Estaba todo listo. La familia entera iría al viaje de vacaciones, así que alrededor del medio día ya todos se encontraban en el aeropuerto, a punto de tomar su viaje. La pequeña Natalie estaba impaciente por subir al avión y ver el lugar al que la llevarían. El vuelo aún tardaría un poco en salir, así que la pequeña tendría que esperar otro poco. Al paso de un poco de tiempo, la familia entera ya se encontraba reunida y el momento de partir ya había llegado. Todos subieron al avión privado y comenzaron su vuelo hasta las playas de la costa. En donde pasarían un fin de semana lleno de alegría y paz. Pasaron alrededor de cuatro horas y por fin llegaron. Cuando llegaron al lugar ya estaba oscuro, la pequeña Natalie y la pequeña Cecile Gabina quedando rendidas por el largo viaje, así

