Al día siguiente nos preparamos para la cita con la Doctora Doral.
__ Wow - soltando un silbido - te ves increíble, Helena.
__ ¿En serio lo crees? - le dije
__ Oh sí, estás perfecta. Por cierto, tienes una entrevista hoy en la Escuela Básica y musical «Santa Catalina» al mediodía, hay una vacante para instructora de piano.
__ ¿Y eso cuándo pasó? - dije totalmente desconcertada.
__ Yo envié tu hoja de vida y con tus buenas referencias, están ansiosos de conocerte. Y si les gustas, iniciarás el año dando clases a todos los cursos. Es una gran oportunidad.
Ese día fuimos a encontrarnos con Natalia en un café cercano. Llegamos y nos presentamos.
__ Buenos días, Doctora Doral, soy María Jauregui. Ella es mi prima Ileana Peñaloza.
__ Mucho gusto María - dándole la mano - mucho gusto Ileana - haciendo lo mismo, pero me miró con desconcierto y se puso nerviosa.
__ El gusto es mío - dije. Sentí mucha calidez en su tacto.
__ Disculpa, tu mirada... - negó con la cabeza - olvídalo, son cosas mías. Bueno iniciemos María, dame tu informe médico para ojearlo.
María le acercó una carpeta. Un mesero se acercó a tomar nuestro pedido.
__ Por favor tráeme un café espresso. ¿Ustedes que quieren? - preguntó Natalia.
__ Yo deseo... un té de cocoa con un toque de canela y poca azúcar y para tí ¿Un café, María? - mirándola y ella asintiendo.
Natalia levantó la mirada. La noté sobre exaltada.
__ Disculpa, es que sólo conocí a alguien que le gustara esa combinación - miró al piso - era mi mejor amiga.
«Demonios ¿Por qué dije eso?» me reprendí.
__ Oh, lo siento - tratando de aliviar la tensión - sólo fue algo que se me vino a la mente.
Natalia comenzó a leer el informe de María y en eso llegó el pedido. A las once de la mañana, María me recordó de mi compromiso.
__ Es cierto, tengo que irme.
__ No te preocupes, yo te llevo - dijo Natalia - Me quedaré con esto, María y te avisaré.
Natalia pagó la cuenta, nos dirigimos al estacionamiento, subimos a su auto y me llevó. María hizo lo mismo y me dijo que más tarde habláramos.
__ Gracias, Doctora Doral - dije.
__ Llámame Natalia, por favor, detesto las formalidades.
Dicho esto, se fue. Entré a la escuela y no supe a dónde dirigirme. Oí unos sollozos y no pude evitar seguir. Entré a un baño y del último cubículo provenía el llanto.
«Toc - Toc». Toqué la puerta. No hubo respuesta.
__ Me gustaría poder ayudarte. ¿Por qué no hablamos? – le dije suavemente.
El cubículo se abrió y salió la chica.
__ Hola - dándole una mirada tierna.
__ Hola - intentando contener el llanto.
__ ¿Te gustaría hablar?
La chica al mirarme a los ojos, explotó en llanto. Mi reacción inmediata fue abrazarla. Ella se unió a mi abrazo.
__ El chico que me gusta es un idiota. Lo oí decir que yo provenía de una familia rara y de seguro yo era igual.
No sé por qué, pero la sangre me hirvió. Sin embargo, conservé la calma.
__ Tranquila, cariño, las personas tienden a juzgar lo que no entienden. Cada quién es libre de amar a quien quiera. Amor es amor.
La niña se estremeció.
__ Eso decía mi mamá... Cuánta falta me hace - volvió a llorar - A mi otra mamá no me atrevo a hablarle de esto, porque literalmente quiere golpear a cualquiera que me lastime.
__ Es que de seguro te quiere mucho, ¿No es así?
__ Sí, yo lo sé. De verdad, gracias - dijo cortando el abrazo y secándose las lágrimas - ya me siento mejor.
__ Que bueno, cariño. ¿Ahora podrías decirme dónde queda la rectoría?
__ Sí, claro. Saliendo de aquí la segunda puerta a la derecha.
__ Oh gracias, princesa. Cuídate y no llores más.
La chica me dedicó una sonrisa y yo le di una de vuelta. Salí y me dirigí a la rectoría, allí me estaban esperando.
*****
Salí de la escuela y fui al Centro Comercial Las Garzas por comida. De pronto me provocaron unos sándwiches. Almorcé uno allí y compré cuatro para llevar. Me dirigí al hotel donde me hospedaba con María.
__ Cuéntame ¿Cómo te fue?
__ Dime que hay alcohol.
__ Obvio amiga - fue por unos vasos y sirvió dos tragos, dándome uno - ¿Qué celebramos?
__ Estás frente a la nueva instructora de piano de la Escuela Básica y Musical «Santa Catalina». Tenías razón, me dieron el empleo. Comienzo en enero.
__ Me alegra mucho - María me abrazó - sabía que lo lograrías. Por cierto, mañana tengo que acudir con la Doctora Doral, tú quédate a descansar.
*****
María fue con Natalia. Se vieron en el mismo café de ayer. Yo me quedé descansando un poco. Estaba ansiosa por empezar, quería conocer a mi hija y obviamente, ver a Juliana. María fue cautelosa con la información que me dio, me la iba dosificando. No me mostró fotos de Natalia, Juliana o de mi hija. Así era más factible que los recuerdos vinieran a mí de forma espontánea y me imagino que comprobaría que yo era quién decía que soy. Me quedé dormida pensando en esto hasta que sonó la puerta.
__ ¿Adivina qué? Tu amiga quiere que su hijo reciba clases particulares de piano y le hablé de ti. Le dije que te preguntaría, así que tienes la última palabra.
__ Eso es fantástico. ¿Cuándo comienzo?
__ Ven mañana conmigo y hablas con ella. Yo le mencioné que estaríamos en Madrid por poco tiempo, porque no vivimos aquí.
__ Ok ok. Por cierto ¿Llamaste a Trino? Necesito saber de los peludos.
__ Ellos están bien, tuvimos una vídeollamada ayer mientras estuviste fuera y me los mostró. También me envió fotos - mostrándome el celular - no te preocupes.
__ Bueno han sido unos días largos. Me daré un largo baño de tina y cenaremos para dormir.
María asintió y me fui a bañar. Me relajé demasiado, que casi me quedo dormida. Juliana no salía de mi cabeza. «Siento que la amo, apenas oigo su nombre, mi corazón late de forma desesperada y mi ser vibra. Ella tiene que ser muy especial».