Capítulo 2

2472 Palabras
El hombre distraído, se sorprende al sentir el tropezón y luego el líquido caliente correr mientras quema su abdomen. Resopla con ira, mirando enervado a la causante de este desastre. ―Pero bueno niñita ¿estás ciega? ―espeta de la manera más chocante que puede, tratando de sacudir con su mano el traje arruinado. ― ¿Cómo que niñita? Idiota no sabes con quien te metes ―le responde ella al hombre sumamente molesta por haber perdido su café y de paso la antipatía en persona se lo había tumbado. ―Además, el que no se fija por dónde camina eres tú. ―prosigue la chica molesta. Mientras él la mira incrédulo al escuchar su insulto, resopla de nuevo, provocando que aletee su nariz de la fuerza que emplea. ―Aquí, mocosa ―contesta el hombre quemado a la chica, mientras la ve de arriba abajo, de manera despectiva―la que no sabe con quién se mete eres tú. ―culmina el hombre y deja a la torpe chica hablando sola, mientras se va rápidamente al baño para tratar de ponerse, aunque sea un poco presentable después del desafortunado accidente, maldiciendo durante el trayecto.     Nayara se quedó muda, estacionada en el sitio, solo pestañea no puede creer que exista alguien tan prepotente, antipático y falta de respeto.  “ja, mira que decirme mocosa a mí” la chica se encuentra abstraída en sus pensamientos “aaaarrgggg, ese imbécil no tiene idea de con quien se mete, falta de respeto”.   Prosigue ella en su protesta interna, hasta que escucha la voz de su padre. ―Nayara, hija ya está por comenzar la junta, será mejor que pases. Ya sabes, quiero que le demos una buena impresión al hijo de Fabio, después de todo ya pertenece al equipo ―le indica su padre a la joven, tomándola por la mano y entrando a la sala de juntas, ocupando cada uno sus lugares, ya se encuentran casi todos los asistentes en el sitio.        Al cabo de unos cinco minutos, se abrió la puerta entrando Fabio D´Alessandro y su hijo Fabián, quien va con su traje manchado de café. Al verlo la chica, no puede evitar abrir los ojos desmesuradamente, ante la impresión que se lleva al ver al sujeto allí. Fabio saluda amablemente a los presentes y a continuación presenta a su hijo. ― ¡Buenos días! A todos los presentes, gracias por estar aquí, tengo el enorme placer de presentarles a mi hijo Fabián D´Alessandro, nuestro nuevo accionista de la empresa. — Informa Don Fabio a todos los presentes en la reunión.       Al escuchar esto, Nayara casi se cae de la silla, aún guardaba la esperanza de que fuera el chofer de Fabio o el guardaespaldas que viene acompañándolo, pero no, es nada más y nada menos que su hijo, el nuevo socio mayoritario de la empresa y de paso el patán que derramo su café. Esta absolutamente en desconcierto ante aquella información con los ojos a punto de salirse de sus orbitas. Respira profundo y trata de disimular su malestar y asombro, recordando las palabras de su padre. “Ya sabes, quiero que le demos una buena impresión al hijo de Fabio, después de todo ya pertenece al equipo” ―¡Sí! Como no ―susurra la hermosa joven para sí misma, aún no cabe en su estupefacción. “Es que no lo puedo creer, que suerte la mía… lo que falta es que salga y me orine un perro” Piensa Nayara, mientras sigue la presentación de los presentes al nuevo accionista. ―Ella, es la señorita Nayara Alcántara, ―se acerca don Fabio, prosiguiendo en las presentaciones para que su hijo conozca a parte del gran equipo de trabajo de Inversiones Miller y Asociados, la chica se queda estática cuando es su turno, luego resopla por lo bajo―Es la hija de Octavio, y trabaja con nosotros en el departamento administrativo y de operaciones, aunque actualmente es la mano derecha de su padre — Finaliza Don Fabio la presentación de Nayara a su hijo.        Fabián al darse cuenta de que es la chica con la que tuvo el altercado, antes de entrar a la reunión, también se siente desconcertado, pero no da señal alguna de su sorpresa, continua con su guapo rostro inexpresivo, inescrutable e implacable. Le tiende la mano con su seria expresión. ― ¡Fabián D´Alessandro, un gusto conocerte! ― el guapo y nuevo accionista se queda con la mano tendida, mientras ella lo mira de los ojos a su mano tendida con mal gesto, Octavio el padre de la chica al ver que ella no reacciona le da un pequeño y disimulado empujón por el hombro, provocando así que ella salga de sus cavilaciones y tome la mano de la persona que tiene en frente, que para ella es un perfecto patán. ― ¡Nayara Alcántara, el gusto es mío! ―responde la chica a Fabián, en un tono muy bajo de voz, casi imperceptible, sosteniéndole la mirada desafiante, él resopla y hace una pequeña mueca, que pretende ser una sonrisa, pero que nunca llego a serlo.       