Para este viaje de trabajo pueden ir por vía terrestre, pero esto les llevaría seis horas de recorrido, mientras que por avión llegarían en tan solo cuarenta y cinco minutos, por lo que luego de una breve discusión entre Nayara y Fabián, en donde tuvo que intervenir nuevamente su padre para calmar la situación, concluyeron que cada uno se iría como quisiera, para así evitar enfrentamientos en el camino, es así como decidieron que él se iría por avión y ella se iría con uno de los choferes de su padre, ya que quería llevarse a su perro y los trámites para el viaje de mascotas en avión son algo engorrosos, por esto la chica ha decidido irse en auto.
―Lo siento papá, pero no pienso dejar a mi perro solo ―contesta la castaña de manera cortante a su padre, cuando éste pretende persuadirla de llevar a su mascota, lo cual le parece algo innecesario.
―Hija por Dios, no lo dejaras solo, estará a cargo de Olga, — explica el padre a la chica tratando de hacer que ella entre en razón, en cuanto a Olga es la encargada de la cocina en la casa de los Alcántara y la nana de Nayara y sus hermanos, — ella se quedará al pendiente de él. ―inquirió Don Octavio, ante la actitud infantil de Nayara.
Al escuchar la discusión por el perro de Nayara, Fabián rodó los ojos y exhaló un pesado suspiro de resignación, aquello era superior a él, no podía entender tanta estupidez.
―De acuerdo papá, tienes razón, le daré las indicaciones a Olga — aceptó Nayara al comprender la postura de su padre.
―Perfecto hija, ―contesta sonriente Don Octavio ante la aceptación de su joven hija― solo les pido encarecidamente que hagan que este equipo de trabajo funcione, la empresa los necesita. ―son las últimas palabras de Don Octavio, a la joven y el caballero, para culminar con esta reunión que lo fatigo, ante la actitud de los dos jóvenes que lo acompañan, solo espera en lo más profundo de su corazón que esta dupla pueda llevar a cabo el trabajo tan importante que ha puesto en sus manos.
Salieron de viaje a los tres días de haberse reunido, Fabián ya se encuentra descansando en su respectiva suite, siempre le gusta viajar temprano por ese motivo no dio su brazo a torcer al respecto, Nayara tiene que viajar por la tarde, pues tenia varios pendientes de trabajo que dejar al día, que dependen solamente de ella. Le agrado la idea de irse sola, el solo pensar en tener que abordar un avión ya le ocasionaba suficiente tensión, pues no le gustan mucho los viajes aéreos, como para agregarle la carga de un acompañante amargado y antipático.
Todo esto sin contar lo mucho que le costó a la chica cumplir su palabra de asistir a este viaje, pues justo ese día llego al país su novio Alejandro, al que vería por primera vez en persona luego de casi dos meses, se siente pletórica de tenerlo por fin junto a ella, él llego sumamente cariñoso, siendo el mismo de siempre, esto logró tranquilizarla en cierta manera, pues sin querer reconocerlo seguía con su preocupación al notarlo tan extraño cada vez que hablaba con él, tan distante, mientras éste se encontraba en Italia, pero llegó llenándola de mimos, de regalos unos tiernos y otros costosos, que le gustaron mucho, pero lo que más la emociona es tenerlo allí. Le propuso que la acompañara al viaje, ya que en realidad no le animaba para nada ir, mucho menos cuando recordaba la compañía tan desagradable que tendría.
― ¿Por qué no me acompañas mi amor? ― le insiste la Nayara a su novio, mientras almorzaban en unos de los restaurantes predilectos de la pareja, están muy juntos sentados en la cómoda terraza que les muestra una espectacular vista.
―Corazón, ya te expliqué… solo vine por unos días a buscar unos documentos que me hacen falta allá para continuar con los tramites que estoy haciendo. Necesitaba los originales por eso vine, además de una afirma que tenía pendiente aquí y ese trámite estaba paralizado esperando por mi ― le explico Alejandro a la chica mientras le daba un dulce beso en los labios y deja descansando una de sus manos en la pierna de su prometida.
―Pero tomate unos días más y compartimos estas mini vacaciones ¿no te gusta la idea? — Insiste la novia ante la negativa de su novio Alejandro.
―Me encanta amor, no sabes cómo quisiera de verdad poder escaparme contigo, pero tengo que regresar lo antes posible, ya tengo fecha para la entrega de los recaudos y me costó Dios y su ayuda conseguirla, no la puedo perder, no tienes idea de lo que me costó obtener esa cita. ― la joven Nayara se entristeció ante la negativa de su novio, haciendo un pequeño puchero que a Alejandro le encantó. Tomándola por la barbilla elevó su rostro con dulzura, la miró a los ojos fijamente y sonreído, acercándose sutilmente le robo un beso que empezó suave y dulce pero que fue aumentado su nivel dejándolos sin aire. Se separaron respirando entrecortadamente.
