Revisé mi laptop y aún no tenía respuesta de mi amiga. Abrí nuevamente la gaveta y encontré un cuaderno de anotaciones. Busqué las cuentas bancarias y sólo tenía una. Revisé el saldo y tenía 100 mil Euros. Bueno, con eso podría empezar a moverme. Pero ¿Que haré con los peludos? Si dejo Andorra tengo que llevármelos. Dios, estoy tan abrumada. Tengo que pensar bien que voy a hacer.
Reviso la agenda y veo una lista de nombres y números telefónicos. Me parece que son alumnos de piano a los que les doy clases.
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Contacté a las personas de la agenda y comencé a dar clases de piano a domicilio. Lo curioso del asunto es que nunca aprendí a conducir, y ahora lo hacía con naturalidad. Estuve en eso varias semanas, así generaría más ingresos y seguiría ahorrando. Tendría que cambiar mi guardarropa, vestía horrible.
Al cuarto viernes decidí pasar por la gasolinera. Compré dos botellas de ron, comida precocinada, cinco kilos de gatarina y unas cuantas latas de comida para gato, algo de comida para mí, algunas golosinas y pedí en la caja dos cajetillas de cigarrillos. El dependiente volvió a mirarme atónito. Le esbocé una leve sonrisa, respondiendo a su expresión.
__ La gente cambia ,Trino; parte de mí lo hizo. ¿Cuánto te debo?
__ Son dieciocho con noventa euros, Ileana.
__ Toma veinte, guarda el cambio.
Me fui a la casa. Encendí un cigarrillo, me serví un trago de vodka y fui por la laptop. Con todo el trabajo que tuve me había olvidado por completo encenderla. Me senté en la sala a revisar los correos y tenía cuatro
- Un momento peludos, denme chance - le hablé a los gatitos.
Abrí el primero: Una solicitud de aprobación de una tarjeta de crédito solicitada hace unos tres meses atrás, tengo que ir al banco a buscarla. El segundo correo: una revista en formato pdf de Michis & Karen's. El tercero: una encuesta de satisfacción de la programación del Canal Antena 3. Y el cuarto: uno de María Jauregui. Me dijo que vendría en un par de días a mi casa para hablar en persona, ya que dice que el gobierno nos espía. Le contesté que la esperaba, puse la laptop a un lado y terminé mi trago. Fui a la cocina, les serví comida a los felinos y me preparé un sándwich de atún con lechuga, tomate, cebolla, queso y mayonesa. Me fui al cuarto a cenar y pensar.
“
«Necesito contactar a Natalia, pero antes debo saber quién soy. Diablos, Rennes es enorme y no recuerdo su dirección. Tengo que buscarla por otro medio.»
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María llegó el martes. Era una chica blanca, delgada de cabello azul y anteojos de visión. Vestía ropa negra y calzaba botas militares. cuando le abrí la puerta, tiró el morral al piso y me abrazó efusivamente.
__ Ileana, amiga ¡Cuánto tiempo!
__ Hola ¿María?
__ Soy yo tontita. ¿En verdad no me recuerdas? - su mirada se cristalizó - arréglate para irnos - se repuso - No hablaremos aquí. Y cero celulares.
__ Ok está bien - sin cuestionarla - me pongo unos deportivos y nos vamos.
María se veía bastante rara. ¿Haré bien en confiar en ella? Pues no tengo opción. Vamos a ver a dónde me llevará. Me puse los zapatos y la dirigí al garaje para subirnos a mi auto.
__ Vamos por alcohol y cigarrillos primero.
__ No es necesario, déjame buscar los que tengo. Casi me olvido - cayendo en cuenta - tengo que alimentar a los peludos.
Les puse suficiente gatarina a los tres, tomé una caja de cigarrillos y una botella de ron.
__ Yo conduciré. Si estás desmemoriada no vas a recordar a donde vamos a hablar siempre.
María condujo cerca de una hora hasta un terreno baldío. Estacionó el auto, me hizo bajar y seguirla.
