— ¿Cómo está niña Nayara? — contesta el padre de Elena que se levanta de su asiento, como para retirarse. — Bien Clemente, pero no tienes porqué irte por favor, quédate Elena y tú, estaban hablando — Nayara detiene al señor Clemente al ver sus intenciones de irse. — Verdad papi, no seas aguafiestas, además Naya no muerde — le dice Elena a su padre mientras suelta una fuerte carcajada, haciendo reír a los demás. — No niña, no es por eso, es que ya va a ser el cambio de guardia de los de seguridad y me gusta chequear eso todos los días. — explica el hombre a la niña Alcántara. — Bueno siendo así vaya entonces Clemente, — responde Nayara ante la explicación del padre de su mejor amiga. El señor Clemente se retira, dejando un tierno beso en la cabeza de su hija Elena. — Dios amo

