La tarde estaba fresca, lenta y como si se tratase de un cruel deja Vú. Esa escena ya la había visto antes y el desenlace era fatídico. No quedaba nada que hacer. ― ¿Estás diciéndome que la reina no envenenó a Lena, no fue ella quien inculpó a mi madre y que es una víctima más de todo esto? Logreé suspirar aun con un ligero dolor en mi pecho, anonadada por tantos cabos sueltos. ― Me temo que sí. Nos hemos equivocado con ella juzgándola por su carácter fuerte. Y era verdad la juzgamos mal, pero cuando eso sucede la vida se encarga de demostrar lo contrario. ― ¿Entonces quién está detrás de los atentados? Catriona preguntó, Alondra y yo nos encogimos de hombros sin saber la respuesta. ― Hay algo que creo desliga a los rebeldes de los envenenamientos. Me han llevado con ellos para

