«La reencarnación es un tipo de creencia en la que una persona que ha fallecido, regresa a la vida adoptando la vida de alguna otra.
La vida después de la muerte se ha convertido en un gran misterio complicado de resolver, ya que nadie ha podido descifrar que es lo que pasa después de que nuestro corazón se detiene.
¿Podrán dos almas destinadas a estar juntas reconocerse a pesar de estar en cuerpos distintos?
¿Puede el amor traspasar las barreras del tiempo?
¿Puede el ser humano amar hasta la muerte?»
Desperté con un ligero dolor de cabeza. No logro reconocer donde estoy. Miro a mi alrededor y veo unas paredes blancas. A mi derecha, un paral con frascos invertidos en distintas mangueras conectadas a mi brazo, las cuales van cayendo en gotitas. A mi izquierda un monitor que suelta un pitido cada medio minuto y marca unos valores que no alcanzo a ver. Acabo de caer en cuenta: estoy en un hospital. En eso entra un Señor canoso con una bata blanca, un Doctor sin duda.
__ Buenos días, Señorita Peñaloza. Veo que ya despertó. ¿Cómo se siente?
«¿Peñaloza? ¿Por qué me llamó así?» pensé para mí.
__ Eh, me duele un poco la cabeza. ¿Qué fue lo que me pasó? No logro recordar nada Doctor.
__ Usted sufrió una fuerte contusión. Fue atropellada por un auto y estuvo tres días inconsciente, hasta hoy. Voy a examinarla y dependiendo de eso le daré el alta médica. ¿Tiene a quién llamar?
Estaba más confundida aún. No recordaba ningún accidente ni nada cercano. Negué con la cabeza. El Doctor comenzó a examinarme y a anotar en una libreta.
__ Mandaré a que le traigan el desayuno, le coloquen unos tratamientos y luego podrá retirarse - dijo el Doctor y salió.
Al rato estaba desayunando. Luego vino una enfermera para ayudarme a vestir, entregarme mis pertenencias y colocarme el tratamiento que me faltaba.
__ En una hora vendré a retirarle las vías, Señorita Peñaloza.
Transcurrió el tiempo del tratamiento y me pude ir de alta médica. Y ¿Ahora qué hago? Busqué en el bolso que me entregaron en el hospital y dentro de la billetera encontré varias tarjetas. Vi la del seguro social, leí la dirección y tomé un taxi hasta allí. El taxi me dejó en una pequeña casa color verde, con un pequeño garaje al lado derecho.
*****
Busqué en el bolso unas llaves y entré. Era como si fuese la primera vez que veía este lugar. Lo más sorprendente fue que salieron tres gatitos a recibirme: La grande era color mostaza clara atigrada y los dos pequeños eran uno igual a ella y una gris atigrada. Los acaricié y revisé sus placas: Mimisu, Pudín y Manchita.
«Quién les coloca nombres tan ridículos a sus gatos - solté una leve risa - Sólo una loca de los gatos» - dije para mí.
Fui a la cocina, revisé la alacena y los alimenté. Si estuve tres días ausente, de seguro que morían de hambre los pobres. Revisé en busca de Alcohol. Sé que acabo de salir del hospital, pero necesitaba un trago. Nada. Busqué cigarrillos. Tampoco. Me fui frustrada a la sala y vi unas fotos. En ellas había una chica robusta, cabello castaño ensortijado y ojos verdes grisáceos. Miro arriba y en la pared observo varios títulos colgados. Uno de la Universidad de Bellas Artes de Marbella en Filosofía y Letras. Otros de cursos de piano en varias instituciones de Málaga. Y uno de instructora de piano certificada de la Escuela de Artes y Música Valdez. Voy a la habitación. Allí una cama matrimonial, pero con una sola almohada. Un poster enorme de t.A.T.u., Amy Lee y Avril Lavigne. En la mesa de noche del lado derecho una lámpara y un libro. En la izquierda una laptop en un pequeño escritorio. Lápices, bolígrafos, resaltadores. En una de las gavetas una carpeta marrón. Reviso y comienzo a leer el acta de nacimiento.
Nombre: Ileana Belén Peñaloza.
Lugar y fecha de nacimiento: Cannes, Francia. 17 de diciembre de 1985.
Padres: Gabriela Lorenzo y Victorino Peñaloza.
Nacionalidades: Francesa (por nacimiento), Española (Por padre), Italiana (Por madre).
Sigo revisando y encuentro una correspondencia de Valladolid. Me dispuse a leer las cartas una por una y llegué a la conclusión de que era una amiga. Busqué en mi celular entre los contactos y vi que aún existía una comunicación. Me sentí confusa. Decidí ir al baño y echarme agua en la cara para espabilarme. Entro al cuarto de baño, abro el grifo y comienzo a salpicarme la cara. Cuando me miré al espejo me sentí mareada. ¿Quién soy? Necesitaba respirar. Fui al garaje, encontré un pequeño auto y me dispuse a buscar alcohol y cigarros. Recorrí varias Millas y encontré una gasolinera. El dependiente me saludó y yo lo miré extrañada. Tomé algunas botanas, pan, jamón, queso, dos botellas de Ron y en la caja pedí 2 cajetillas de cigarrillos.
__ ¿Desde cuándo fumas? - exclamó el dependiente
__ ¿Uh? - espeté huraña.
__ Ileana, eres antitabaco. Por eso me extraña.
__ ¿Ah sí? Lo siento, tuve un accidente y tengo amnesia temporal, por eso actúo raro.
__ Ah sí, entiendo. Son ocho con noventa euros.
__ Ok - dándole un billete de diez euros - guarda el cambio.
Esbocé una débil sonrisa y salí de ahí, nuevamente a la casa.
Fui a la cocina a dejar las compras, me serví un vaso de ron y encendí un cigarrillo. Tuve que improvisar una taza, no había un solo cenicero.
Una vez más calmada, decidí escribirle un mail a mi amiga. ¿Su nombre? María. Ella iba a decirme quién era yo. Una vez que descubriera todo eso, podría pensar en el siguiente paso. Apagué la laptop, me fui nuevamente a la cocina y me preparé un sándwich. En eso los gatitos entraron.
__ Ya los alimento pequeñas bolas de pelo - les dije, como si pudieran entenderme.
Les puse comida. Terminé mi sándwich y me fui a dor
mir. Mañana pensaré mejor las cosas.