Capítulo cincuenta y cuatro -Leo No sé qué debería decir ante lo que acaba de soltar. Me siento como la peor persona del mundo, pero a la vez sé que no fue por mi culpa todo lo que está sucediendo, porque ella también tiene parte de responsabilidad en esto. Mejor es quedarme tranquilo y tragarme mis palabras antes de que las cosas se empeoren más, pero mientras más digo una cosa que me duele, más mi mente piensa otras con las que me puedo defender y dañarla. No obstante, sé que no la debo cargar. —Por favor Natasha, déjame explicarte como fue que sucedieron las cosas en realidad, por favor — le ruego nuevamente y esta deja un silencio entre los dos que deja más que claro que quiere que continúe hablando. Suspiro —si no me vas a dejar hablarte o no me vas a dar la hora, está bien

