Hace una noche preciosa de luna llena, es el mes de marzo y en la casa de la familia Alcántara se celebra una ocasión muy especial, el compromiso de la única “hija del matrimonio”, sus hermanos junto a sus padres disfrutan con alegría el acontecimiento. Nayara, la homenajeada de la noche, también se encuentra feliz, plena, ante su futura unión con el único hombre que ha amado en su vida Alejandro Semtey.
Ambos se conocieron desde pequeños, debido a la gran amistad que existe desde hace mucho tiempo atrás entre sus padres. Ya en la adolescencia había entre ellos esa empatía, ese gusto del uno por el otro, siempre fue así, a pesar, de que Alejandro se fue a estudiar el ciclo diversificado al extranjero, al graduarse no quiso hacer carrera allá, prefirió regresar y estudiar en alguna universidad local. Durante ese periodo de tiempo, Nayara se encontraba cursando la preparatoria le faltaban dos años para graduarse, por cosas del destino, aunque diría que tiene que ver más de sus padres, coincidieron en la misma universidad, ella comenzaba a estudiar Administración de empresas, siempre soñó con ayudar a su padre en la empresa familiar y Alejandro, ya llevaba tres años en la carrera de derecho.
A mediados de ese tiempo universitario, del frecuente roce, las continuas salidas entre amigos en común, se dieron cuenta de los verdaderos sentimientos del uno por el otro, Alejandro se le declaro a Nayara y allí comenzó un hermoso idilio que hoy sellan con su compromiso.
Al principio ella dudo un poco en aceptar la propuesta, no por falta de amor ni mucho menos, solo que casarse con apenas veintitrés años, no es algo que ha estado entre sus planes, siente que están muy jóvenes aún para dar ese paso, que le falta todavía realizarse profesionalmente. Pero Alejandro la supo convencer, él ya había terminado para ese momento su carrera de abogado, solo le faltaba terminar su postgrado, a ella solo le faltaba un semestre para poder graduarse en administración para cuando él logró ese sí, ella ya se encuentra laborando en la empresa de su padre, pues su objetivo es ir empapándose del manejo de la misma, y su padre encantado la va preparando y fogueando en el campo. De sus tres hijos, Nayara, es la única a la que le interesa esta herencia familiar por la que tanto trabajaron sus abuelos y ahora su padre.
Para el novio, ya no tienen para qué seguir esperando, Alejandro a sus veinticinco años, ya quiere tenerla a su lado todos los días de su vida, ser lo primero que vea al despertar todas las mañanas y lo último al acostarse, pasar los domingos de pereza y películas a su lado, quiere construir una vida con ella. Tienen tres años de relación y quiere comenzar una familia. Así que esas palabras la enamoraron más y aceptó, más en su interior ella siente una gran opresión que no la deja respirar en ocasiones y se lo adjudica a los nervios y la emoción. Pero muy en el fondo, es miedo lo que siente, un profundo y absoluto miedo a equivocarse, a estar dando en falso el paso más importante en su vida, en el momento incorrecto o será tal vez ¿con la persona incorrecta?, la idea de formar una familia le gusta, pero igual considera que aún es muy pronto para ello. Probablemente es esto lo que en verdad la atemoriza.
―Gracias por estar presentes esta noche tan importante para nosotros, ―comienza Alejandro emocionado al ponerse de pie, en la enorme y larga mesa donde están cenando los invitados, con una copa en la mano para brindar por la ocasión que allí celebran― Nayara y yo, nos sentimos sumamente complacidos, de compartir con ustedes esta noche tan especial, donde ambos hacemos publico nuestro compromiso de vida, de amor. Cada uno de ustedes es especial para nosotros, son un grupo selecto y reducido, porque quisimos que estuvieran solo los que de verdad nos han apoyado y sabemos que están verdaderamente felices por nosotros y por nuestra unión.
La chica estando al lado de su novio, ahora prometido, lo observa con detenimiento y le gusta mucho lo que ve, sus gestos, su manera de expresarse, su seguridad, no cabe duda de que se convirtió en todo un hombre, con un buen futuro por delante y bastante guapo, nota su altura, el traje oscuro que lleva que de paso le queda como un guante, se ajusta perfectamente al cuerpo de su novio, dejando ver su bonita constitución física, no es muy fornido pero tampoco muy delgado, para ella es perfecto, con unos bonitos ojos verdes, que cuando se emociona lanzan destellos espectaculares y una increíble sonrisa que la hace delirar, la forma en que cae su cabello oscuro en su frente de manera desenfadada. El modo de protegerla siempre y de tratarla. la han enamorado desde un principio, Alejandro Semtey, es un verdadero caballero. La castaña suspiro mientras escucha las hermosas palabras que dice su prometido.
