—Jon ¿Estas listo?— preguntó Benjamín desde fuera de la habitación.
—Si, lo estoy— León tomó sus cosas y salió apurado. Rodeo a su amado por la cintura y depositó un beso en sus labios —Vámonos— le tomó de la mano y ambos salieron del edificio.
Sus vacaciones estaban por terminarse. Habían planeado ir de vacaciones, los dos juntos para pasar tiempo a solas.
Se dirigieron al restauran donde habían hecho su reservación y una vez estando ahí uno de los meseros les indicó su mesa, fueron a sentarse y a esperar que otro mesero pidiera su orden.
Mientras esperaban el celular de Benjamín sonó, era su mejor amiga, así que no dudo en contestar.
—Hola ¿Que sucede?— preguntó el hombre ya que la llamada fue tan repentina.
—Pon a Jonás al teléfono— exclamó enfadada.
—¿Por qué motivo?— Benjamín se extrañó del comportamiento de la mujer.
—Solo hazlo, Ben.
—Está bien— miró a León y le entregó el teléfono.
León tomó el teléfono y se lo puso en el oído —Dime.
—Conozco tu secreto, León.
—¿Qué?
—Lo que escuchas. Sé que no eres Jonás, más bien eres León Johnson y sé que estás jugando con mi mejor amigo.
—Estas equivocada, yo no...
—Quiero que te vallas sin que él lo sepa, sino voy a contarle toda la verdad y créeme que no sé lo tomará del todo bien. Y si, es una amenaza.
—Esta bien— hablo nervioso —Voy a colgar y lo hablaremos personalmente.
Colgó la llamada y le devolvió su celular a Benjamín.
—¿Qué pasó? ¿Qué te dijo?— Benjamín a Regino algo preocupado.
—Nada importante— León sonrió —¿Qué ordenaras?
—Se me antojo una ensalada.
—Bueno, yo o ordenaré un pollo en salsa verde.
Por dieron su orden y al término de este fueron a recorrer la enorme ciudad de Inglaterra. Al anochecer regresaron al hotel y fueron a dormir. Mañana por la mañana su vuelo de regreso saldría y tenían que estar listos para regresar al trabajo.
León no pudo dormir de lo intranquilo que se encontraba. ¿Qué pasaría si su amado se enteraba de la verdad? Seguramente lo odiaría y él no quería eso.
Al día siguiente volvieron a casa y una vez estando ahí Bethany lo cito en uno de los sitios que frecuentaba para hablar sobre el secreto de León.
Una vez terminado el trabajo León fue al lugar en el que Bethany le citó. Al llegar fue a sentarse a la mesa en la que la mujer se había sentado.
—Quiero que te vallas y lo dejes en paz— hablo la chica.
—Esto es un malentendido— alegó el Alfa.
—¿A si? Entonces lo que tu hermano me dijo ¿es mentira?
—Déjame explicarte— León la miró, pero la chica no quería escuchar las explicaciones absurdas del alfa —Por favor.
—Bien, tienes cinco minutos para explicarme lo qué pasó, pero nada de lo que me digas me hará cambiar de parecer.
—Al principio planee vengarme por la muerte de mis padres, mi hermano tenía razón, yo saqué mis propias conclusiones y creí que el padre de Benjamín los había matado. Planee vengarme de él, dándole en donde más le dolía y ese era su hijo, así que decidí enamorarlo y luego dejarlo, pero con el tiempo me enamoré de él y me olvidé de mi estúpida venganza. Planee decirle la verdad, pero no encontré cómo hacerlo.
—¿A si?— la mujer preguntó indiferente y se acercó al alfa frente a ella —Me importa una mierda lo que hayas o no hecho, si te enamoraste de él no me interesa. Solo se que hasta ahora le has mentido ocultándole tu verdadera identidad y sabes algo— se acercó a su oído —Si no desapareces de la vida de Benjamín voy a matarte personalmente.
—¿Como haré algo así? Irme de repente levantara sospechas en él.
—Por eso no te preocupes, yo arreglaré todo para que no sospeche nada.
—¿Que harás?
—Mataremos a Jonás Smith y León podrá irse sin preocupaciones.
—Está bien, ¿Qué tengo que hacer?
—¿Tú? Nada. Solo desaparecer y no volver jamás.
—¿Qué vas a decirle?
—Pues dependiendo del estado del cuerpo muerto que haremos pasar por Jonás, tal vez un asalto a mano armada o suicidio, no lo sé.
—Solo no permitas que llore y si lo hace dale un abrazo de mi parte.
—Si, como sea— la mujer giró la vista y le dio un trago a su bebida —Ahora vete que comienzas a darme pena.
—Si— el alfa susurro y se puso de pie.
—Recuerda, si vuelvo a verte cerca de mi mejor amigo— pasó su dedo pulgar por su cuello —Estas muerto.
Así, sin más León desapareció.
(...)
—En otras noticias, esta mañana fue encontrado el cuerpo sin vida de Jonás Smith. La autopsia reveló que el hombre fue victimario de un asalto a mano armada y que al resistirse el agresor le disparó en el estómago. Aún se investiga el caso ya que recientemente los asaltos a alfas habían incrementado.
Benjamín, quien escuchaba las noticias corrió rápidamente por su celular e intentó comunicarse con su amado alfa —El número que intenta llamar está apagado o se encuentra fuera del área de servicio— solo la voz de la operadora se escuchó y el omega comenzó a impacientarse, volvió a llamar, pero el resultado fue el mismo, nadie contestó la llamada.
Al no obtener razón de su amado él omega decidió llamar a su mejor amiga, ella lo había visto algunas horas atrás, así qué tal vez ella sabría algo. Tecleo y llamo, la mujer contesto casi al instante —¿Sabes donde está Jon? He intentado llamarlo, pero no contesta— preguntó preocupado.
—No lo se, lo vi ayer por la noche, pero el regreso a casa. No lo he visto desde entonces.
—Es que, en las noticias dijeron que habían encontrado a Jonás muerto, él no es el hombre que dicen las noticias ¿verdad?
—¿Qué?
—Yo... no sé qué haría sin él. Beth, él es mi mundo entero— un nudo comenzó a formársele en la garganta.
—Ben, iré a donde estas y si quieres podemos ir a reconocer el cuerpo y ver si es él de quien hablan.
—Si— susurró —Tal vez solo este preocupado de más y él está bien, debe haber un motivo por el cual no contesto mi llamada.
—Te veo entonces— la alfa hablo y colgó la llamada.
Una vez estando en la morgue un hombre los guió hasta donde el cuerpo de la víctima se encontraba —aquí es— el hombre se frenó y miró al hombre que estaba detrás del cristal, asintió y descubrió el cuerpo. — El rostro del hombre es irreconocible, pero entre sus pertenencias encontramos su identificación y eso nos sirvió para darnos cuenta que era el.
Otro hombre más llevó algunas de las cosas que el cuerpo de la víctima llevaba, entre ellas se encontraba el anillo que Benjamín le había obsequiado.
Benjamín, al mirarlo, se desplomó a llorar. En verdad su amado había muerto y nada lo traería de vuelta.