Capítulo setenta y uno Cuelgo la llamada con el padre del susodicho y me quedo viendo fijamente los datos que me ha proporcionado para que todo este rollo se acabe de una buena vez por la manera más fácil. Ahora solo me toca llamar al banco y hacerles saber que tengo esta enorme transacción y que me dejen hacerla, aunque no sé yo si algo de esta magnitud sea posible. Suspiro pesadamente entrando a la banca en línea y ruedo los ojos cuando veo la cantidad exuberante de dinero que tengo gracias a mi madre y al jeque, aunque por otra parte no me quejo de que ella haya cumplido su promesa cuando me dijo que un día no me haría falta nada. Marco hacia la sucursal más cerca que tengo aquí en la ciudad e inmediatamente me contesta un bot que me redirige en menos de un segundo con la chica qu

