BERLÍN, ALEMANIA. Una mujer corrió con sus largos tacones por el jardín de la residencia Van der Meulen mientras sentía que el corazón se le salía del pecho. La policia rodeaba la casa como si de una escena del crimen se tratara. En cuanto se enteró de lo que había pasado no dudó en ir a pesar de que tenía vetada la entrada. Al verla, se le fue impedida la entrada por algunos miembros de la seguridad que Johan había contratado para evitar que Baunk intentara dañar a alguien de nuevo. Un poco tarde la medida, pero inteligente dada la lacra que era Christof Baunk. Becca sintió como los hombres le sostenían del brazo y le impedían la entrada a la que alguna vez fue su casa. Con enfado logró zafarse. —¡No me toquen! ¡Voy a entrar! Terminó enterrando su tacón en el pie de uno de los h

