La noche era hermosa, el enorme jardín de la mansión Black estaba alumbrado por la enorme y hermosa luna llena. Los dos hombres sentados en el césped eran los únicos que ahí se encontraban, admirando el cielo nocturno.
—Y bien ¿Qué era eso importante que iba a decirme?— preguntó León a Benjamín.
—Yo... Hem— Benjamín estaba en blanco. Después de mentalizarse por una semana entera ahora no sabía qué decir. Las palabras que debían decir eran "Sr. Smith, usted me gusta y por eso quisiera pedirle que salga conmigo".
Lo practico frente al espejo todas las noches, lo practico en el trabajo incluso y esas sencillas palabras sino mente se esfumaron.
—¿Si?— León miró a Benjamín, el cual se había quedado callado por varios segundos.
—¿Usted ha ido alguna vez a la playa?— preguntó él omega. Lo único que se le ocurrió para no quedar como un completo idiota.
—Eh, si ¿Por qué?— León lo miro confundido.
—No, por nada. Solo tenía curiosidad— sonrió nervioso.
León miró el cielo, Benjamín lo miró a él y cuando vio lo entretenido que se encontraba decidió mirar en la misma dirección.
León volteó a ver a Benjamín, el hombre sonreía y se veía hermoso —Es hermoso ¿No lo cree?— preguntó León a Benjamín.
Benjamín despegó su vista del cielo y miró a León —¿Qué cosa?
—El cielo— respondió el alfa.
—Si que lo es— sonrió y volvió su vista al cielo.
León sonrió y por un impulso se acercó a Benjamín y besó su mejilla —Sr. Black— susurró en el oído del omega —Me gusta.
El rostro de Benjamín se ruborizó por completo. Se giró y se abalanzó a los labios del alfa. Los beso intensamente, tenía que corresponder los sentimientos de su primer amor.
El beso fue correspondido, Leon sintió un mar de mariposas revoloteando en su estómago. ¿Era esto verdad? ¿La persona de la que se enamoró correspondía su beso?
—Deja de llamarme Sr. Black— susurró.
—Entonces ¿Cómo debería llamarlo?
—Como a ti te guste.
—Entonces de ahora en adelante te llamaré Ben.
—Está bien— Benjamín miró a León —Y yo te llamaré Jon.
—Si— susurró León y volvió a besarlo.
Cuando separaron los labios Benjamín se puso de pie y luego tomó de la mano a León para que él también lo hiciera —Ven conmigo— comenzó a caminar en dirección a la enorme mansión.
—¿A donde vamos?— preguntó León a Benjamín. El rostro del omega estaba feliz, por primera vez.
—Ya lo verás, solo espera— él omega solo siguió caminado y el Alfa lo seguía aferrado a su mano.
Una vez estando dentro de la casa Benjamín subió los escalones y entraron a su habitación. —¿Que hacemos aquí?— preguntó León examinado cada rincón de la enorme habitación.
Benjamín lo acorraló en la pared y comenzó a besarlo. León sabía el rumbo que llevaba ese apasionado beso, tomó a Benjamín de sus muslos y lo abrazó. Benjamín se aferró a su cuello sin dejar de besarlo, después León comenzó a caminar hasta llegar a la cama, en donde lo recostó suavemente.
Poco a poco se sacaron la ropa, ayudados mutuamente. Los besos de León bajaron lentamente hasta llegar a su abdomen. Las marcas que dejaba decían que ahora él omega le pertenecía.
León tomó su m*****o erecto y comenzó a penetrar al omega que se encontraba sumiso. Comenzó por moverse despacio mientras que Benjamín ahogaba sus gemidos en el pecho del alfa. Cuando León intensificó sus embestidas los genómicos aumentaron, el placer que Benjamin sentía hizo que se corriera.
(…)
Después de ese día Benjamín y León comenzaron a salir. Benjamín aclaró que no había nada entre Bethany y él y que sólo habían fingido su compromiso porque su padre lo había presionado.
En ese momento mantuvieron su relación en secreto. El padre de Benjamín no debía enterarse porque sino haría algo en contra de León.
Así pasaron dos meses, ambos hombres parecían unos completos criminales. Escondiendo su amor por culpa de los prejuicios del padre de Benjamín.
Esa mañana León se levantó con pereza, aún se le dificultaba levantarse temprano. Su celular no dejaba de sonar ¿Quien llamaba en su día libre tan temprano?
Con dificultad abrió los ojos y buscó su celular, cuando lo encontró contestó la llamada —Si, diga.
—Que bueno que contestas— hablo el hermano del alfa —He estado tratando de comunicarme contigo durante toda la mañana.
—¿Qué quieres?— se levantó de la cama y dejó dormir a Benjamín, se acercó al balcón y salió.
—El investigador me llamó— respondió —La cosa es que el padre de Benjamín no fue el asesino, el responsable fue alguien más— dijo.
—¿Qué cosa?— volvió a preguntar mirando hacia donde estaba su amado durmiendo.
—El investigador me dijo que el culpable está confesando justo ahora.
León solo rió —¿Es broma?
—No, no lo es.
—Entonces ¿Qué tiene que ver el Sr. Black en todo esto?
—Pues los documentos que mi padre firmó fueron sobre dar un porcentaje de las acciones a las empresas B porque nuestros padres estaban pasando por un problema financiero crítico. En conclusión el Sr. Black no fue el responsable.
—¿Cómo? Esto es una mentira— hablo un poco más fuerte —Él forzó a nuestro padre a firmar.
—Sacaste tus propias conclusiones desde el inicio, León— hablo el alfa del otro lado del teléfono.
León colgó la llamada y se tocó la cara con su mano.
¿En serio el responsable no era el padre de Benjamín?
¿Que haría ahora que sabía la verdad?
Regresó a donde se encontraba él omega y le dio los buenos días —¿Dormiste bien?— preguntó León.
—De maravilla— sonrió.
—Me alegro— susurró —¿Quieres ir a un lugar en específico?— se acercó a la cama y besó los labios de su amado —Hoy es nuestro día libre.
—Vamos a desayunar y lo pensaré.
—Está bien— dio la media vuelta —Te espero abajo entonces— caminó hacia la puerta y salió de la habitación.
Mientras bajaba al estacionamiento pensó una forma de seguir mintiéndole a Benjamín. No podía simplemente hablarle con la verdad, si Benjamín se enteraba sobre quién era realmente León corría el riesgo de que él omega saliera herido y no quería que eso pasara.
Pero ¿Entonces le mentiría toda la vida?