Pasó una semana y María me visitó, llegó por la noche. Nos fuimos al siguiente día temprano al lugar donde hablamos la vez pasada. María me advirtió que estaríamos todo el día allí. Esta vez preparé algunos sándwiches, coloqué algunas manzanas y unas botellas de agua.
Una vez que llegamos y nos acomodamos, me entregó un sobre.
__ María por favor, déjate de rodeos y dime qué averiguaste.
__ Todo está en el sobre, Helena. Te lo resumí a lo más importante.
De mala gana lo tomé y comencé a leer la primera hoja.
Helena Lucrecia Cabral. 04/10/1984 – 03/07/2011. Psicóloga de la Universidad Estatal de Madrid. Hija de Indira Cabral y Sergio Cabral (+). Esposa: Y.V. 20/02/1985. Hijos: V.V.K. 10/05/2007.
Me sentí abrumada y algo mareada.
«Morí tan joven. Es tan injusto. Dejé a mi pobre pequeña tan pronto».
__ Esto es mucho por procesar. Necesito un trago.
María sirvió 2 vasos de whisky y me ofreció uno. Me tomé el trago y seguí leyendo.
Natalia seguía en Rennes, se había casado con un americano, pero se divorció al tiempo, tenía un hijo de siete años llamado Alejandro. Era un rubio de ojos azules. Trabajaba en un hospital psiquiátrico, era la directora del lugar desde hace cinco años.
Venía en navidad a pasar esos días con los Vargas y los Cabral, ya que sus padres murieron en un accidente aéreo cuando venían a conocer a su nieto.
__ Oh Natalia - dije con pesar - debiste necesitar apoyo en ese momento tan doloroso.
María puso una mano en mi hombro en señal de apoyo.
__ Tranquila amiga. Escucha, este es el plan para acercarte a tu amiga...
La oí atentamente, no me pareció muy convincente, pero sin duda era mejor que llegar y decirle que era yo sin más ni más. Tengo que ganarme su confianza para poder acercarme y que no lo malinterprete.
__ ¿Mi familia está bien? ¿Juliana rehizo su vida con alguien? - dije de repente, su nombre sólo vino a mi mente.
__ Eso no te corresponde saberlo aún, Helena, concéntrate en un paso a la vez. Recuerda que debes ir despacio. Mientras tanto sigue en lo que estás, yo te avisaré cuando tengamos que viajar a Rennes.
Yo asentí. Aunque no quería precipitarme, moría por saber que era de la vida de Juliana y como estaría mi pequeña hija. Muero por verlas y abrazarlas. Pero tengo que escuchar a María y ser paciente.
Pasamos nuevamente a la gasolinera, para surtir de comida. Me provocó además helado de chocolate y palomitas de maíz. Al llegar a la caja, pagué y le dije a Trino si nos acompañaba a tomar un café cuando María volviera a visitarme.
__ Si claro - dijo tartamudeando y evitando mirar a María - las espero.
María le lanzó una sonrisa y nos fuimos.
Llegamos a la casa, alimenté a los peludos y preparé palomitas de maíz. Le conté a María que ese era un hábito que tenía con mi esposa y cuando nació nuestra hija.
Al día siguiente María volvió a Valladolid y quedó en avisarme cuando volvería.
*****
Mientras tanto en Rennes...
Natalia revisaba su correo y abrió uno de María Jauregui. Allí solicitaba una segunda opinión acerca de su condición: TB (Trastorno Bipolar). Aunque ella había dejado de dar consultas privadas hacía unos años, decidió tomar el caso. Le llamó al número que dejó y acordaron la cita para la siguiente semana.
En Andorra...
Estaba revisando unas partituras cuando sonó mi celular.
__ Hola, te tengo noticias. No hace falta ir a Rennes, tu amiga vendrá a Madrid.
__ ¿En serio? - Dije emocionada - Sabía que no iba a negarse.
__ De acuerdo, nos vemos en algunos días en tu casa.
*****
Pasó una semana y María me visitó. Fuimos a tomar un café con Trino. Fingí que alguien me llamó por celular, le guiñé el ojo a María y los dejé solos. Me adelanté a la casa y preparé una pequeña maleta, después busqué en la pc donde podíamos hospedarnos de forma accesible. «Ha pasado tiempo amiga» me dije a mi misma.
María llegó una hora después muy contenta.
__ Al fin el idiota de Trino se me declaró - danzaba por la sala - pero tuve que ayudarlo.
__ Me alegro mucho de verdad - fui a abrazarla - espero que les vaya muy bien.
__ Me tocará venir más seguido para verlo, ¿Tú crees que podría...?
__ No te preocupes - entendiendo lo que trató de decirme - puedes venir las veces que quieras. Podemos invitarlo mañana a almorzar aquí antes de que nos vayamos de viaje.
__ Me parece una buena idea.
__ ¿Qué tal si vas de compras?
__ De acuerdo, dame tus llaves.
__ Ok - dándole las llaves - espera un momento - mientras hacía una lista - esto es lo que voy a necesitar.
María salió a la gasolinera y yo me quedé en casa. Alimenté a los gatitos y me serví un poco de helado de chocolate.
*****
Al día siguiente María fue a buscar a Trino, mientras yo preparaba el almuerzo. Por fortuna vendían el linguini de la marca que compraba en Madrid: de cinco minutos. Sólo tuve que hacer la salsa Alfredo.
Llegaron y almorzamos en completa calma. María y Trino se lanzaban miradas que los hacía sonrojar a ambos. Los dejé un rato conversando solos en la sala, mientras elegía la ropa que usaría para viajar. De verdad que vestía horrible.
__ Hele... Ileana, voy a llevar a Trino.
__ De acuerdo, no tardes.
*****
Al día siguiente salimos a Madrid. Llegamos a las cinco de la tarde y fuimos a un pequeño hotel en el que ya había reservado una habitación por varios días.
__ Vamos de compras, te ves horrible.
__ No lo creo necesario, María.
__ ¿Qué tal si de casualidad te topas con «Juliana»? - haciendo énfasis en su nombre - No querrás que te vea así.
Me perdí un momento en mis pensamientos. Se me vino a la mente un recuerdo. Mi ojitos de mar... Volví en sí cuando María me habló.
__ Y vamos a la peluquería, necesitas hacer algo con ese cabello.
Asentí con la cabeza y nos fuimos al Centro Comercial Las Garzas. Compré unos conjuntos de blaizer, camisa y falda, dos pares de tacones, medias panty, algunos jeans, franelas y ropa interior. Salimos de allí a una peluquería cercana. Me cortaron el cabello en capas, me lo tiñeron de borgonea y lo alisaron. También fuimos a una óptica, sin dudas mis lentes eran horrendos y pasados de moda. María me sugirió unos lentes con marco de pasta Rayban tipo Wayfarer.
Al terminar las compras, compramos una pizza para llevar y cenar en el hotel. Comimos, María usó la pc un rato y nos acostamos.