BERLÍN, ALEMANIA. —Tienes el rostro de tu padre, pequeño—susurró de forma amarga Baunk mientras miraba al niño juguetear en su cuna. Había estado llorando pero había contratado a una mujer para que lo mantuviera quieto mientras seguía con su parte del plan. Pensaba sacar al niño del país tan rapido como fuera posible y despues entregarlo a cualquier familia que pudiera mantenerlo lejos de los Van der Meulen. —¿Qué hará con el niño? —Se irá conmigo en cuanto todo esté listo. Podría haber optado por matarlo, pero eso dejaría sin esperanzas a Henrik y a Tessa y no deseaba eso. Era mejor que estuvieran esperanzados en encontrarlo para de esa forma no poder vivir en paz. Siempre deseosos de encontrar a su hijo de olvidarían de vivir y eso mantendría a Johan y a Becca culpables hasta el

