Matias Cáceres Me encuentro esperando a mi bella esposa mientras se arregla para la fiesta de Sofía Coleman. Es una fiesta de disfraces, y Julia se ha vestido de un hermoso cisne. Ella lleva un antifaz blanco que resalta sus ojos, su cabello rubio recogido con elegancia, y un traje blanco adornado con plumas que le da un aire etéreo. Incluso trae unas pequeñas plumas blancas en la cabeza, que añaden un toque encantador a su atuendo. —¿Lista, mi amor? —le pregunto mientras la observo admirado desde el sofá. Ella aparece en el umbral de la puerta, y mi boca se abre en una sonrisa de asombro. —¡Estás deslumbrante! —exclamo, levantándome para acercarme a ella. Julia me dedica una sonrisa radiante y un ligero giro, mostrándome cada detalle de su disfraz. —Gracias, cariño. Tú también e