Prosiguen con las presentaciones, luego de eso, Fabián da unas pautas muy claras, de la manera en la que le gustaría que se comenzara a trabajar en la empresa de ahora en adelante, claro está, todo aprobado y conversado antes con sus dos socios, Octavio Alcántara y su padre, quienes aceptaron sus propuestas al instante, emocionados por la nueva participación de un espíritu joven y responsable en las riendas de la compañía. Les hace mucha falta, la puesta en marcha de ideas nuevas e innovadoras para poder seguir adelante.      Así comenzaron a pasar los días, Fabián trabaja a diario desde su oficina en Inversiones Miller y Asociados, al principio le pareció que le costaría más acostumbrarse, pero luego le fue agarrando el gusto y pasados tres meses se sentía perfectamente al día y empapado de todas las cosas de la empresa. Ha congeniado muy bien con su socio Octavio, entre ambos comenzaron a llevar desde hacía una semana las riendas de la empresa, pues Don Fabio al ver a su hijo al tanto de todo cuanto pasaba en la compañía, se tomó mes y medio (con opción a extenderse) de vacaciones para hacer un viaje con su esposa a su querida Italia, que hacía más de diez años que no visita por estar sumergido en el trabajo.      Igualmente para la hermosa Nayara, el tiempo ha pasado muy deprisa, siente que apenas ayer ella y Alejandro habían celebrado su compromiso, se siente muy lenta en cuanto a los preparativos para la boda, ha hecho ya algunas cosas, pero aprecia que no lo suficiente para todo lo que le falta, su madre y su suegra se han ofrecido ayudarla, incluso le han dado la idea de contratar una organizadora de bodas, quedando en pasarle varias opciones de todas las que consiguieran, ambas madres se encuentran pletóricas por la unión de sus hijos y todo lo que implica la boda las emociona.        Muy pocas se encontraron Nayara y Fabián, durante las horas laborales en la empresa, una que otra vez en el grande y lujoso comedor del piso tres que es exclusivo para los directivos, mientras en el PH está dispuesto el del resto del personal, pero en realidad una sola de esas pocas veces, es que él nota la presencia de la chica y eso es porque para variar se le ha volteado el vaso de jugo completo sobre la bandeja que trae en la mano y al escuchar el grito de queja de ella, levantó la vista de su móvil, para darse cuenta que ha sido “la mocosa torpe de nuevo, tal parece su hobbie es derramar todo lo que trae en la mano” es el pensamiento del castaño, blanqueando los ojos al ver la escena, luego observa como la chica coloca la bandeja en una de las mesas desocupadas, se quita la chaqueta que trae de su conjunto de taller color verde manzana, para poder sacudir la pieza del líquido derramado, quedando solo con la falda de tubo y una pequeña blusa blanca ceñida al cuerpo y de escote que muestra su hermoso busto de una manera muy disimulada y magnifica, cosa que no pasó desapercibida para Fabián. También puede notar la fabulosa melena oscura y brillante de la chica, tiene un cabello espectacular, debe admitir y al contrastar con su piel blanca como porcelana se ve maravillosamente bien. ― ¿Se puede jefe? ―se acerca a él, Blanca su secretaria, con la bandeja que contiene su almuerzo en las manos, Fabián abandonó la visión de aquellos exquisitos pechos, para ver a la rubia que estaba de pie frente a él. En realidad, no le agrada mucho la idea de compartir mesa con ella, ya tiene tres meses trabajando juntos y se ha dado cuenta de que es una mujer hermosa, pero también muy coqueta e insinuante para su gusto. Ya lo ha comprobado en varias oportunidades durante este tiempo, en las cuales ha tenido que utilizar la autoridad de su cargo para ponerla en su sitio y agradecerle que respete el sitio de trabajo y a él.      Luego de meditarlo un momento y para llevar la fiesta en paz, resoplando por lo bajo, asintió con la cabeza, haciéndole gesto con una mano para que tomara asiento. ― ¡Gracias, señor D´Alessandro! ― le respondió Blanca alegre a su jefe y se sentó a su lado. ―Por nada, buen provecho ―respondió Fabián a la dama y no pudo evitar comentar―Tenía entendido que este comedor es solo para los directivos. ―la chica asiente sonriendo, antes las palabras de su jefe. ―Pues sí, yo por atender directamente a uno de esos directivos, también se me permite estar aquí. — le explica la chica gentilmente a Fabián. ― ¡Ah okey, no lo sabía! ―luego volvió a mirar hacia donde esta Nayara, quien ya se encuentra sentada, conversando plácidamente con varios ejecutivos del departamento de operaciones. Incluso se escuchan risas y se aprecia un espíritu jocoso y agradable en aquella mesa, la joven regala una hermosa sonrisa a sus compañeros que los tiene a todos embelesados.     