Kira Subí los escalones del edificio con el corazón en un puño. No sabía si estaba haciendo bien en ir, pero necesitaba verlo, hablar con él… aunque solo fuera para pedirle perdón otra vez. Toqué la puerta con suavidad, y apenas un par de segundos después, Max apareció ladrando, moviendo la cola como loco. Sonreí automáticamente. —Hola, precioso… —me agaché y acaricié su cabeza, sintiendo algo de calma entre todo el caos. Él me lamió la mejilla y me dejó entrar. Cuando levanté la vista, allí estaba él. Alex. Apoyado en el marco de la puerta, con los brazos cruzados, el rostro serio. Nunca lo había visto así. Tan distante, tan contenido. Como si hubiera una barrera invisible entre nosotros. Una que yo no sabía si podía cruzar. —De verdad siento lo que hizo Damián… yo hablé con él —dij

