Ya a la mañana siguiente, más bien pasado el mediodía, se encuentran los Alcántara desayunando o mejor dicho almorzando en el gran comedor, pues la fiesta de la noche anterior dejó a todos muy agotados. Están todavía soñolientos, pero degustando de la fenomenal comida, tanto Gabriel como Darío Alcántara, se quedaron anoche en casa, el primero se encuentra en la mesa comiendo con todos, y Darío no ha bajado, ya que tiene entre sus brazos a la hermosa Elena, quien durante la madrugada decidió darle su regalo de navidad a su recién estrenado novio, que la recibió con los brazos abiertos y ambos se llenaron de caricias y de mimos, mientras se entregaron al amor que sienten desde hace un buen tiempo, pero que ambos se empeñaban en ocultar. —¡Estas arepas con pernil están buenísimas! — comenta