La rubia, secretaria de Fabián, al percatarse del blanco de la mirada de su jefe, comenta: ―Es una niña muy hermosa, no se le puede negar. ―Fabián al escuchar el comentario de ésta, se desconcertó al darse cuenta del rumbo que ha tomado el monologo de Blanca. ― ¡Puede ser! Solo que me he dado cuenta de que para ser mujer es demasiado torpe, cada vez que la veo derrama algo encima de alguien o de ella misma. —Murmura el guapo jefe, más para él mismo que para su acompañante. ―Es una chica muy joven aún, siempre he pensado que quizás su padre la tenga aquí solo por consentirla, porque no tiene ninguna experiencia de nada, ni siquiera esta graduada todavía. — Comenta la rubia a su guapo jefe. ―Tal vez esta sea la manera de ganar experiencia, que mejor sitio que la empresa de su familia, ¿no lo cree usted Blanca? ― le responde Fabián a Blanca, con gesto serio ante su comentario. ―Para mí, Señor Fabián, no es más que una niñita consentida de papá y de mamá, que la única manera que tiene para justificar su salario es venir todos los días a modelar sus vestiditos de muñeca. Usted lleva poco tiempo aquí para saber cómo son las cosas, pero poco a poco ―dice la rubia, mientras coloca su mano sobre la de su jefe, hecho este que a él no le gusto en lo absoluto y rompiendo el contacto de inmediato. ―Se irá dando cuenta de quién es quién. Por ejemplo, esa niña solo está pendiente de los preparativos de su boda, este trabajo no le interesa. Ahora solo le interesa jugar a la casita con su noviecito de toda la vida. — Culmina Blanca su dialogo, sin imaginar lo que provocan sus palabras en Fabián. ―Sí, tienes razón, ya me estoy dando cuenta de quién es quién aquí, señorita Blanca ―Fabián no puede evitar responderle de forma cortante, le molestó mucho el hecho de que se expresara así, de una de las ejecutivas de la junta directiva, por muy joven que esta sea, merece respeto, a su vez se arrepintió de inmediato de haber dicho en voz alta lo que pensaba sobre la torpeza de Nayara, así que no tardo en espetar. ―Pero le agradezco, es más le exijo, que trate de evitar ese tipo de comentarios groseros y de critica destructiva, para con cualquier persona que labore en esta empresa, cada sujeto que preste sus servicios a Inversiones Miller y Asociados, está calificado para hacerlo, aquí no damos cargos por parentesco, le recuerdo que yo soy hijo del Señor Fabio D´Alessandro, pero también socio de esta empresa.         La chica se queda de piedra al escuchar el fuerte escarmiento por parte de su jefe, respira profundo y luego con los colores regresando a su tez, intenta remendar la situación. ―Por supuesto que no…señor Fabián, no quiero que me mal interprete ― responde Blanca a Fabián, tratando de justificarse ante su molesto jefe―solo le estaba expresando mi humilde opinión, creo que tengo todo el derecho de hacerlo. ―Claro que puede expresar su opinión, siempre y cuando sean críticas constructivas, no para dañar la imagen de nadie. ― le responde Fabián con su lengua filosa a su asistente.       Blanca, continúa llevándose un bocado muy lentamente a la boca, prácticamente enterrando el rostro en el plato, a partir de ese momento cada uno permaneció en silencio mientras comían cada uno ensimismado en sus pensamientos. La hora de almuerzo se hizo eterna para Fabián, en compañía de su secretaria, se apresuró a terminar para regresar a su oficina y poder respirar tranquilo, se sentía sofocado definitivamente no le agrada del todo su asistente.      Mientras tanto Nayara, continua absorta en una amena conversación con sus compañeros de trabajo del departamento, especialmente con Elena, quien es su amiga y confidente desde que ambas tenían doce años, la chica había llegado a casa de la castaña de la mano de su padre Clemente, quien desde ese momento se convirtió en el fiel guardaespaldas del padre de Nayara, Don Octavio Alcántara, ambos estaban destrozados en aquel entonces, pues la madre de Elena y el gran amor de Clemente, había fallecido arrollada por un vehículo, el culpable se dio a la fuga y no pudieron hacer nada por la vida de la víctima, al llegar los paramédicos al sitio, lamentablemente ya había muerto en el momento del fuerte impacto. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR