—Sr. Black— León movió de un lado a otro a Benjamín para que él despertara. —Oiga.
—Cinco minutos más— susurró —Prometo que me levantaré— se dio la vuelta, quedando así, frente a León.
—Sr. Black— León volvió a llamarlo —¿Sabe qué pasó anoche?
—Viví la mejor experiencia de mi vida— susurró y una sonrisa apareció en sus labios.
—Oh ¿En serio?
—Si— volvió a susurrar.
—Cuénteme ¿Que pasó exactamente?
Benjamín abrió los ojos. Estaba despierto, al fin. Miró con detenimiento al hombre al lado suyo y cuando se dio cuenta de que ambos estaban desnudos recordó lo que había pasado la noche anterior.
Sintió vergüenza así que rápidamente se cubrió con la sabana —¿Qué... qué está pasando?— su cara se tornó roja.
—No lo recuerdo— respondió el hombre.
—Hay no, hay no— Benjamín exclamó al mismo tiempo que se puso de pie. Se envolvió el cuerpo con la sábana y corrió hasta el baño.
Entró y se encerró, corrió al espejo y se miró. Su cuello, su abdomen y espalda estaban marcados con mordidas. Se impacientó ¿Qué iba a decir su padre sobre él? Que tal si se enteraba sobre su verdadero subgénero.
—Sr. Black— León tocó la puerta —¿Se encuentra bien?— preguntó, pero el silencio abundó del otro lado de la puerta —Quiero disculparme con usted, sé que lo que hice no estuvo bien. Yo solo debí dejarlo e irme, pero extrañamente mi celo llegó y no pude frenarme— el silencio solo siguió —Yo en verdad lo siento.
—Ya no importa— Benjamín abrió la puerta y salió. Tenía que enfrentar los problemas, así fue como su padre lo educó. —También tuve la culpa, debí tomar mi inhibidor, pero no lo hice.
León miró al hombre, algo dentro de él lo incitaba a perder el control y hacerlo suyo nuevamente, pero debía mantener la cordura.
—Claro, creo que debemos volver— León se dio la vuelta y comenzó a caminar hasta la puerta de la salida —Lo dejare cambiarse.
—Si, eso estaría bien— Benjamín susurró viendo cómo León salía de la habitación. Luego tomó su ropa y se cambió rápidamente.
León caminó hacia el ascensor y bajó hasta el primer piso, luego, cuando estuvo dentro del auto, dio un suspiro —¿Qué hice?— se cuestionó.
¿Había cometido un error?
No, él no lo veía como un error. Sino que más bien lo veía como una oportunidad para acercarse más a Benjamín, pese a que estaba comenzando a enamorarse de su guapo jefe aún tenía una venganza que cumplir.
Aunque ya habían pasado demasiados días, los cuales se convirtieron en semanas y meses, la policía aún no determinaba con claridad si los padres de León se suicidaron o siguen más fue el responsable de su muerte. Fuera como fuera el caso el padre de Benjamín tenía que pagar por haber abusado de su padre alfa.
Minutos después Benjamín bajó y regresaron a la mansión, dentro de un silencio incómodo. Ninguno de los dos deseaba hablar ahora, estaban nerviosos, apenados y muchos más sentimientos se revolvían en las cabezas de ambos.
Al llegar a la casa Benjamín fue el primero en bajar del auto y caminó rápidamente hasta entrar a la casa. León tardo unos segundos en bajar. Debía pensar ¿que haría ahora? ¿Cómo actuaria después de ahora?
No creía ser capas de actuar con normalidad, como si nada hubiera pasado la noche anterior. Entonces debía hablar y aclarar las cosas con Benjamín, así se sentiría menos presionado.
(...)
Los días pasaron, el trabajo continuó como siempre. Benjamín y León no volvieron a sostener palabra, León solo trabajaba y Benjamín también.
La incomodidad se notaba en sus rostros cada vez que cruzaban miradas.
Alguno de los dos debía hacer algo, pero ninguno se atrevía a hacerlo. Ambos se atraían, Benjamín sentía lo mismo que León, pero ¿Por qué ninguno de los dos se atrevía a confesarse?
La respuesta era sencilla, el problema era el miedo. Ambos tenían miedo a ser rechazados.
Las puertas del elevador se abrieron, de dentro salió la prometida de Benjamín. Caminó hasta el escritorio de la omega y se paró en frente —¿Está Benjamín?— preguntó.
La omega asintió —Permítame avisar que usted está aquí— dijo y tomó el teléfono. —La señorita Bethany se encuentra aquí.
—Dile que pase— dijo Benjamín a través del teléfono.
—Si— susurró y colgó la llamada. Después miró a la alfa —Puede pasar— sonrió.
—Gracias, linda— la alfa también sonrió, dio la vuelta y comenzó a caminar. Entró a la habitación sin tocar y se sentó en una de las sillas frente al escritorio. —Se está volviendo una costumbre llamarme todos los días. Sabes que no tengo tiempo de sobra.
—Lo siento, pero en serio necesito tu ayuda— el pobre Benjamín se encontraba desesperado. —Creo que ahora ya ni siquiera puedo ver a la cara al Sr. Smith.
—¿Por qué sigues llamándolo de esa forma?— preguntó la mujer —Después de lo que hicieron yo creo que ahora deben ser más cercanos que antes.
—Por Dios— Benjamín roció los ojos y se acomodó recargando su mentón en su mano derecha —Ni siquiera hablamos ahora— miró de reojo a la alfa. —¿Qué hago?
—Lo que tu padre te enseñó a hacer. Lo que todo Alfa tiene que hacer— la mujer sonrió, él sarcasmos era lo suyo —Solo enfréntalo y dile todo lo que sientes realmente por él.
—¿Por qué debería hacerlo yo? Él es el que debería hacerlo.
—Entonces si él no lo hace tú tampoco.
—No es tan simple como parece, Beth.
—Pues deberías hacerlo lo antes posible. Después tienes que anunciarte omega públicamente, anunciar que sales con él y yo entraré como una mujer desolada que romperá el compromiso y que ahora va a declararle su amor a la secretaría de su ex-prometido— la mujer sonrió —¿No crees qué es una idea increíble?
—Hasta antes de declararme omega públicamente si es estupendo, pero ¿Sabes lo que mi padre puede hacerme?
—Buen punto— la mujer se levantó de la silla —Entonces solo dile que te gusta y sal con él ¿Que puede salir mal?
—Lo pensaré— susurró Benjamín y se acomodó en su silla para seguir trabajando.
—Hazlo antes de que alguien más se interese en él y te lo robe— la mujer rio y salió de la habitación.
¿Cómo haría algo como eso?
Tenía que pensar muy bien lo que haría, como le diría a León que le gustaba desde hace mucho. Pensar cuidadosamente cada detalle y las posibles respuestas del alfa.
Solo invitarlo a salir y conversar, después sacar la conversación de manera casual. Todo perfectamente bien pensado.