―Quiero estar contigo… ― expresó el guapo joven a su hermosa novia, con voz ronca y la boca seca, pegando su frente a la de ella, ―¡Te deseo, mira cómo me tienes! ― demuestra un Alejandro excitado, mientras coloca una de las manos de su novia sobre su pantalón, para que ella pueda así apreciar su creciente deseo, esta paseo la vista por el lugar para cerciorarse de que nadie los veía, y en efecto la terraza está sola, los pocos comensales que quedan en el restaurante se encontraban dentro del local.
―Yo, también me muero por sentirte, pero más bien ya estoy un poco retrasada, tengo que irme al aeropuerto ya mi amor. ― Nayara responde en tono triste.
― ¿Cuándo regresas? — Interroga Alejandro a su novia.
―Todavía no sé, no tenemos día exacto de regreso, todo depende del tiempo que nos lleve finiquitar la negociación, espero que podamos conseguirlo y todo sea pronto. — Explica Nayara a su prometido.
―No entiendo ¿Por qué tu padre tenía que mandarte con otro tipo? En vez de ir él contigo. ―inquirió secamente Alejandro a su novia.
―No le quedó más remedio mi amor, él tiene que atender otra negociación importante aquí, que tiene en puertas desde hace un tiempo y no la puede descuidar, su socio Don Fabio, está viajando, se tomó unas muy merecidas vacaciones con su esposa y en vista de que su hijo es el nuevo accionista de la empresa pues que se ocupe ¿no? ― explica la hermosa novia a su prometido.
―Sí, pero igual no me agrada mucho la idea, de saberte lejos, y sola con un tipo que de paso ni conozco. ― afirma Alejandro demostrando que los celos están haciendo las suyas, creando fantasmas donde no los hay.
― ¿Qué pasa amor? ¿no confías en mí? ―pregunta Nayara al chico, dándole un dulce beso en los labios a su amor.
―Claro que si amor, confío en ti, el que me da desconfianza es él. — replica Alejandro a Nayara.
―Pues deja de estar pensando tonterías, Alejandro, que de paso es un tipo mayor, aparte de insoportable e insufrible, así que deja los celos, no pierdas energías en eso porque no nos soportamos ni para darnos la hora. ― aseguró la hermosa chica a Alejandro, mientras para ese momento ya regresa el señor que los había atendido con la factura pagada y la tarjeta de crédito de Alejandro.
Luego de aproximadamente veinte minutos, Alejandro ya había dejado a Nayara en el aeropuerto, éste insistió en quedarse y acompañarla hasta el momento en que abordara, pero ella no lo permitió, no le ve el caso puesto que ya prácticamente es la hora de despegar.
Una hora exacta después, ya la chica ha llegado a su destino, luego de recibir su maleta salió del aeropuerto con la idea de buscar un taxi que la llevara hacia el hotel, se sorprendió cuando al salir vio a Fabián D’Alessandro, alias el patán, esperándola apoyado en la puerta del copiloto de una hermosa camioneta color arena. Esta muy distraído escribiendo en su móvil, se le ve relajado, va vestido con una playera azul marino, unos jeans ajustados y zapatos deportivos, este look no pasó inadvertido para Nayara, le agrado verlo así, se veía más joven, más accesible, nada que ver con el elegante ejecutivo acartonado e inaccesible que mostraba en la compañía, tal vez el ambiente playero de la isla lo ayuda a desinhibirse un poco, ni siquiera se ha dado cuenta de la llegada de ella.
Nayara, se fue acercando a su encuentro sin muchas ganas, lo que menos le apetecía era soportar la actitud de sobrado de él.
― ¡Buenas tardes! ―saluda Nayara en tono afable a su acompañante, al escucharla Fabián levanto la vista de su móvil y respondió educadamente el saludo.
―Buenas tardes, ¿todo bien? ―dice el socio más joven del padre de Nayara, mientras le abre la puerta del copiloto a la hermosa chica, sobre la que estaba recostado hace segundos y luego agarra su maleta de ruedas para guardarla en la parte trasera de la camioneta.
