Al no lograr identificar sus pensamientos durante el examen, me olvidé por completo prestarle atención a su reacción después del colegio, me entretuve acompañando a Vicky a hablar con las autoridades una vez finalizado el horario escolar y para cuando me llegó su mensaje preguntándome si quería ir a su casa, confirmé el progreso de madurez ante su inseguridad por nuestra relación. Tomé el colectivo hasta su casa y toqué el timbre cuando llegué, pero un señor mayor salió de una de las casas y abrió el portón para salir él. —Entrá querida, te dejo entreabierto por si no encontras a quién buscas. —Está bien, muchas gracias. Caminé hacia la puerta de la casa de Franco y escuché cómo destrababa la cerradura, para cuando abrió noté enseguida que se había quedado dormido por sus ojos entrecer