__ El gobierno nos espía Ili, es por eso que no me gusta usar mucho la pc ni el celular. Por eso siempre venimos aquí.
__ Está bien – dije algo perpleja - de verdad necesito hablar contigo.
«Diablos, creo que estoy ante alguien con psicosis: Delirios de persecución. Ojalá que no tenga personalidades múltiples. Tengo que actuar con cautela» pensé.
__ Escucha María, la verdad no recuerdo nada. Me dijeron en el hospital que estuve tres días inconsciente por un accidente que tuve - Tomé la botella y serví 2 vasos, ofreciéndole uno a ella - Estoy muy confundida. Esto te va a sonar muy loco, pero me siento otra persona - tomando un cigarrillo y pidiendo a María que lo encienda - Estoy segura de que no soy Ileana Peñaloza.
__ Te creo chica, mi amiga nunca en su vida fumó un cigarrillo - la observó sorprendida - siempre me cuestionaba por esto - tomando uno y encendiéndolo.
__ Por favor dime que no estoy casada o tengo hijos - inquirí angustiada - en realidad yo tengo mi familia y necesito volver con ella.
__ No chica - soltó una carcajada - ¿Crees que una mujer que se vista así y viva como tú lo haces tendría marido?
Me observé y en verdad lucía como una loser, amante de los gatos y ratona de biblioteca. Reí ante su lógica.
__ De acuerdo, María, algo más. Lo que hablemos aquí no debes comentárselo a nadie.
__ Oye mírame - bufó - ¿Tengo pinta de que hablo con mucha gente? Tú eres mi mejor amiga, mejor dicho - mirando al piso - Ileana lo era.
__ Podemos ser amigas - la miré tiernamente - No olvidaré nunca que me ayudaste, María.
María me dio una sonrisa y yo igual. Seguimos conversando de mí y aprovechó de contarme de su vida. Era una chica muy agradable y sobre todo sincera, eso se le notaba.
__ Ya deberíamos irnos - le dije mostrándole la botella vacía - ¿Qué tal si pasamos a comprar y vamos a casa?
__ De acuerdo amiga. Pero conduce tú, yo te guío.
Subimos al auto y conduje hasta la gasolinera. María se quedó hablando con Trino, mientras yo metía las compras en la cesta. Llegué a la caja, pagué y nos despedimos.
__ Me alegró verte, María, estás más hermosa que el año pasado.
__ Gracias - soltó una leve risita - Qué estés bien.
Llegando a casa, mientras alimentaba a los peludos la interrogué.
__ Así que... ¿Trino?
__ ¿Qué con él? - sonrojándose
__ Te gusta. Mejor dicho, se gustan - sonreí divertida.
__ Pues sí, pero me enoja que nunca me invita a salir, no se atreve.
__ Me di cuenta, el pobre tiembla como una gelatina. Sé paciente.
__ Lo he sido por cinco años, Ili - carraspeó - disculpa, no sé si deba seguir llamándote así.
__ No tengo problema, María, no compliquemos más las cosas. A fin de cuentas, tengo que responder a ese nombre y tengo que vivir esta vida que no es mía. Pero le estoy agradecida a Dios por esta nueva oportunidad. Tengo una esposa e hija y a mi madre. Tengo gente que me quiere. Muero por verlos.
__ Espera, espera... ¿Dijiste esposa? Pero aquí en España eso es imposible. Cómo...
__ Nos casamos en Francia, fue en una playa, en la costa...
__ ¿Será Marsella?
__ Sí, fue después de que nos graduamos. Yo era Psicóloga. Tengo que localizar a Natalia, ella también lo es.
__ Tranquila, puedo ayudarte. Pero te sugiero que te calmes. ¿Es que pretendes llegar así? Te van a meter a un manicomio amiga o en el peor de los casos, matarás a varios de un susto.
__ Tienes razón, necesito poner todo en orden. ¿En verdad podrás ayudarme?
__ Ya te lo dije, a eso me dedico como segundo empleo. Dame su nombre y apellido y yo me encargo del resto. A propósito, no me has dicho quién eres.
__ No lo sé, eso me lo dirás tú. Primero localiza a Natalia Doral, por favor.
__ De acuerdo. Tengo que volver mañana, te veré en una semana. Necesitaremos un plan. Mientras continúa con lo que está
s haciendo.
Al día siguiente María se marchó a Valladolid.