―Nayara, mi amor ―le tendió la mano para que se pusiera de pie a su lado, ella se levantó al instante para acompañarlo, él le sostuvo la mano y la llevo a sus labios para besarla, ―Quiero darte las gracias, aquí hoy delante de todas las personas importantes para nosotros, porque al aceptarme en tu vida como tu esposo, me has hecho el hombre más feliz del mundo. El solo pensar en compartir nuestra vida juntos, formar una familia contigo, me hace sentir pleno, completo, desde aquel día en que te vi en la universidad, era tu primer día, yo ya tenía una semana de haber llegado de las vacaciones, estabas como perdida, te observé un buen rato antes de acercarme, parecías un ángel, eres realmente hermosa y siempre me gustaste, pero en ese preciso instante, me sentí hechizado, me enamoré de ti perdidamente y luego ya no me pude separar más de ti. Te amo preciosa. ―La hermosa novia lo ve embelesada, con los ojos cristalinos por la emoción de las bellas palabras que le esta dedicando. ―Solo, espero que este año que falta para la fecha de la boda pase volando, aunque ya se me está haciendo eterno. ―exclama sonriendo y guiñándole un ojo a su amor.
―Me lo has puesto difícil cariño, ―Nayara, comienza hablar con la voz un poco entrecortada y limpiando las lágrimas de felicidad que humedecen sus mejillas―Como lo dijo Alejandro, gracias por estar con nosotros esta noche aquí, no quiero sonar repetitiva, pero es cierto que son nuestros más allegados amigos y familia, en cuanto a ti ―ladeo la cabeza un poco para ver a su prometido, apretando sus manos unidas―Era imposible decirte que no, porque aparte de que eres sumamente testarudo e insistente ―lo dice en tono de broma haciendo reír a todos los asistentes al banquete―eres una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida, solo te digo gracias por siempre acompañarme, por siempre alentarme a ser mejor, por tu apoyo y amor incondicional, también te amo.―cerró sus palabras con un tierno beso en los labios del apuesto chico, sus familiares y amigos ante aquel gesto amoroso rompieron en aplausos y vítores, celebrando la noche de los novios.
La cena del festejo, culmino a las dos de la madrugada, hora en que se fue la última pareja asistente, bien entradita en tragos cabe destacar, Octavio el padre de Nayara, permitió tanto a Alejandro como a sus padres, que se queden esta noche en su casa, ya es muy tarde para regresar a la suya y viven un poco retirado de la urbanización. Igualmente les ofrecio dos de las habitaciones de invitados, una para sus padres y la otra para él, pues son una familia chapada a la antigua y ni muerto, el padre de Nayara va a permitir que los novios duerman juntos bajo su techo, sin antes estar casados. Ambos se despidieron delante de los padres de cada uno, para luego dirigirse a sus respectivas habitaciones, una vez se acostaron todos y la casa quedo en penumbras, la castaña le envió un mensaje por w******p a su prometido:
Nayara: Amor ya no hay moros en la costa, puedes venirte a mi habitación.
Alejandro: Por supuesto mi amor, tus palabras son órdenes para mí.
El guapo chico sumamente obediente ante la orden de su futura esposa, se fue a su alcoba donde la hermosa chica lo recibe con un traje de ropa interior muy sugerente, que encendió al momento al chico, quien apresurándose para llegar hasta ella la beso con arrebato, con ardor, ella disfrutando al máximo el momento, él ha sido su único amor, el primer hombre con el que ha estado en su vida, sucumbió enseguida ante el dulce y deseado tacto de su novio, que sabe lo que a ella le gusta, llevándola a un estado de necesidad imperante por sentirlo, por entregarse a él.
Su suavidad y delicadeza al tocarla como si fuera una pieza exquisita de porcelana, la hacen volar lejos, hacia un paraíso creado por y para ellos mismos, lentamente entre besos húmedos y lánguidos va descendiendo por el cuello de Nayara, hasta llegar a su hombro y sutilmente ir deslizando la tira del sujetador hacia abajo, para poder seguir absorbiendo y probando la piel de su prometida. Una de sus manos presiona la cadera de la chica, mientras con la otra da una leve y deliciosa caricia en la suave espalda de su amada hasta llegar al broche del sujetador y deshacerse de la prenda. Mima con ternura cada cima de los pechos de Nayara, ocasionándole un exquisito placer, provocando que ella se arquee dándole mayor acceso a los pezones sonrosados y erguidos por las atenciones recibidas.
