llegamos bajamos las bolsas entre ambos y entramos a casa.
Yo: ¿Quieres algo de tomar? -hablé mientras colocaba mis lentes. Cuanta claridad había ahora, si que me perdí de un buen rato sin apreciar su cara, que desperdicio de tiempo fue ese.
Diego: Jugo si es que tienes, por favor hermosa.
¿Hermosa? Dios mío ¿Estoy alucinando? no exageres Valen ... Debe haber sido de cariño nada más, igual que siempre. Tomé una botella con zumo sabor arándano y lo vertí en dos vasos, aún recuerdo un día que me comentó que era su favorito, desde entonces también lo es el mío.
Yo: aquí tienes tío Diego.
Diego: diez centavos de dólar por cada vez que me llames Diego, Valen por favor.
Yo: ¿Por qué de pronto quieres que te trate de tú?, oye diez centavos no está mal eh, Diego Diego Diego Diego Diego Diego, quedarás en quiebra, te lo advierto -se ríe-
Diego: Ya estás grande, me siento anciano si no me tuteas.
Yo: Está bien ... Tendré que acostumbrarme nada más.
Diego: Pequeña, ¿Tu papá trabaja hasta tarde?
Yo: Creo que sí ¿Por qué ?, ¡eh! Y no soy pequeña ¿vale? -reí- Bueno sí, pero solo de tamaño.
Diego: Quisiera llevarte a tomar un helado, o un café, lo que tú desees, paso mucho tiempo solo y creo que tú también.
Yo: Bueno, no tengo nada más interesante que hacer, pero ¿Tú no deberías volver a la oficina? o quizás tu novia te esté esperando...
Diego: La verdad es que sí, pero tenía poco trabajo, no me extrañarán un día y por Estefanie no te preocupes, terminamos hace unas semanas, ve a cambiarte si lo deseas, aquí te espero.
Subí la escalera rápidamente y entré a mi habitación. ¡j***r me ha invitado a salir y ya no esta con esa tipa desagradable! Miré mi closet buscando algo adecuado y me decidí por un vestido n***o sin mangas y unas sandalias color blanco, bajé y ahí estaba Diego esperándome, se veía sexy con su terno ... ¡Dios! Valen detente, no te hagas ilusiones que después estas tú sola lloriqueando en las noches.
Diego: Estás hermosa pequeña, ¿Dónde quieres ir?
Yo: quizás a tomar un café, ¿Te parece?
Diego: bien, entonces vamos amor.
¡What! ¿Escuché bien? ¿Me dijo amor? enserio ¿Qué le pasa hoy conmigo? me hago ilusiones o no, ya decídete.
Salimos, subí al auto en la sección de copiloto y ya luego de un rato de estar andando en el automóvil llegamos a la cafetería. Bajé con la ayuda de Diego, entramos y nos acercamos al cajero.
Cajero: hola buenas tardes, ¿Qué desean pedir? - dijo con una sonrisa falsa -
Me adelanté en hablar y contesté antes que Diego.
Yo: quiero un café helado, y tú Diego ¿Qué quieres?
Diego: un batido de chocolate.
Cajero: ¿Para servir o para llevar?
Yo: servir por favor.
Cajero: ¿Nombre?
Yo: Valen.
Cajero: bien, son 10 dólares.
Iba a pagar yo, ya que cuando lo hacen por mí me siento una mantenida, pero Diego se me adelantó y canceló él.
Yo: ¡Oye! iba a pagar yo.
Diego: las señoritas no deben pagar jamás.- Dijo haciendo énfasis en "Jamás"
Buscamos una mesa y nos sentamos, ¿Es que acaso será un machista? como es eso de Jamás, y si quiero hacerle un regalo frente suyo qué, ¿También lo paga él?.
Diego: pequeña ... ¿Qué te parece si me cuentas sobre ti?
Yo: bueno ... ¿Qué quieres saber? - A mi me interesa responder mi duda... ¿Qué tan machista llegará a ser?
Diego: todo.
Todo ... Mi vida es tan interesante que me tomará un buen rato, noten mi sarcasmo.
Yo: pues, mi comida favorita es el Salmón ahumado con puré de zanahoria, mi color favorito es el morado, me gusta cantar pero solo lo hago de hobbie y horrible cabe mencionar, fuera de eso no sé qué más sea importante.
Diego: te falto algo, y lo más importante, ¿Tienes novio?
Iba a contestar pero el cajero de hace un momento gritó mi nombre anunciando que nuestro pedido estaba listo, Diego se levantó y fue a por ellos.
Diego: ten - dijo tendiéndome mi café helado - acerqué mi mano a la suya para recibir el café pero al contacto sentí una corriente eléctrica diferente, como una atracción entre imanes, y noté por su expresión que él también sintió algo similar, ya que su cuerpo se tensó ante el contacto, aunque claro, si lo siento yo es porque vengo loca por el desde ya tiempo, como si el mundo fuese tan mágico de que algo como eso nos suceda a ambos.
Reaccioné y traté de entablar una conversación.
Yo: bueno ... yo ... cuéntame sobre ti.
Diego: aún no respondes mi pregunta enana.
Yo: no, no tengo novio, y con pequeña es suficiente, enana es demasiado -digo haciendo un desprecio de broma
Sentía algo extraño en él, nunca me había tratado de hermosa, tampoco de amor u otros sobrenombres, algo pasaba, ¿Será que le estoy gustando ?, no Valen, imposible, no seas tonta, el es un hombre que busca una mujer madura y sexy, y yo si, soy madura pero no sexy debo admitir.
Yo: Diego, dime ¿Qué pasa ?, ¿Por qué de pronto me tratas con sobrenombres, me pides que te tutee, me invitas a salir ?, ¿Qué sucede?
Diego: Valen yo ... esto es complicado, pero no puedo decírtelo, al menos no aún ¿sí ?, dame tiempo y sabrás todo, solo que ahora no estoy preparado ...