Antes de abandonar la escena, Edgar miró el c*****r de la ex criada. Levantando la mano y ofreció una oración. “Por favor, perdóname...” luego se dirigió en dirección contraria a Azrael, debía proteger a Abigail cueste lo que cueste. El misterioso héroe, Azrael, retomo su camino, dejando la escena y se dirigió hacia el cementerio. Los muertos vivientes al alrededor de él mantenían una distancia respetable. Fue extraño para Edgar; nunca había visto a los muertos vivientes actuar así. Pero no tenía tiempo que perder, debía ayudar a los últimos defensores. ♦ ♦ ♦ Azrael llegó a la entrada del cementerio amurallado luego de unos cuanto minutos. Sus robustas paredes estaban intactas, pero las bisagras que sostenían las enormes puertas de madera forradas de hierro habían sido completamente a