Ella lo atrae hacia su rostro, para besarlo enardecida, mientras prácticamente le arranca la camisa, él atendiendo a su silenciosa petición se deshace de su pantalón quedando solo en bóxer, arrancándole suspiros por su hermosa y fuerte estampa que siempre le ha fascinado. Ambos absortos en su propio mundo de lujuria y desenfreno se dejan llevar por el amor que los envuelve y que comparten, sin poder aguantar un minuto más quedando desprovistos de ropa por completo y Alejandro depositando delicadamente a su querido amor sobre la cama, con sus rodillas abre las piernas de la chica, corroborando así la incipiente y sexy invitación a poseerla, a amarla como solo él sabe hacerlo, como únicamente él lo ha hecho.
Su boca se secó al observar el lubricado y húmedo centro de Nayara a su espera, luego de protegerse, se adentró en ella sin reserva alguna hasta lo más profundo de su ser, arrancando un fuerte jadeo de placer de la boca de su prometida y escuchando de pronto un fuerte rugido gutural que segundos después se dio cuenta que salió de su propia garganta. Arrebatados llenos de pasión, deseo y amor a los pocos minutos perdieron los sentidos llegando al límite máximo del placer, cada uno llevado de la mano del otro de forma protectora y posesiva.
―¡Te amo! Futura señora de Semtey ―susurra Alejandro, cubierto de sudor y mirando fijamente a su amada a los ojos.
―Yo también te amo Ale ―responde ella sumergida en la profunda oscuridad de aquellos ojos claros.
***
En la oficina de Fabio D´Alessandro en Inversiones Miller y Asociados:
―En realidad seria de mucha ayuda para nosotros hijo, que pudieras comprar esas acciones que están en venta de la compañía ―expuso Fabio D´Alessandro a su hijo Fabián, durante una conversación que mantiene en la oficina del primero.
―Papá, no entiendo nada, ¿Para esto me citaste aquí? ―Fabián observa a su padre desconcertado, jamás se imaginó que la empresa de la que su padre hacia alarde constantemente, hubiese llegado a ese punto de crisis, en el cual los dos socios minoritarios poseedores de diecisiete punto cincuenta acciones cada uno, las ofrecían en venta y su padre y Octavio Alcántara, siendo los socios mayoritarios de la empresa, estaban en tal situación que ninguno podía comprar las acciones para salvar así de una tercera persona desconocida el negocio que tenían en común. ―Lo que me pides lo entiendo hasta cierto punto, hagamos algo ―comenta distraído en sus pensamientos―¿Qué te parece si mejor te presto el dinero? tú compras la acciones y todos quedamos felices.
―No, hijo de haber querido un préstamo, no hubiese andado con tanto rodeo ― le respondió Don Fabio tajante a Fabián, luego viéndolo fijamente a los ojos continuó, con mirada cansada y visiblemente fatigado―Ya soy un hombre viejo y achacoso hijo, a veces siento que no me quedan fuerzas para estar a diario luchando aquí, quiero que te empapes del negocio que con tanto esfuerzo logre tener, recuerda que yo aproveche una situación similar cuando, Octavio Alcántara, hace muchos años atrás también entró en una crisis mucho peor que esta, fue así como pude apropiarme del treinta por ciento de las acciones de esta empresa, convirtiéndome en su mayor socio, ahora comprando tú las que ofrecen ambos socios minoritarios, te igualarías a él en condiciones ya que los dos tendrían la misma cantidad de acciones, eso te ayudaría y me ayudaría, pues no creo que resista dos años más trabajando aquí, como te dije me siento cansado, quiero disfrutar de mis últimos años de vida viajando al lado de tu madre, quien también se merece que le dedique un buen tiempo de calidad. Sé que no es fácil esto que te pido, Fabián, porque tú tienes tu carrera y te va bien, pero nunca te ha molestado la idea de dedicarte a este negocio familiar, además es algo que al fin y al cabo será tuyo.
―Tienes razón, papá ―le respondió Fabián a su padre, exhalando un profundo suspiro―Esto que me pides, no es fácil implica un cambio de vida para mí, en el bufete no me va mal, pero tal como dices nunca me ha molestado la idea de dedicarme a tu negocio y ayudarte―admitió el castaño.
