Capítulo sesenta y nueve Regresamos a la empresa con total silencio, y es que desde que le dije que no lo necesitaba parea resolver esto se ha puesto así de indignado al punto de ni siquiera poder mirarme. De verdad, si entre los dos tuviésemos que hacer drama por las cosas que nos ha hecho el otro supongo que yo sería una reina con una corona de diamantes. Llega a los estacionamientos de la empresa parqueando su auto justo a un par de metros del elevador y ni siquiera le permito que me diga a o b, ya que me bajo lo más rápido que puedo del auto y sigo mi camino a parte de la persona con la que he pasado un, agradable, y digo agradable porque la verdad es que al final las cosas se salieron un tanto de control y del tema y solo por eso para mí ya no es bueno. Los pasos que da vinien