―Sí, gracias. ― respondió Nayara a Fabián, quien una vez que la ayudo a subir bordeó la camioneta para abordar y conducir rumbo al hotel. En un silencio el cual era solo interrumpido por una canción que se reproduce en el equipo de sonido de la camioneta, era un solo de violín, esto sorprendió a Nayara, nunca en la vida imagino que a él le gustara ese tipo de música. Al escucharla un poco más fue sintiendo como su cuerpo iba liberando la tensión que ni siquiera sabía que tenía, ella exhalo un breve suspiro.
―Es relajante ―comentó Fabián a su acompañante haciendo alusión a la melodía que escuchan, ella asintió sintiéndose envuelta por el aroma varonil que impregna el interior del auto. Mientras Nayara dice en sus pensamientos “Muy agradable, demasiado para su gusto.”
―Gracias por venir a buscarme, en realidad me sorprendió el gesto, pensaba buscar un taxi. — le confiesa Nayara a Fabián.
―Por nada, lo mismo le dije a tu padre, que podías irte en taxi, pero insistió tanto que no me quedo de otra. ― le informa el joven socio de su padre y Nayara al escuchar esa respuesta se le revolvió el estómago, el guapo castaño estaba decidido a no reivindicarse y seguir siendo un patán con la chica. Y que necedad la de Don Octavio, de hacer que Fabián fuera a buscarla.
Luego de eso, ninguno pronuncio palabra, llegaron al hotel, fueron a recepción donde él pregunto si tenía la reserva lista para el servicio de masajes que pidió, la chica de recepción lo mira embobada y con una sonrisita de idiota que causo gracia a Nayara. Ella se quedó de pie al lado de Fabián esperando que él pidiera la llave de su suite, pero este al enterarse de la hora en la cual le tocaba su masaje, se dio media vuelta y se fue, dejándola allí, sola y desconcertada.
El sintió la mirada de Nayara en su espalda, lo que hizo que se volteara hacia ella y en tono tosco le dijo:
― ¿A qué esperas? Pide tu suite ― la chica respiró profundo, dirigiendo la vista hacia sus zapatos― ¡Uy perdón!, ¿no me digas que la niña de papá, pensaba que yo ya le tenía todo listo? Pues lo siento chiquilla, yo no soy tu asistente.― se burló Fabián de la hermosa chica, luego continuo su camino hacia los ascensores del hotel, dejando a Nayara, sola y resoplando por la rabia que siente fluir por sus venas, la pobre joven tiene el rostro color carmesí por la ira acumulada, no era por el hecho de tener que registrarse ella misma, era por la carga de energía negativa y pesadez que le deja Fabián en cada encuentro que tiene, aun cuando pensó que en esta oportunidad sería diferente, pues había percibido un pequeño cambio de actitud en él cuando fue a buscarla al aeropuerto, pero se dio cuenta en ese momento que se equivocó al respecto.
Decidió respirar profundo y asumir esta situación como un viaje que hizo sola para tratar de descansar, en los momentos en los que no estuviera trabajando. Luego de registrarse subió a su suite, tomo un baño relajante de agua caliente y pidió comida a la habitación.
Así pasaron dos días, durante los cuales solo se ven en los momentos que se van a reunir con las personas a negociar, luego cada uno por su lado, ella se siente sola, pero luego para sacudirse esa sensación desagradable busca que hacer para distraerse, hablar por ratos con Alejandro, luego con su buena amiga Elena, fue de compras en dos oportunidades, se regaló una sesión de masajes, la está pasando muy bien a pesar de todo. Comienza el fin de semana, Nayara por un momento pensó regresar a su casa para poder pasar el fin de semana con su prometido y luego retornar al hotel ya que el día lunes tenían una de las reuniones más importantes, las cuestiones de trabajo van bien, al parecer la negociación está muy bien encaminada, pero al final desistió de la idea de ir, ya que Alejandro le informo que regresa a Italia el Viernes porque ya había conseguido todos los documentos que había ido a buscar. La castaña se entristeció al escucharlo, quiso pasar más tiempo con él, lo extraña mucho, pero debido a ese viaje les fue imposible siquiera pasar una noche juntos, no entiende el empeño de Alejandro de irse en fin de semana, en vez de aprovechar ese tiempo y pasarlo con ella, pero él solo alegó que era un viaje largo y que de esa manera estaría descansado el lunes para continuar con sus gestiones allá en Italia.
Un poco desanimada decide bajar a desayunar al restaurante del hotel, donde ofrecen un variado buffet con ensalada de frutas, panqueques, huevos revueltos, escalfados, duros, tocino, pan tostado, sándwich, arepas, empanadas, croissants, jamones y quesos varios, mermeladas, diferentes tipos de sirope, café del tipo que quisiera, jugos naturales, chocolate, etc.