―Lo sé, por eso te lo pido hijo, además estas trabajando para un bufete famoso, te va muy bien afortunadamente, pero no es tuyo ―expuso Don Fabio ante el comentario de su hijo―Muy por el contrario de esta empresa, en donde estarías trabajando para algo propio, con el tiempo mis acciones también serán tuyas.
―No, tus acciones son tuyas papá, no quiero que me las cedas ni mucho menos, y en cuanto a la compra de las acciones claro que
cuentas conmigo ―declaró el castaño de forma clara a su padre. ―Trabajaremos en equipo, si quieres descansar no tengo ningún problema en representarte, pero eso sí, mis acciones serán únicamente las que yo compre ¿entendido? ―el padre de Fabián asintió aceptando la condición de su hijo, pero igualmente insistió.
―Hijo, igualmente eres mi heredero ―quiso hacerle ver Don Fabio a su testarudo hijo, quien siempre ha tenido un mal carácter, pero su padre era una de sus debilidades, nunca ha podido negarse a un pedido de él. ―Comprende que sea ahora o más tarde, igualmente todo lo mío será tuyo.
―Cuando ya no estés, será otra cosa papá, pero por ahora estás vivo, conmigo y con salud y mientras así sea, tus cosas seguirán siendo tuyas, okey. ―el padre sonrió al escuchar esas palabras, siempre orgulloso de su hijo. No pudo evitar ponerse sentimental.
―Hijo, no sabes cuánto me alegra que hayas tomado la decisión de regresar a tu país, de no haberlo hecho nunca hubiera podido proponerte esto y quien sabe en donde pararían esas acciones.— Comento Don Fabio a su hijo.
―El buen hijo, siempre regresa a su hogar papá, fueron muchos años alejado de mi gente, de mis raíces, estudie y me prepare, pero me hacía mucha falta este contacto. Y aquí estoy.—explicó un emocionado Fabián a su padre.
Fue así como ese día Fabián D´Alessandro, decide dar un cambio a su vida laboral, adquirir las acciones que estan en venta en la compañía, que hasta ese momento pertenecía a su padre y a Octavio Alcántara, comenzando así a formar parte del equipo de Inversiones Miller y Asociados.
Ya pasadas tres semanas de los trámites pertinentes, para la compra de las acciones, llegó el día de presentar al nuevo accionista ante el personal de la empresa. Para esto ya están los de mayor cargo dispuestos en la sala de conferencias, esperando la llegada de Fabián. Entre ellos su padre Don Fabio, su socio Octavio Alcántara y Nayara Alcántara, quien para el momento ya tiene seis meses trabajando directamente con su padre, pues el Señor Octavio, quiso que su hija empezara desde abajo en la empresa, que pasará por todos y cada uno de los cargos, desde archivista hasta el cargo que desempaña en la actualidad que era la asistente personal y mano derecha de su padre, él considera que solo así se puede foguear como es. La chica ha tenido en varias oportunidades uno que otro encuentro con Fabio D´Alessandro, pero es su padre el que realmente maneja las cosas con sus socios, por lo que ella presta poca atención a este tipo de reuniones entre accionistas.
Su padre, la convenció el día de hoy para asistir a la bienvenida del nuevo asociado el hijo de Fabio, le parece importante que su hija esté presente, pues el joven es el nuevo gran accionista, quedando a la par de él, en el manejo de la compañía.
Nayara, se encuentra afuera de la sala de conferencias, en la máquina expendedora de café, esta muy frustrada pues ya tiene diez minutos intentando que la maldita maquina le de un capuchino, pero se niega a responderle, hasta que luego de darle muy disimuladamente una fuerte patada, estando muy pendiente de que las brujas amargadas y estiradas de las secretarias que tiene de frente, no la vean en su pelea por un café, hasta que por fin obtuvo su capuchino, exhalo un profundo suspiro por haber logrado la hazaña, lo lleva a su nariz para absorber el delicioso aroma que éste desprende, absorta en su café no ve venir a un hombre muy guapo, alto, fuerte, de traje elegante, cabello castaño, ojos oscuros y semblante implacable, cuando menos se lo espera, él también viene distraído viendo su teléfono celular y ambos chocan, ocasionando así que el famoso café por el que Nayara lucho durante prácticamente trece minutos, acabara integro en el impecable traje de aquel apuesto caballero.