Estoy en mi cama, mi mente trae uno a uno los recuerdos de mis desgracias, aún no entiendo por qué me engañaron de esta manera.
“Recuerdo”
-¡Rápido Eva llegaremos tarde!-
-Ya voy Cami, aún tenemos tiempo, las clases comienzan a las 8:00am, nos quedan 10 minutos.-
-No quiero llegar a tiempo, siempre llego antes.-
-Pero qué cuadriculada.-
Entramos al salón de macroeconomía, ya todos estaban sentados en su puesto, aquí fue donde entendí lo que decía Camila, al llegar sobre la hora todos se fijan en ti.
Las dos nos sentamos en nuestros puestos, en ese momento la profesora ingresó y comenzó con su clase, a lo lejos veo a mi prima Alicia, ella es la típica chica hermosa pero sin cerebro, aunque le sirve mucho sus atributos pues pasa los semestres y aún no sé cómo.
Ella es hija de mi tía Teresa, hermana de mi madre, son mujeres de un mismo estereotipo, obsesionadas con las cirugías y la supuesta perfección, sé que ya se ha operado la nariz dos veces, se perfiló el rostro, lleva dos lipos y se tintura su cabello de rubio, nació siendo morena pero lo niega.
Viste de diseñador, jamás repite traje según ella eso es de pobres, posee un auto BMW que papi le regalo de cumpleaños, ella siempre dice que es una baratija que pronto lo cambiará, aún no lo hace para no romperle el corazón a su progenitor, el cual debo decir que es el primer ministro del país.
La veo como se pinta los labios, el 90% de día está concentrada viendo su reflejo en el espejo, supongo que quiere ver que tan perfecta es.
Veo como ríen y pasan papeles de un lado a otro, en ese momento mi amiga lo toma y lo lee, veo como su mirada tenía fuego, rápidamente lo rompe en pedazos, no se necesita ser un genio para saber que hablaban de mí.
Supongo que mi camisa rosa y pantalón de bolsillos no les gustó, mi cabello en desorden se sale de la línea de estética para los bellos ejemplares de este salón.
La clase terminó, uno a uno van saliendo de este lugar, prefiero ser la última, Camila se concentra en su celular, muero por saber qué broma hicieron de mí hoy así que voy a preguntarle.
-Entonces ¿qué dijeron de mí hoy?- pregunté
-Eva no tienes por qué hacerte esto, sabes muy bien que son unos imbeciles.-
-Aún así dime, estoy haciendo un libro de todas las ofensas, me falta una para llegar a las 100.- respondí con burla.-
-Eva..-
-Por favor dime.-
-Ellos dijeron que hoy nos acompañaban Pepa Pig.- mencionó con un suspiro.-
-¿Pepa Pig?- pregunté
-Si , mira.- ella me pasó su celular, al parecer es una cerdita rosada de animación para niños.-
-Bueno al menos los niños me aman.- mencioné
-Tu no eres así.-
-Eso no importa, mejor vamos a la biblioteca, tenemos el examen pronto y no me siento lista.-
-Por favor adelántate, debo ir admisiones, aún no he matriculado mis materias del próximo semestre.-
-Te acompaño.-
-No, ve y consigue buenos asientos.-
-Está bien.-
Tome mis cosas y salí del lugar, habían cientos de personas en esta universidad, pero yo era solo una sombra, algunos susurraban cosas otros solo me ignoraban, mi prima parecía una abeja reina, tenía personas a su alrededor adulando.
-Entre en la biblioteca, había un par de chicos sentados en una mesa, me parecieron guapos pero no se me permite pensar en ellos, es por eso que seguí mi camino hasta mi sección de libros, tenía que buscar sobre historia de las finanzas a nivel mundial, al final lo vi pero estaba muy alto, me puse de puntas para lograrlo, pero un brazo apareció y lo tomó por mi.
-¿Es este el que buscas?- preguntó, pude ver su perfecta sonrisa, su cabello rubio brillante y ojos azules como el cielo.-
-Si.- respondí
El me lo entregó, creo que mis mejillas estaban como un tomate, por primera vez en la vida un chico era amable conmigo, inclusive este es el único que me hablaba.
-Me llamo Thomas ¿Y tú?-
¿Acaso no sabe quién soy yo? Me pregunté, todo el país lo sabe, qué extraño.
-Evangelina.- respondí casi en susurro.-
-Hermoso nombre, veo que tenemos el mismo examen, deseas que estudiemos juntos.
Seguro estoy soñando, no es posible que ese hombre esté proponiéndome algo así, debo pellizcarme.
-¿Qué dices?-
-No lo creo, estoy esperando una amiga, quedé de estudiar con ella.- respondí maldiciéndome una y otra vez por dentro.-
-Entiendo, si cambias de opinión estoy con mi amigo allí sentando, quizás podemos ayudarnos los cuatro.- mencionó sonriendo
-Vale muchas gracias.-
-Fue un placer conocerte Evangelina.- mencionó y se marchó.-
Siento que mis piernas son de gelatina, no sé qué rayos pasó pero me encantó todo lo que sentí mientras hablábamos, tomé mi libro y me senté a esperar a Camila, por un lado quería que llegara pronto para contarle, pero por otro lado sabía que ella me regañaría, según dice todos buscan aprovecharse de mí.
Me concentré en mi libro, no sé cuánto tiempo había pasado pero volví a escuchar esa hermosa voz.
-Creo que tu amiga no llegó.-
Levanté mi mirada, algunos mechones de mi cabello estaban en mi cara, suavemente el los puso detrás de mi oreja.
-Se le presentó algo importante, pero pronto estará aquí.-
-Que bueno, no está bien que estés sola.-
-Estaré bien.-
-Se que sonara algo atrevido, pero ¿podrías darme tu número de celular?-
-¿Mi número?-
-Si, me gustaría hablar contigo, ¿te molesta?-
-No.-
-Dame tu celular.-
Yo así lo hice, vi como el marcaba un número, su celular comenzó a sonar.-
-Listo ya te tengo, por favor háblame cuando desees, me gustaría que fuéramos amigos.-
Mi cuerpo temblaba pero no quería que me descubriera el nerviosismo, solo tomé el celular y asentí.
-Adiós Evangelina.-
-Hasta pronto Thomas.-
Vi como desapareció de la escena, yo tomé el celular y lo puse contra mi pecho, no podía creer que esto me estuviera pasando, tenía un amigo y guapo, creo que seguía en las nubes pues no escuché cuando Camila había llegado.
-¡Eva!-
-¿Ah?-
-¿En qué planeta andas? Te estoy hablando-
-Lo siento Cami pero me pasó algo maravilloso.-
-¿Qué?-
-Un chico guapo me habló.-
-¿Hablas enserio?-
-¡Siiii! Me dio su número de celular, mencionó que quería ser mi amigo.-
-Amiga sé que eres una mujer hermosa y puedes conquistar el hombre que quieras, pero ve con cuidado, sabes que eres la hija del hombre más importante de esta país, quizás busquen lastimarte.-
-Cami no tienes por qué mentirme, yo no soy hermosa, ¿acaso no me ves?-
-Claro que lo hago, yo te he visto en vestido de baño y eres bellísima.-
-Ve a revisar tu visión.-
-Dios le da pan a quien no tiene dientes por lo que veo, tus curvas son de infarto, hoy en día mujeres se operan para versen como tú.
-¿Gorda?-
-No estás gorda, tú tienes un trasero grande junto con tus caderas, tu busto es generoso pero tu cintura es pequeña, eres una tonta al no ver la bomba sexy que eres, ahora bien, tu cabello rojo como el fuego es exótico, tus ojos como una gema preciosa y tus labios rojos naturales, si yo fuera tú sería una destroza corazones.-
-Vaya Cami, creo que estas describiendo a otra mujer.-
-Es perdido hablar contigo, solo te digo que si quisieras ser esa mujer segura y empoderada podrías hacerlo, yo te ayudaría asesorándote en maquillaje y ropa pero la actitud la pones tú.-
-Mejor vamos a clases antes de que acepte hacer algunas tontería.-
-Está bien risitos de fuego.-
Todo el camino me fue riendo, Camila de dónde saca tantos disparates, yo no soy la mujer que ella ve, creo que soy consiente que soy fea y gorda según mis padres, y para la universidad soy esa cerdita rosada.
Pero alguien se fijó en mí debajo de esta apariencia, lo mejor es escribirle, él quiere ser mi amigo y yo la suya, ¿que puede pasar?.
-Hola Thomas-
-“¡Evangelina qué alegría que me escribiste!”-
-Solo quería saber ¿Cómo estabas?-
-Gracias por preguntarlo, estoy bien pero ahora mejor por qué me has escrito, antes de que digas algo quiero que salgamos a tomar un café ¿te parece?.-
-Me gustaría.-
“-Para que no te sientas incómoda que tal sin nos vemos en el café Love de la calle States, es un sitio muy agradable”-
-Estupendo lugar.-
-“¡Súper! ¿Qué tal hoy después de clases?”-
-Vaya eso es muy pronto pensé, pero debo aprovechar la oportunidad.-
-Si, nos veremos entonces después de clases.-
-“Perfecto, hasta entonces Evangelina”-
Quien iba a imaginar que un simple café sería el inicio de un plan macabro